Divagaciones sobre la ciudad, sus calles, sus multitudes en perpetuo trance y sus individuos sonámbulos. Relatos sobre cuerpos en movimiento y paisajes efímeros; elogio a la mirada, a la poesía de lo cotidiano, a la vitalidad de los bordes y otros asuntos...
jueves, enero 26, 2006
AGRICULTURA A COLÒMBIA. ALTERNATIVES ALS CULTIUS DE COCA
MIRADA AGUA DE RÍO
Mirada agua de río
Gabriela de la Peña Astorga
Saltillo
Amo tu mirada porque es agua de río
que recorre mi desierto.
Amo tu mirada
que es espejo noble en el que reflejamos un recuerdo.
Amo el movimiento de tus ojos
que, ya abiertos
ya cerrándose
me hablan como brisa y como viento.
Esos, tus ojos
y esa, tu mirada
son motor que alimenta mi deseo
son motivo que alienta mi verso
y mañana que despierta mis inviernos.
Se abren
Se cierran
Sonríen
Vigilan
Se adormecen
y espabilan…
Son ojos de selva
y mirada del desierto.
Son, a veces,
uno con los míos.
miércoles, enero 25, 2006
HOJAS UNIVERSITARIAS

Acabo de recibir el último número de la Revista Hojas Universitarias que dirige con tino y emoción Isaías Peña Gutiérrez desde la Universidad Central de Bogotá, Colombia. Isaías es profesor de ese importante claustro de estudios superiores y uno de los grandes conocedores de la literatura colombiana e hispanoamericana. Y también un incansable trabajador cultural que a su tarea de ensayista y crítico literario suma la de “formador de escritores” con su estupendo taller de creación, cantera de muchos cuentistas y narradores colombianos.
Pero además Isaías es una persona entrañable, de aquellas que siempre se llevan en el corazón y se evocan con cariño. Recuerdo que le conocí primero en mis años de estudiante de secundaria en el INEM de Neiva, a través de su importante manual de literatura colombiana que mi profesora de castellano nos hacía repasar una y otra vez. No sabía entonces que algunos años después le conocería personalmente y que compartiríamos eventos como una Feria del Libro en Bogotá donde presentamos mi poemario Duermevela y varios encuentros nacionales de escritores organizados por Luis Ernesto Lasso, alma y nervio de todo ese proyecto maravilloso, que año tras año se lleva a cabo en la ciudad de Neiva. Y que años después en otro contexto, disfrutaríamos de un café y de un paseo por las magníficas calles de Barcelona; y que ahora estemos pendientes de unos vinos que el sino se ha negado concedernos.
En este no. 57, Hojas Universitarias presenta en su primera sección sendos artículos sobre temas humanísticos y sociales, dentro de los que se podrían destacar, por ejemplo, “Lo privado y lo público en el pragmatismo de Richard Rorty” de Soraya Vega Díaz, y “De la sexualidad y la mujer en el mundo indígena prehispánico” de Arturo Cifuentes Toro.
En una segunda sección se hace un merecido homenaje a Alejo Carpentier, una de las grandes voces de la literatura hispanoamericana de todos los tiempos. Aquí se podrían resaltar artículos como “Dos formas de asumir lo real maravilloso americano: Alejo Carpentier y José María Arguedas”, de Jessica Rodríguez López; “Alejo Carpentier, París y la música popular cubana: de las circunstancias a la fijeza”, y “Paradojas estético-ideológicas en la obra de Alejo Carpentier”.
En otra sección dedicada a las reseñas y estudios literarios se encuentran trabajos sobre Cortázar, algunas aproximaciones al Quijote, una estupenda lectura amorosa de la obra de Gómez Valderrama que escribe Isaías Peña Gutiérrez, un acercamiento de Betuel Bonilla a la novela Dios puso una sonrisa sobre su rostro del escritor huilense Winston Morales Chávarro, y una interesante mirada a la naturaleza como escenografía asociada en la poesía de Gómez Jattin, elaborada por Valentín Soto.
Encontramos también secciones dedicadas a la poesía, que en esta oportunidad nos presenta unos magníficos versos de Henry Luque Muñoz que me han sorprendido gratamente; al cine “Un trío fílmico contemporáneo” de Luis Carlos Muñoz Sarmiento; a la narrativa, con el cuento “El hombre de la silla azul” de Álvaro Reyes Parada, y por último una reseña de libros.
Aquí pues, una revista estupenda, bien editada, con un contenido que rebasa fronteras y que desvela otras miradas sobre la sociedad, la cultura, el arte, las formas de pensar.
Martha Cecilia Cedeño Pérez
Barcelona, enero de 2006.
lunes, enero 23, 2006
BARACOA
BARACOA
Claudia Fernanda Rivera
Baracoa playa de pescadores
mar caribe, mar libre,
mar reproductor.
Lecho tibio de desnudos cuerpos.
La ola roba el beso,
olor a pez, sabor a sal.
Los nombres no cuentan,
el tiempo se rompe,
la vida se recrea.
El ayer es nada,
el hoy, el instante,
el mañana, lo indecible.
Las palabras revientan contra las rocas.
El sol besa al mar en el horizonte,
danzan los alcatraces,
¡El grito es de libertad!
domingo, enero 15, 2006
"MUJERES DE LA VIDA", UN ARTÍCULO DE MANUEL DELGADO RUIZ

Manuel Delgado
Antropólogo, Universitat de Barcelona
El héroe principal de la modernidad urbana es, sin duda, el transeúnte desconocido, ser indeterminado que pulula sin origen ni destino por ese colosal umbral que es la calle misma. Se trata del flâneur del que Baudelaire hiciera el elogio, paseante ocioso que goza mezclándose con la multitud, viandante sin filiación que se asimila a su vez a la figura no menos inconcreta del llamado hombre de la calle, cuerpo humano sin identidad ni atributos que circula con libertad, sin tener que brindar explicaciones, puesto que ejerce el derecho a definir su subjetividad aparte. El hombre de la calle se identifica, a su vez, con el protagonista del sistema político democrático-liberal: el ciudadano, en cuya actividad se ejecuta la naturaleza del espacio público como lugar al mismo tiempo de comunicación y de circulación.
Ahora bien, el flâneur baudeleriano difícilmente podría ser una flâneuse, puesto que su hábitat natural -la calle- es un dominio usado con libertad sólo por los hombres y controlado por ellos. Todo lo que se pudiera decir sobre el hombre de la calle no sería aplicable a una mujer de la calle que, como se sabe, es algo bien distinto. Una mujer de la calle no es la versión en femenino del hombre de la calle, sino más bien su inversión, su negatividad. Mujer de la calle significa prostituta, mujer situada en el estrato más bajo de la jerarquía moral de las conductas. No es casual que a su trabajo se le llame eufemísticamente hacer la calle. Una mujer de la calle es aquella que confirma las peores sospechas que pueden recaer sobre una mujer que ha sido vista sola, caminando por la vía pública o detenida en una esquina cualquiera. La mujer de la calle es aquella a la que le tiene sin cuidado su reputación, puesto que ésta no puede sufrir ya mayor deterioro. Es la puta callejera, en el escalafón profesional de las meretrices la que ocupa el peldaño más bajo, alguien cuya presencia supone una anomalía que corregir: está sola, ahí, ante todos, luego espera ser acompañada, y acompañada por ese hombre al que espera y en cierto modo convoca.
Lo mismo pasa con la noción de hombre público, término que designa ese personaje que se expone -en el doble sentido de que se visibiliza y de que se arriesga- a relaciones sociales entre extraños basadas en la apariencia y la reserva. En un sentido más restringido, el hombre público es aquel que se entrega a lo público, entendido como dominio de la crítica y la opinión, por lo que le corresponde el deber de rendir cuentas de sus acciones en el momento en que se le requiera. En esta última acepción, el hombre público se identifica con el político o con el profesional que desarrolla su actividad sometido a evaluación por parte de un público de cuyo juicio depende. En cambio, mujer pública se aplica a una persona para la que el calificativo pública indica que es accesible a todos. No es que esa mujer esté en el espacio público, sino que es parte de ese espacio público en que se encuentra, definido precisamente a partir del principio de accesibilidad que en teoría lo rige. Una mujer pública es también, como todo el mundo sabe, una manera de designar a una puta.
Se habla pues de la brutal asimetría en la relación de hombres y mujeres con la calle como espacio al mismo tiempo físico y social, asunto al que, por cierto, alude la exposición On són les dones?, que está a punto de inaugurarse en el Museu Abelló de Mollet del Vallès. Si es un varón, ese ser humano sin nombre que está ahí fuera es el rey de la creación democrática; si es una mujer, convoca sobre sí todo el estigma y la indignidad del mundo. Esa extraordinaria distancia simbólica delata la gran mentira del espacio público, esa superstición que lo supone escenario natural de la igualdad y la justicia democráticas.
La restauración en Barcelona de la antigua ley de vagos y maleantes es la prueba de ello, como lo es de que su Ayuntamiento haya entendido cuál es la regla de oro que debe orientar sus políticas urbanas: total servilismo ante los poderosos -los promotores inmobiliarios, las empresas multinacionales-, severidad máxima con los sectores más vulnerables e inconvenientes de la sociedad. Entre ellos las mujeres de las esquinas y en particular las prostitutas de lo que continúa siendo en secreto el Barrio Chino, que, cerrados la mayoría de bares, pensiones y pisos en que trabajaban, han salido expulsadas a la intemperie en las aceras de la Ronda de Sant Antoni y afean ese paraíso de y para la clase media en que nuestras autoridades querrían ver convertida Barcelona. Conseguido el objetivo de limpiar las calles de esos residuos sociales, se habría logrado al mismo tiempo que esas mujeres entendieran de una vez por todas que la prostituta autónoma -que las hay- y el chulo son personajes del pasado, antiguallas que deben dejar paso al moderno empresariado de las industrias cárnicas humanas, bien integrado en la lógica de las grandes superficies y trabajo en red.
Curiosa forma esta de luchar contra la explotación sexual la de asediar y castigar a las explotadas. La Ordenanza de Medidas para Fomentar y Garantizar la Convivencia -magnífico nombre para esa revisión posmoderna del célebre "la calle es mía"-, en su sección segunda del capítulo 5 -"Utilización del espacio público para la oferta y la demanda de servicios sexuales"- va en dirección contraria de lo que se supone que debería ser el esfuerzo de las instituciones por asegurar lo que esas mujeres -en palabras de Margarita Carreras, una de sus portavoces, o de Isabel Holgado, del colectivo LICIT- quieren y necesitan: acceso a los recursos de que pueden beneficiarse las mujeres maltratadas, cese de las vejaciones procedentes de las propias instancias -sanitarias, asistenciales, policiales- que deberían protegerlas, dar cobijo jurídico gratuito, tarjeta de residencia y de trabajo para las extranjeras, derechos laborales, etcétera.
Escondérnoslas es negarnos la posibilidad y la obligación de mirarle a los ojos o de reojo a la humanidad rotunda y radical que esas mujeres encarnan. No es casual que las hayamos llamado mujeres de la vida. Será porque la vida -la de todos- de algún modo se les parece. Privarnos de su presencia es escamotearnos no sólo su realidad, sino también la metáfora y el resumen de esa existencia que es la suya y es la nuestra, también prostituida y puteada, aunque sea de otras maneras más sutiles y menos atroces.
..................
Artículo aparecido en el diario El País, el 10 de enero de 2006.
Ilustración: dibujo realizado por la niña Luna del Mar Ruiz Cedeño
PRESENTACIÓN DE LIBRO SOBRE MOVIMIENTOS SOCIALES EN COLOMBIA
Lloc CCBB, sala Pati ManningC/ Montealegre, 7 Barcelona
Presentació del llibre: "Moviments Socials, una alternativa al conflicte colombià”.
Projecte realitzatpel col·lectiu Maloka Colòmbia, amb el suport del Fons Catalá de Cooperació al Desenvolupament i l'edició i impressió de Justícia i Pau (Barcelona 2006) “Colòmbia és un país de miracles i un n’és que elsmoviments socials alternatius mantenen la seva vitalitat, la seva creativitat i la seva capacitat demobilització. I ho fan malgrat els milers d’assassinats dels seus dirigents, de les massacres de les seves poblacions i, darrerament, de les detencions massives. Aquesta és la veritat! Aquest llibret és un testimoni d’aquesta altrarealitat; la d’una Colòmbia que es mobilitza iconstrueix camins alternatius d’organització civil que resolguin el conflicte social...”
Autor: Hèctor Mondragón, assessor de la ConvergènciaCamperola, Negra i Indígena. Sociòleg, especialista en política econòmica. Assessor econòmic del Consell Nacional Camperol de Colòmbia (CNC). Autor de diversos llibres: “Colonización y Estrategias de Desarrollo”, “Ciclo, Crisis y Reactivación en Colombia”...
jueves, enero 12, 2006
EL DOPAJE: LA LACRA DEL DEPORTE

Por: Juan Carlos Ruiz Vásquez
Periodista
jcruiz@lavanguardia.es
Por los numerosos casos de dopaje que se conocieron y los recursos de apelación interpuestos ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y la justicia ordinaria en lo pertinente a España, pareciera que el 2005 no fue un buen año para el ‘fair play', especialmente para el ciclismo, el atletismo, el tenis, el fútbol, la halterofilia y el rugby.
Ya veremos que varios de los acusados insistirán en su inocencia utilizando para ello todas las instancias posibles. Seguirán argumentando que la metodología utilizada para su detección no es la apropiada y los resultados de los análisis y contraanálisis son pocos convincentes. Las sospechas quedarán ahí en ese manto de humo, a pesar de que para unos el dopaje representará caer en la desgracia, mientras que para otros significará salir del infierno y tocar el cielo, como lo observaremos más adelante.
En el ciclismo, resultaron ‘positivos’ durante el 2005, el salmantino Roberto Heras –ganador de cuatro Vueltas a España-, el alemán Danilo Hondo y el estadounidense Lance Armstrong. Sobre éste último no deja de causar polémica y duda las muestras de orina anónimas conservadas de los tours de Francia de 1998 y 1999. Más concretamente las de 1999 –cuando el norteamericano ganó su primer tour- las que permitieron hallar el positivo, según los análisis realizados por el laboratorio de París, señalado como el descubridor en el 2000 del método para detectar EPO, validado posteriormente por la Unión Ciclista Internacional (UCI) en el 2001.
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