martes, mayo 26, 2009

Detritus cotidianos: la mariposa en el sofá

No puedo negar la influencia de Benjamin ni de Proust ni mi predilección por aquellas otras perspectivas que abogan justamente por volver la vista hacia esos pequeños acontecimientos de los que está hecha la vida. Detritus. Eventos minúsculos que son sistemáticamente desechados no sólo en el campo “objetivo” de la ciencia social sino también del transcurrir vital. Miramos de reojo lo pequeño, lo obvio, lo aparentemente insignificante. Lo descartamos por simple, por cursi, por reiterativo. Y olvidamos, a veces, que en la observación detallada de esas minucias se encuentra la materia prima de la vida y sus esferas. Existe una cierta tendencia, en muchos campos y saberes, hacia lo grandilocuente, lo magno que deviene en importante. Lo central. Por ello descartamos aquellos murmullos opacos que casi siempre suceden en la periferia, o en los bordes, o en los intersticios. Y cuando por x o y razón decidimos volver la mirada hacia ellos hay un irresistible afán por desestimar nuestra intención; es como si cometiésemos una suerte de sacrilegio (sobre todo en según que disciplina científica). Entonces nos vemos obligadas/os a dar argumentos, a justificar nuestra osadía. A vivir en una permanente declaración de intenciones. Casi como nos sucede a las mujeres cuando observamos, ocupamos, en solitario el espacio público: siempre estamos en un permanente desglose de intenciones para no dar impresiones equivocadas.
Me parece que en la observación de las minucias, del detalle, de lo aparentemente intrascendente se tocan, por ejemplo, la antropología y la literatura. El/la poeta y el/la narrador/a son, sin duda, buenos/as observadores/as de esa vida que transcurre en la fluidez, o no, de los días y los espacios. De todo lo que se manifiesta ante sus ojos. Y el/la antropólogo/a hace de la observación el instrumento principal de trabajo. Es a través de ella como se puede conocer el objeto social que se estudia. Los/as primeros/as la utilizan para ficcionar, para nombrar, crear un mundo cuya búsqueda principal es escudriñar en la esencia del ser humano, y los/as segundos para describir, interpretar, comprender una realidad social dada. Pero no estoy tan segura de que el resultado sea distinto para uno/as y otros/as. Es decir, creo que ambos/as de alguna manera recrean universos. Ambos estudian las vidas, intentan comprenderlas. A veces un texto antropológico parece una ficción y viceversa.
Me he extendido un poco: sólo quería hablar sobre la mariposa que apareció en el sofá de casa. Era preciosa. ¿Qué hace este insecto aquí? ¿Cómo habrá entrado? Un hecho anodino, intrascendente, pueril, dirían algunos, pero para mí significó pensar en la importancia de las minucias -espasmos de la vida cotidiana- y en la maravilla del instante, del azar.
(Las fotos son de ella, por supuesto)

sábado, mayo 23, 2009

Un poema

Canción de primavera

Hago el camino del pan
con un saco de penas en las manos.
Voy de los ojos de la gente al vetusto
carro de la compra
-un hombre me mira con lujuria-
y pienso que me tomaré un vino rojo
en lugar de cortarme los párpados.
Lo beberé despacio mientras descubro
el cielo gris con un par de golondrinas

despistadas
y adivino la línea plata de la mar
oculta bajo un grueso manto
de edificios.
Beberé despacio para exorcizar

la nostalgia endémica
que se mete entre los huesos
sin consultarlo,
justo hoy,
viernes de mayo.

........
Martha Cecilia Cedeño Pérez
L'Hospitalet de Llobregat - Barcelona, Mayo de 2009

miércoles, mayo 20, 2009

Migraciones, trenzando palabras

Acabo de recibir el libro Migraciones, trenzando palabras; editado por la Universidad de Almería. El texto contiene las obras de los ganadores del III Certamen Internacional "Traspasando Fronteras", en la modalidad de fotografía, cuento y poesía, del Laboratorio de Antropología social y cultural de dicha universidad.
Allí se presentan las obras fotográficas premiadas "Algún día..." de María Luisa Molina Ibáñez e "Integración inmigrante" de F. Javier Arcenillas Pérez. Los relatos cortos de José Miguel Paz Cabanas "Nazaret junto al mar"; José Antonio Leal Canales, "La espera"; Eduardo César Cabrera, "La mejor imagen" , y de Concepción Fernández González "Mi mamá blanca". Los poemas de María Dolores Lugo Sánchez "Raíces al aire"; Martha Cecilia Cedeño Pérez "Caminos en suspenso (con un lamento)"; Adrián Ballester Cerezo, "Pisadas sin Huellas"; y José Sánchez Hernández "Juego circular".
A continuación presento una muestra de las/os poetas premiadas/os.

Raíces al Aire
Ma. Dolores Lugo Sánchez.
(Orihuela-Alicante)

2

Aquel día, la silueta de tu padre,
era un recortable subiendo la cuesta.
Recuerdas la escena tallada
en la piedra de la memoria.
Tu padre que llega del extranjero,
con un traje que huele a metro y a pizarra.

Lo ves, acercarse a la baldosa de la casa,
y arrojar la mirada sobre la puerta.

El hogar que pronto
será de papel y letra pequeña
..........

Caminos en suspenso (con un lamento)
Martha Cecilia Cedeño Pérez
(Colombia)
V

Este hombre lejano huyó con el tiempo
y es figura de piedra.
Anda con su vida al hombro
y sus ojos como ascuas
buscan la palabra
o un brazo que sonría
con su diente de pan.
Este hombre diáfano de sueños
es un impulso de nervios
y carne
y risa
y pensamientos rotos.
Un cuerpo en reposo
trashumado del viaje.

..........

Pisadas sin huellas
Adrián Ballester Cerezo
(El Raal- Murcia)

Exilio

El exilio
debe ser frío, rugoso y cortante.
Algo así como el lugar que surge
en mi cama -pese a sus limitadas
dimensiones- cuando te enojas
y giras tu cuerpo
y me condenas
al abandono de tu espalda.
.........
Juego circular
José Sánchez Hernández
(Cienfuegos - Cuba)

La memoria desnuda (fragmento)

Todo lo que nos deja ya es parte de tu muerte.
Pero te vas y la noche, esta lámpara muda,
llora un sol bastardo y retórico
que se demora, impunemente,
en el marco de la ausencia.
Me dejas, sin la isla dual del amanecer,
magia cortada en mitad de un silencio que dialoga;
y no sé quién soy con este olor a catástrofe deseada,
qué hay en el fondo de todo lo que me sostiene:
nombre, mapa, víspera, barco, luna, y te vas.
Me dejas y no sé qué tengo a flote.
Hijo de un naufragio de gaviotas al sur
nuestro amuleto diurno busca el eco de dos sombras,
juego circular, resurrección de la palabra...
.........
Francisco Checa y Olmos y Concha Fernández Soto (Eds.), Migraciones, trenzando palabras; Editorial Universidad de Almería, Almería, Abril de 2009.

lunes, mayo 18, 2009

Benedetti (a mi manera)

Iba a subir una entrada que tengo preparada hace varios días pero una noticia me ha hecho cambiar de opinión: Benedetti ha muerto. El poeta de las palabras comprometidas con las que, quienes entramos en la adolescencia en la década de los 80, descubrimos la lumbre de los versos. Una luz beligerante y al mismo tiempo sencilla, sin retóricas ni metáforas imposibles, sin otras intenciones que la de reflejar aquellos componentes básicos de la condición humana: el amor solidario ligado a aquellos ideales de equidad, de justicia, de bien común –elemento que, por cierto, muchos críticos literarios le enrostran como si fuese un pecado. (No es mi interés aquí hablar sobre la calidad o no de la obra de Benedetti, mi único interés es recordarlo de manera personal, ligado a aquellas circunstancias vitales en que supe que existían sus palabras).
A Benedetti lo conocí cuando estudiaba la carrera de letras y lo quise gracias a un muchacho que por entonces estudiaba medicina. El me leía versos de Benedetti bajo un limonero que había en el patio de la Facultad. ¡Cómo olvidarlo! Y así fueron pasando por mis sentidos aquellas palabras que surgían como un torrente y que hablaban de compromiso, de amor, de libertad, de compañeros solidarios, de hacer tratos y tender puentes. Palabras que acompañaron aquellos días de sueños e ilusiones en que pensábamos que podíamos cambiar el mundo. Entonces creíamos en amores eternos, en la Revolución Cubana, en el cambio para mi convulso y bello país, en la lucha como medio para lograr la equidad, la justicia, el equilibrio social. Y soñábamos un país libre. Y muchos de aquellos muchachos y muchachas tomaron decisiones radicales. Algunos vieron pronto la noche, otros y otras se esfumaron en ella sin dejar rastro: tan sólo el recuerdo de un camino silenciado.
Y Benedetti ha muerto y no puedo dejar de pensar en aquellas vidas que amaron la poesía, la libertad, las palabras, la justicia. Vidas con las que un día me crucé en algún verso, en algunos de aquellos instantes fugaces en que la armonía no es más que la posibilidad de soñar, de ilusionarse. Vidas que de alguna manera quedaron inmersas, dibujadas, tocadas por los versos de este poeta del Sur.

Y quiero recordar este poema de Benedetti que alguien, no se quién, escribió en un papel para mí justo cuando yo tenía 18 años (entonces no pensaba en aquellos tópicos críticos para catalogar un poema: bastaba con sentirlo. Y este seguro que no es uno de sus mejores poemas pero me encantaba ¿Y a quién no?).
Benedetti es ahora más que nunca, palabra. Música de bandoneones. Canción eterna que trasciende el tiempo, el espacio, las circunstancias cotidianas.

Corazón Coraza

Porque te tengo y no
Porque te pienso
Porque la noche está de ojos abiertos
Porque la noche pasa y digo amor
Porque has venido a recoger tu imagen
Y eres mejor que todas tus imágenes
Porque eres linda desde el pie hasta el alma
Porque eres buena desde el alma a mí
Porque te escondes dulce en el orgullo
Pequeña y dulce
Corazón coraza

Porque eres mía
Porque no eres mía
Porque te miro y muero
Y peor que muero
Si no te tengo amor
Si no te tengo

Porque tú siempre estás donde quiera
Pero existes mejor donde te quiero
Porque tu boca es sangre
Y tienes frío
Tengo que amarte amor
Tengo que amarte
Aunque esta herida duela como dos
Aunque te busque y no te encuentre
Y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
..........
Mi amiga, Ana paredes ha escrito dos notas preciosas y personales sobre Benedetti y se pueden leer en este link:

miércoles, mayo 13, 2009

Totó, la primera novela de Magdalena González Acuña

El pasado miércoles 6 de mayo estuve en la presentación del libro Totó de Magdalena González Acuña. A Madi, como le decimos en confianza quienes somos sus amigas y amigos, la conocí hace ya varios años. Con ella tuvimos la fortuna de viajar a Castilla y León, en la Semana Santa de 2005. Recorrimos Valladolid y luego fuimos hasta el pueblo Villaco de Esgueva, un bello caserío en donde sobresale la iglesia parroquial de San Sebastián, un edificio gótico de piedra construido en el siglo XVI. Allí Madi tiene una preciosa casa de madera desde la que se divisan los llanos cultivados de cereales, las bodegas de vino enclavadas en las rocas. Pues bien, además de compartir con ella y su familia unos días espléndidos (inolvidable aquel cordero lechal y las salidas a Peñafiel), tuvimos la oportunidad de conocer una bella tierra que ya desde mis épocas de colegio avizoraba, alentada por aquellos Campos de Castilla a los que tan bien cantó Machado.
Lo anterior me permite hablar un poco de Magdalena, de sus orígenes, y de la agradable sorpresa que nos dio a quienes no sabíamos de su seria dedicación a las letras. Con la publicación de este su primer libro ella no empieza un recorrido, como nos lo recordó en la presentación, sino que materializa todo un proceso que comenzó hace varios años. Así pues, leeremos con mucha atención esta novela con las claves que su autora nos brindó en la presentación pero, sobre todo, con el deseo de encontrar, porqué no, un nuevo aire en las letras españolas.
Enhorabuena a Magdalena por su primer retoño literario. Quienes nos dedicamos a este inútil oficio sabemos cuán difícil es escribir cuando se tiene que sobrevivir y si además eres mujer la cosa se complica. Ser mujer, tener hijos, trabajar fuera y dentro de casa y dedicarse a las letras o la academia es casi imposible, especialmente cuando no se tiene asegurada del todo la existencia material o cuando no se posee dinero suficiente para pagar, casi siempre a otra mujer, para que haga esos oficios domésticos tan absorbentes y tan desagradecidos. Ello explica porqué tantas féminas han renunciado a esa “condición”. Y por eso mismo es más loable el trabajo de Madi: escribe los fines de semana. Yo me levanto a las cinco de la mañana para poder escribir unas cuantas líneas. Situación muy distinta a la de un gran amigo mío que puede dedicar seis o más horas al día para escribir sin ningún tipo de interrupción. Su única preocupación es publicar un libro cada año, dar conferencias por el mundo y disfrutar de sus triunfos: posee una espléndida mujer que se encarga de esos detalles tan pesados de la vida cotidiana.
Reivindicaciones aparte, es una alegría para mí hablar de Madi y de su libro que ya se puede conseguir en las librerías de Barcelona y también en la Web.
.........
Foto 1: Magdalena Alvarez en la presentación del libro.
Foto 2: portada de la novela Totó, Magdalena González Acuña, Ediciones Atlantis, Madrid, 2009. (Fotos realizadas por Juan Carlos Ruiz Vásquez).

lunes, mayo 11, 2009

Poema de Walt Whitman

Momentos elementales

Momentos elementales -cuando me sorprendéis-
¡oh, ahora estáis aquí!
Sólo os pido los goces de la lascivia,
El chorro de mi pasión, la vida exhuberante y grosera,
Hoy iré en busca de los hijos predilectos de la
naturaleza y esta noche también,
Yo soy de los que creen en goces carnales, comparto
las orgías de los muchachos a medianoche,
Bailo con los que bailan y bebo con los que beben,
Resuena el eco de nuestros gritos indecentes, elijo para
amigo preferido la persona la persona más baja,
Será rebelde, ruido, iletrado, será uno que los otros
condenan por sus delitos,
No seguiré representando, ¿por qué habré de renunciar
a mis compañeros?
¡Ah, gente a la que todos rehúyen, yo al menos no
huyo de vosotros,
Me mezclo con vosotros, seré vuestro poeta,
Será más para vosotros que para nadie!
......

Walt Whitman, Hojas de Hierba, traducción de Jorge Luís Borges, Lumen, Buenos Aires, 1969, pág. 138

viernes, mayo 08, 2009

Amanecer

A veces tenemos la fortuna de contemplar alguna de esas maravillas fugaces, breves destellos de belleza que aparecen y desaparecen como por arte de magia. Cosas sencillas que están ahí, al alcance de nuestros ojos. Como este amanecer deshilachado que me sorprendió mientras inútilmente me peleaba con las palabras. Amanecer que refleja un raro contraste: lo urbano bajo el influjo de una belleza sin artificios y sin concesiones.

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...