viernes, junio 26, 2009

La Finitud

Ella

Cuando la mirábamos con su pelo indomable pensábamos que era eterna. Todas, rubias o no, quisimos ser como ella. Y la tele nos la traía año tras año en la misma serie que comenzamos a ver a comienzos de la década de los 80. Estábamos en la época de la metamorfosis. Aquella edad en la que ya no eres una niña pero tampoco eres una chica y en la que además hueles a pescado. Sin embargo, allí estaba ella con sus dientes de mármol y su sonrisa infinita. Así la vimos siempre aunque el tiempo pasara y nos convirtiésemos en adolescentes y comprendiéramos que la realidad no venía enlatada. Y luego fuimos adultas y aquel mundo primoroso de las series “made in USA” sólo fue un recuerdo de nuestros años pequeños. Y ella se perdió en el horizonte hasta que la vimos de nuevo, con el tiempo ensañado en su cabello y en su boca. Y comprendimos que ella también era finita, finita, y que más allá de la belleza siempre está la muerte.

Él

Ad portas de la adultez acariciamos la libertad. Fuimos modeladas por los textos que leímos en la Universidad y conocimos la poesía y el vino; conocimos a Serrat y la Revolución Cubana; a Nirvana y Cortázar; vibramos con las últimas lunas de mayo y nos sorprendimos con Nueve semanas y media (la vimos tres veces con tres chicos distintos), y conocimos la disco y allí bailamos con él. Entonces era negro, después se convirtiría en un personaje oscuro. Y tenía unos pies tan ligeros que parecían flotar. Hacía figuras con ellos y sus piernas y su pelvis. Y en las pistas de baile todas intentábamos, en vano, seguir sus movimientos. Era el Rey. Entonces quiso ser otro e hizo posible una metamorfosis inversa. Y se convirtió en una mueca de si mismo. Fue un cuerpo oxidado. Un cuerpo finito, finito. Más allá de la muerte está la música, la palabra.

(A las cinco de la mañana, al abrir los diarios, supe que ella, Farrah Fawcett y él, Michael Jackson, habían muerto y no sé porqué tuve la sensación de que algo de la primera juventud, también)

miércoles, junio 24, 2009

Nit de Sant Joan


Nit de Sant Joan

La nit és una boca de foc
amb els sentits excitats.
Flamegen, plens, els tremolors de la vida.






Noche de San Juan

La noche es una boca de fuego
con los sentidos excitados.
Flamean, plenos, los espasmos de la vida.


lunes, junio 22, 2009

Una metáfora del verano

A veces sólo es necesario deternos un momento en las pequeñas cosas que nos rodean. Mirar sus márgenes. Sus intersticios. Un ángulo. Un matiz. Una forma. Una suave expresión de la luz. Como en esta foto hecha en el salón de casa donde mi hija de ocho años disfrutó de su piscina, con muñeca incluida. Lo demás lo hizo la lumbre del día a través de la ventana y el ojo que se fijó sorprendido en la imagen del agua. Metáfora del verano y sus connotaciones más simples y, a la vez, más transcendentales.

sábado, junio 20, 2009

El olor de la Nostalgia

Me recordaba hace algunos días una persona de Madrid, escritor y pintor por más señas y a quien agradezco que siga este blog-, los caminos sorprendentes de la nostalgia. Aparece en cualquier momento y con distintos rostros. Pero no hablo de aquel sentimiento que casi siempre remite al pasado para alongar un tiempo que creemos mejor en un intento por recuperar una parte de la existencia; o a la añoranza de lo que se ha dejado atrás ni a la soledad ni a la tristeza simple y llana, si no a un estado del ser que no se conforma con la simple evocación de un momento de armonía o de lejanía, de felicidad o pérdida.
Me refiero a esa vivencia anímica que es a la vez evocación y recreación. Destello de un instante y realidad que configura cada una de nuestras acciones. Sentimiento profundo y abarcador que irremediablemente nos inscribe, nos contamina, no como un malestar destructivo si no como sustancia que nos conforma en una multiplicidad de sentidos. Es saudade. Palabra bella y ambigua, fundamental en la cultura portuguesa y brasileña, que refleja como ninguna otra no esa mera sensación de melancolía sino un estado del ánima, una emoción, un matiz en la mirada, un modo de ver la vida, una manera de ser. Es un paisaje del alma, como diría Pessoa alguna vez y eso es justo lo que encontramos en muchos de sus versos.

O que me dói não é

O que me dói não é
O que há no coração
Mas essas coisas lindas
Que nunca existirão...

São as formas sem forma
Que passam sem que a dor
As possa conhecer
Ou as sonhar o amor.

São como se a tristeza
Fosse árvore e, uma a uma,
Caíssem suas folhas
Entre o vestígio e a bruma.

(Fernando Pessoa , 1988 – 1935)

jueves, junio 18, 2009

Prohibición

Madrid. 20:30 de la tarde. Una calle cualquiera cerca de la Gran Vía. Calor sofocante en las aceras. Bares abarrotados con gente de aquí y de allá. Cervezas, claras, sangría. Bullicio. Conversaciones. Risas. Miradas. Y un cartel: Prohibido tocar y cantar por causas ajenas.

Recordé entonces otras tantas pintadas en muros distintos. Antes era presumida pero ya lo superé: ahora soy perfecta (desde que la observé en una pared de la Universidad del Valle se convirtió en una especie de lema personal). Pienso, luego me desaparecen, escribían mis amigos que creían en la Revolución. Vandalismo solidario, leí en algún muro del parc de Les Planes (L’Hospitalet de Llobregat – Barcelona) cuando realizaba un trabajo de campo. 10 años sin Pedro asesinado por un policía, leí en alguna parte de la misma ciudad. Barbie es anoréxica. Kometelo 2008!!!. Te amo Banesa (sic)… Y otras muchas escrituras urbanas que ahora se me escapan.

Prohibido tocar y cantar por causas ajenas.
¿Qué son las causas ajenas? ¿Y las propias? Confieso que no me quedó muy claro el motivo de la prohibición. ¿A tocar por las penas, alegrías, miedos, desvelos de otras/os? A cantar por causas ajenas ¿a quién? ¿a qué? En fin. Mis compañeras de mesa tampoco lo tenían claro, así que saqué la cámara e hice una foto del cartel escrito en un inmaculado papel blanco con letras rojas y azules. Una pareja que estaba sentada a mi costado, hizo lo mismo.

martes, junio 16, 2009

"El sabor de la nada": un poema de Charles Baudelaire

A propósito de aniversarios próximos -Sant Joan me espera-, del tiempo que pasa sin piedad, de escepticismos crónicos, de nostalgias mañaneras, de años de inconsistencia, de fragancias perdidas, de amores al borde del abismo, de aliento vencido... este poema de Charles Baudelaire, en Las Flores del mal.
...
El sabor de la nada

Alma triste que antaño tanto amabas la lucha,
la Esperanza que un tiempo espoleaba tu ardor
ya no quiere montarte. Sin pudores, ve y túmbate
como un viejo caballo que tropieza con todo.

Corazón, capitula; duerme un sueño bruto.

¡Alma exhausta, vencida! Para ti, vagabundo,
ni el amor ni la guerra pueden ya cautivarte.
¡Adiós, pues, oh clarines y suspiros de flauta!
¡Olvidad, oh placeres, a ese pecho sombrío!

Su fragancia ha perdido la gentil primavera.

Me va el Tiempo engullendo de minuto en minuto
como engulle la nieve un cadáver ya rígido;
desde lo alto contemplo estar tierra redonda
y renuncio a encontrar el amparo de un techo.

¿Por qué, alud, no me arrastras en tu inmensa caída?
........
Charles Baudelaire, Las flores del mal,RBA Editores, Barcelona, 1995, pág. 108

viernes, junio 12, 2009

Mujer e inmigración

Estuve un par de días en Madrid participando en una jornada sobre inmigración femenina colombiana y remesas. Un tema muy interesante que está siendo explorado por la Corporación Sisma Mujer, una organización no gubernamental de carácter feminista cuyo objetivo fundamental es la defensa de los derechos humanos de las mujeres. En el marco de dicho encuentro no sólo tuve la oportunidad de reencontrarme con unas mujeres estupendas con las que ya había hablado en otra actividad similar hace un año, sino también de conocer a otras cuyo trabajo va más allá de las fronteras individuales para vertebrarse en opciones alternativas para una colectividad que vive en situación de vulneabilidad e indefensión. La mayoría de ellas han emigrado a España por diversos motivos desde económicos hasta de seguridad y aquí se han encontrado con una realidad muy difícil de precariedad y de perdida también de sus derechos fundamentales.
Las implicaciones de la partida, cualquiera sea su causa, connota rupturas de diversa índole, en especial para las mujeres que no sólo deben dejar su hogar, su casa, su mundo conocido sino, muchas veces, a sus hijos e hijas al cuidado de familiares o de amigas. Y una vez realizan su proyecto migratorio comienza una nueva etapa signada por las carencias afectivas, laborales, económicas que sugieren situaciones de indefensión y vulnerabilidad. Las mujeres extranjeras, muchas veces con una carrera universitaria, se ven abocadas a realizar trabajos mal remunerados y estigmatizados socialmente y en los que casi siempre padecen abusos de distinta índole. Se convierten así en personas que sufren discriminación múltiple: por ser mujeres, inmigrantes del sur, pobres; negras, mulatas, cobrizas, etc. Parias entre las parias.
Allí en esa jornada pude escuchar voces que me tocaron profundamente y que hablaron sobre esa realidad otra que difícilmente se puede leer en los periódicos. La vulneración de los derechos fundamentales de un gran colectivo de féminas venidas de los confines de la necesidad, de la sinrazón. Mujeres fragmentadas, heridas, indefensas, que pese a todo luchan por reconfigurarse como seres humanos; luchan por no perder la dignidad, los sueños, la sonrisa. Mujeres invisibles que sólo existen cuando ocurre una emergencia, alguna situación azarosa que demuestre una vez más su papel secundario en la sociedad. Mujeres esclavas en un régimen patriarcal que las confina en el rincón oscuro de la marginalidad, de la desigualdad crónica, de la opresión. Mujeres sin voz sin ojos sin pensamientos.
No puedo dejar de sentir rabia e impotencia pero también una brizna de esperanza cuando recuerdo aquellas voces altivas de las mujeres que, pese a todo, persisten, luchan, aman, se reconstruyen poco a poco.

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...