martes, enero 18, 2011

domingo, enero 16, 2011

Las piernas y el metro

Muchas veces te dije que antes de hacerlo había que pensarlo muy bien  
El metro a las ocho de la noche.   El vagón medio lleno. Hombres y mujeres con vestidos oscuros y caras de hartazgo. Seres agobiados por el sopor de un domingo que llega a su fin. Mañana es día de trabajo, para algunos. Frente a mí una pareja de ancianos alisa las arrugas de sus manos -las del alma son imperceptibles. Y  junto a ellos  un joven de panza rotunda y pendiente de pirata en su oreja izquierda, escucha música. Más allá, sentada en sus pensamientos, va una mujer. Tiene unos ojos preciosos que parecen observar  un infinito inexistente.
que a esta unión de nosotros le hacía falta carne e ilusión tan bien que no bastaba que me entendieras y que murieras por mí
"Plaça de Sants", anuncia una voz metálica.  La puerta se abre y escupe pasajeros y pasajeras que se componen los abrigos, se ajustan las bufandas, se cuelgan bien los bolsos.  Y casi al instante entran nuevos seres que después de echar un vistazo general ocupan los asientos vacíos, los espacios despejados.  
que no bastaba que en mis fracasos yo me refugiara en ti. Y ahora vez lo que pasó al fin nació, al pasar de los años, el tremendo cansancio que provoco en ti  y aunque es penoso lo tienes que decir
De repente el  chico del pendiente deja a un lado la música y mira absorto hacia la puerta que acaba de cerrarse. Sus ojos son un par de ascuas.  Y lo mismo hace el hombre mayor y otro que va justo a mi lado y  la mujer de ojos preciosos y la anciana de manos arrugadas y dos chavales que están más allá junto a la puerta y un hombre de mediana edad de americana impoluta y unas chicas rubias que silencian por un momento su conversación.
Por mi parte esperaba que un día el tiempo se hiciera cargo del fin  si así no hubiera sido yo habría seguido jugando a hacerte feliz y aunque el llanto es amargo piensa en los años que tienes para vivir
que mi dolor no es menos y lo peor es que ya no puedo sentir...
Y Junto a mis ojos pasan ellas. Un par de piernas, largas, contorneadas, perfectas.  Las miro con disimulo y con ¿envidia? Muy pocos se fijan en el rostro de su dueña. Un rostro limpio, despejado y altivo. Estoy segura que ella sabe la reacción que despiertan sus extremidades y no le importa. Si yo tuviese un par de piernas como las suyas haría lo mismo...


miércoles, enero 12, 2011

Imágenes de La Alpujarra

Allí, en ese lugar de valles y  pueblos blancos engarzados en los barrancos,  de líneas sinuosas y abruptas plenas de belleza, de montes escondidos en los ojos de cabras salvajes y perdices; allí en las faldas del sur de Sierra Nevada, el aire es transparente y la mirada abierta y la vida sencilla y el paisaje una maravilla que se mece en la luz del día... 
En las alturas  Pampaneira, Bubión, Capileira y junto a la niebla movediza y blanca, Trevélez:




domingo, enero 09, 2011

Poema sin título

Vivo un tiempo de andamios rotos
-teclados oscuros en el paso
de las horas-.
El  cuerpo se fragmenta
impotente
en las herrumbrosas noches
al filo del insomnio.
En este tiempo de agujas
y gritos metálicos
presagio tu voz
tus manos
tu sexo rotundo.

martes, enero 04, 2011

La Alhambra

Hablar de la belleza de la Alhambra es casi un pleonasmo. Esta maravilla en sí misma tiene un valor estético e histórico inmenso. Aquí las palabras sobran, se convierten en muletillas inútiles, en artilugios incapaces de describir al menos un poco su  magnífico perfil y las formas que la llenan.  
Es una pena que se deba visitar tan deprisa, sin tiempo para detenerse en sus magníficos detalles, en la conformación de sus espacios y los objetos que lo llenan, en la placidez del agua con sus múltiples formas y  en los olores que embriagan los sentidos. Allí en medio de turistas hambrientos de imágenes fáciles me sentí desbordada por el reloj que anunciaba la entrada al palacio de los Nazaríes a las tres de la tarde. Me sentí acosada por los recorridos enmarcados dentro de tiempos veloces en los que apenas queda un momento para fijarse en las cosas triviales.  Pese a ello intenté aproximarme a aquellos resquicios en los que la belleza trasciende las fronteras de la vulgaridad, los entresijos perversos del tiempo. Me gustaría que algo de ello se pudiese ver en estas fotos... 










viernes, diciembre 31, 2010

Desde Cijuela, Granada

Hace tres días estamos en Granada. Bueno, en Cijuela, un pueblo pequeñito desde el cual se puede ver la sierra blanca. Aquí estamos con una gente linda que nos ha invitado a compartir estos días de fin de año. Podría enumerar las magníficas cosas con las que he podido reencontrarme. La sensualidad del Albayzín, la belleza indómita y agreste de La Alpujarra, la sencillez de pequeños pueblos como Santa Fe, Fuente Vaqueros, Chauchina, Escoznar...  Y la felicidad de visitar la casa de verano de García Lorca por primera vez. Fue emocionante estar en  su habitación y sentarme en su asiento, frente a aquel escritorio en el que escribió sus mejores obras (el guía se rindió ante mi sonrisa de petición ¿Puedo sentarme aquí? Es que ¿sabes? escribo poesía...) Y ahí estuve unos segundos tocando la madera, imaginando al creador en sus momentos de iluminación y mirando a través de la misma ventana como él hizo tantas veces...
En fin, ahora quiero que se vaya este año de mierda. Y no me pondré bragas rojas, ni comeré las uvas, ni lentejas, ni brindaré con cava. Me tomaré un trago de Whisky, escucharé un viejo vallenato de esos que encojen el alma y luego pondré a Concha Buika y me regocijaré con Camarón. Quién sabe, es posible que con los anfitriones hablemos por enésima vez de la enorme decepción que nos ha producido la "izquierda", de la putada de CNN plus, de las inundaciones de Écija, de las sorpresas de Santos, de la derechización de Europa -España incluida-, de la poesía de César Vallejo, del culebrón de las cuatro... Bueno y también pensaré en mi familia allende los mares y en mis amigos y amigas de Barcelona y otros lares.
Os deseo un nuevo año pleno de ilusión, salud,  proyectos, risas, palabras con este atardecer desde la casa de García Lorca en Granada.



jueves, diciembre 30, 2010

Tiempo de balances*

Cuando llega el fin de año  muchas personas acostumbramos elaborar pequeños ejercicios de arqueo vital o, lo que es lo mismo, balances más o menos objetivos de lo que ha sido nuestra existencia durante esos doce meses anteriores. Así vamos apuntando aquellas cosas –pequeñas o grandes- que nos han alegrado, o no,  la vida.  Aunque a decir verdad algunos seres piensan que la felicidad reposa solamente en la concreción absoluta de esa tríada paradigmática: salud, dinero y amor.  Y cuando no tienen alguna de ellas sienten que todo ha sido en vano, que se ha perdido el tiempo de manera irremediable.

Esos arqueos vitales se convierten en elementos que en sí mismos metaforizan todo un ciclo vital de antes y después, de lo que fue o pudo haber sido en el pasado próximo y de lo que será en uno inmediato.  Los balances sirven para reflexionar sobre las acciones que de un modo u otro nos marcaron, de aquellas dinámicas existenciales que nos procuraron  experiencias de diversos matices. Pero hay algo más profundo en ese hacer cuentas: constituye una suerte de catarsis personal que exorciza el infortunio, la desesperanza, la pérdida. Cuando hacemos balances saldamos cuentas con nuestro propio devenir.  Pero no nos quedamos ahí sino que con base en los puntos que hemos sacado en claro podemos proyectarnos hacia un mañana con la confianza de que todo será mejor. Por eso, en la noche del 31 quemamos esas cosas que nos amargaron la vida y que tan bien  simboliza aquel muñeco de trapos viejos relleno de pólvora que aún se enciende en algunas regiones colombianas.  El fuego no sólo quema trapos ajados: calcina los sinsabores que nos han perturbado la existencia.
Y ese es el poder de los balances: nos permite asumir el pasado para hacer frente a lo que vendrá. Un mañana incierto en el que sin embargo proyectamos nuestros mejores deseos con la fe absoluta de que esta vez sí se conseguirá aquel trabajo soñado,  se encontrará el amor de la vida,  se hará más ejercicio,  se  visitará a la familia más a menudo, se  reirá con más ganas, se sufrirá menos por nimiedades… Propósitos, planes, objetivos que en algunos casos nunca se realizan.  Pero allí radica la magia: en plantearnos unos fines que nos proporcionen nuevos bríos para proseguir  tejiendo los hilos de la vida en medio de crisis, injusticias, violencias, sinrazones y azares. Yo, por lo pronto, ya estoy haciendo el mío aunque temo que el saldo de este año es un poco negativo. Pero no importa: el año que viene será mejor.
*Artículo publicado en El Líder, diario del departamento del Caquetá, Colombia.

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...