domingo, febrero 13, 2011

Palabras

Desnudamos la mueca
de la vida
en el traje laberíntico
de los versos.
Encontramos
guijarros blancos
anudados a las palabras.
(Martha  Cecilia Cedeño Pérez, Versos en Claroscuro, inédito, Barcelona, 2010)

miércoles, febrero 09, 2011

Viernes 11 de febrero: tertulia con el poeta Josep Anton Soldevila

Josep Anton Soldevila és Llicenciat en Ciències Econòmiques i Màster en Desenvolupament de Recursos Humans. Ha exercit diversos càrrecs en Institucions Artístiques i Culturals, com les vicepresidències del Cercle Artístic de Sant Lluc i de l'Academia Iberoamericana de Poesia.
Escriptor bilingüe, ha publicat els següents llibres de poesia: La Frontera de Cristal (1.977 Ed. La Hormiga de Oro) i 1.999 Ed. Seuba); Les Paraules que no has après a Dir (1.985 Ed. Impal); Un Vast Naufragi de Somnis (1.989 Ed. Impal); Cendres Blanques (1.991, Ed. Columna. Llibre finalista del Premi Carles Riba de 1.990); Les Aus de Maig (1.995 Ed. Columna); Últim Refugi (2.002. Ed. P.P.U. Premi Viola d?argent dels Jocs Florals de Barcelona de l'any 2.000); L'Antologia Poesia Recollida 1985-2000 (2.004. Ed. Compte D'Aure). i El Llibre dels Adéus (2007 Ed. La Busca. Llibre finalista del XLIII Premi Ausiàs March). A més dels premis citats, va ser guardonat amb la Gran Medalla dels Jocs Florals del Rosselló de l'any 2.002. Ha estat inclòs en diverses antologies poètiques.
En narrativa és autor de la novel·la El Nudo (2001 Ed. P.P.U. i 2004 Ed. Compte d'Aure) i del llibre de contes No serà tan fàcil (2008 E. La Busca) que va ser proclamat finalista del premi literari 7Lletres de 2.007. Ha conreat la crítica d'arts plàstiques i les col·laboracions periodístiques i radiofòniques. En teatre és autor del llibret de La Piràmide i l'Avinguda, un musical escrit en col·laboració amb el compositor Josep Alonso. Treballa també en el camp de la poesia audiovisual amb la producció de videoarts.

XXI
He heretat un arca plena de silenci
que dorm al meu costat i no goso obrir.
Vaig haver de passar moltes fatigues
perquè se'm donés.
Proves de pensament i de sentit,
de somnis futuristes i pretèrits.
Vaig haver de renunciar i aconseguir.
Matar excrescències, retallar-me els dits.
Apaivagar desitjos, cremar deserts.
Llençar la meva paleta de colors
i pintar tots els dies de gris.
.
He penjat a saleta del cor
el pergamí on vas escriure el teu llegat.
Me'l miro cada dia una bona estona
i encara em meravella
la delicadesa del traç, l'elegància
de la lletra, la qualitat del paper
que vas emprar per dir-me que t'havies mort
i m'ho deixaves tot a mi.
Josep Anton Soldevila

Lugar Aula dels Escriptors de la ACEC, Ateneu Barcelonès - C/ Canuda, 6 - Barcelona
Horario 18.00
Organiza El Laberinto de Ariadna
Imparte José Florencio Martínez

lunes, febrero 07, 2011

El fragor de la calle


Posted by admin on 6 febrero, 2011 in ColumnistasOpinión | 1 Comment

Martha Cecilia Cedeño Pérez
La calle nos recuerda una vez más que más allá de sus trazados, de los objetos que tatúan su rostro, de los tránsitos o emergencias que provoca, de las soledades y miserias que desvela, es la comarca por excelencia de la vida urbana.  Paradigma de la existencia moderna en cuyo seno la idea de acceso universal y por ello mismo de democracia configura una esencia hecha de fugacidades, negociaciones, conflictos, sucesos, tránsitos, percances, derivas…
Dicho en otras palabras: en la calle cualquier cosa puede suceder.  De la emergencia a la revuelta, del flechazo a la caída, de la fiesta al horror… Este espacio abierto a toda suerte de especulaciones prácticas también es un escenario para la circulación de ideas e información y para el ejercicio de la autonomía en sus más altas significaciones.
Por ello no resulta raro que a veces se convierta también en el lugar donde las agitaciones sociales alcanzan su máxima expresión, tal como ha quedado demostrado en los acontecimientos  recientes de Túnez  y Egipto, que seguramente no serán los últimos. En ese caso la calle funciona en su sentido más primigenio: ser el espacio en el cual se dirimen las cuestiones fundamentales de la existencia humana.
Y la miseria, el hambre, la violencia así como  el hastío, el asco,  la indignación de la gente por la iniquidad de sus gobernantes son un germen  prolífico para unir cuerpos y voces, para lograr esa conjunción de intereses que provocan manifestaciones, revueltas, transformaciones contundes. Allí, en la calle, las mujeres y hombres de a pie, tocados por el infortunio ocasionado no por el azar sino por dirigentes perversos, encuentran el lugar apropiado para expresar su inconformismo  a sabiendas de que no se están solos en ese acto de protesta cuyo contenido agita las manos y las conciencias.
Y mañana, en otras esquinas del mundo, la gente saldrá a la calle  de nuevo porque sólo en ella puede agitar la bandera del inconformismo, de la rabia. Sólo en sus recorridos y trazos se puede pensar en una noción de democracia real más allá de los intereses mezquinos de unos cuantos. Y es justo por eso que los administradores de la urbe tanto le temen; para ellos  es un lugar peligroso, oscuro, que debe ser controlado, vigilado y esterilizado del virus de la revuelta. Por fortuna esas intenciones de domesticación no pueden acabar con el espíritu libertario de ese espacio público por antonomasia.
En el fragor de la calle se tejen y consolidan las transformaciones de la ciudad y sobre todo, de aquellos seres que la habitan, la sueñan, la padecen, la recorren.  La calle es nuestra, gritan hoy las voces opacadas del mundo.
*Antropóloga y poeta
Columna semanal, diario El Líder

martes, febrero 01, 2011

El color de los muertos

La muerte representa el final de un camino que una quisiera siempre natural, es decir, el colofón normal de una vida de luchas, sueños, esfuerzos, alegrías y todo aquello que configura nuestro trasegar por el mundo. En ese sentido la muerte no es ni más ni menos que la culminación de un proceso y el comienzo de otro que ignoramos por completo. Pero una cosa distinta son los muertos. Aquellos cuerpos ateridos y plácidos en su condición de no-ser. Efigies marchitas tan iguales en su condición de objetos sin ánima y sin embargo, algunas veces, tan distintos por las circunstancias de su existencia y la de quienes los lloran.

Colombia es un país en el que morir de viejo, de cansancio, de agobio, es decir, de muerte natural es casi un milagro. Los datos nos muestran las cifras de la sinrazón: miles de hombres, mujeres, niñas y niños víctimas de un conflicto atroz y endémico. Seres inocentes con las vidas rotas, acalladas, abatidas por la iniquidad de unos cuantos bárbaros que se atribuyen el poder de decidir sobre las vidas humanas a través del horror. En ese sentido todos nuestros muertos son iguales o deberían serlo. Y como tal las personas encargadas de velar por la seguridad y bienestar de los ciudadanos y ciudadanas tendrían que tratarlos. Pero no siempre es así a tenor de las noticias y las columnas publicadas en los periódicos del país que consulto por Internet en las que se refleja, en efecto, que aquí los muertos poseen un color más allá de la piel.
En nuestro país los muertos tienen un tono distinto a aquel propio de los difuntos. Se clasifican en categorías pero no en el sentido primigenio como el de nuestros aborígenes prehispánicos que los jerarquizaban en virtud de su papel dentro de la comunidad y su nivel de conocimientos, sino en virtud de la posición social y económica. Así, por ejemplo, un muchacho asesinado en un barrio marginal de Florencia o de Bogotá es un dato más en las cifras de la violencia y en todo caso una situación perdida (en los diarios se dirá que pertenecía a una pandilla urbana o a un grupo guerrillero). No se investigará a fondo el suceso y mucho menos se ofrecerá recompensa para atrapar a los criminales que lo perpetraron. Distinta sería la suerte de este cuerpo horadado (y de miles más) si en lugar de pertenecer a la periferia fuese miembro de la altas esferas de la sociedad. Entonces no se escatimarían esfuerzos para encontrar a los culpables para darles el castigo merecido. En nuestro país el color de los muertos va más allá de la palidez hierática: es una cuestión de poder.
Columna publicada el día 23 de enero en el diario El líder

domingo, enero 30, 2011

Gracias

Y entonces fue viernes y me vi rodeada de gente estupenda que en silencio escuchaba mis palabras.  Gente de aquí y de allá. Gente de palabras y miradas y voces quedas. Gente que escribe, ama, ríe, opina, abraza. Gente que acompaña y acaricia con la generosidad  de quien ama la vida, la poesía, la esperanza. ¿Qué más se puede pedir? 
De nuevo en el Aula dels Escriptors de la ACEC, edificio Ateneo Barcelonés, volví a sentirme arropada por personas magníficas cuyos nombres no menciono para no dejar alguno en el olvido.  Trabajadoras de la palabra:  poetas, narradores y narradoras, periodistas e insomnes de madrugada; conocedoras de versos y afectos, de giros, de indicios más allá de piel de las palabras.  Y todas ellas amigas en ese momento de comunión y cercanía en que nos sentimos más próximas en nuestra condición humana.   
Y entonces fue viernes  y la armonía fue voz, manos, sonrisas, palabras.
¡Muchas gracias a todas y todos por acompañarme con esa complicidad generosa y solidaria!

Foto de familia: de izquierda a derecha (sentados) Beatriz Fernández, Antonio Machín, Nieves Escribano y Ambrosio Gallego. De pie:  Guillermo Gaviria, Yolanda Gutiérrez Martos, Anna Benitez del Canto, María Elena Martínez, Alfonso Levi, Josep Anton Soldevila, Mi hija Luna, Sixta Cerquera, Felipe Sérvulo,  Inma Arrabal, María Jesús, Juan Pablo, Isabel Gómez, José Florencio Martínez, María Cecilia Leyva, Rosa Abuchaibe y José Costero.
Momento en el que Alfonso Levi leía con su cálida y armoniosa voz un hermoso texto sobre Amores urbanos escrito por Felipe Sérvulo. (Martha, Felipe y Alfonso)
En el bar del Ateneo: Josep Anton Soldevia, José Florencio Martínez, Ambrosio Gallego, Felipe Sérvulo, Isabel Gómea, Antonio Machín y Sixta Cerquera conversando con la poeta María Elena Martínez

Algunas de las personas asistentes: Marta Binetti, Ma. Elena Martínez, Isabel Gómez, Ernesto Carrión, Juan Guillermo Gaviria, Luna, Joan Kunz, Ambrosio Gallego, Josep Anton Soldevila, José Florencio Martínez, Antonio Machín, Yolanda Gutiérrez y Anna Benitez.

jueves, enero 27, 2011

Amores urbanos en las tertulias del Laberinto de Ariadna

Mañana 28 de enero en el marco de las tertulias que organiza el Laberinto de Ariadna ofreceré un recital sobre Amores urbanos en el Ateneu Barcelonès (Aula de escritores, 5ª planta).  Y el encargado de presentar dicho encuentro es Felipe Sérvulo una persona estupenda y un poeta consumado que me ha abierto las puertas en el magnífico grupo literario que coordina y dinamiza.
Me encantaría contar con la presencia de la gente que siempre me acompaña y con quienes siguen este blog y viven en Barcelona o cercanías. 
Pero no sólo leeré versos de Amores urbanos  sino otros inéditos que hacen parte de un poemario en el que estoy trabajando.
Y para terminar llevaré libros para firmar. 
Os espero a todas y todos.


X
 Maullamos con la nariz
-respira mis latidos-
Asaltamos a gritos la piel
-moja mi lengua-
Hacemos agujeros al tiempo
-calienta mi ánima-
Cabalgamos  los aleros de la noche
-bebe mi espacio de lagos insomnes -
¿No presagias  el goce de los gatos?


En Amores urbanos, Parnass ediciones, Barcelona, 2010.

Día: 28 de enero de 2011
Lugar:  Aula dels Escriptors, Ateneu Barcelonès, 5º planta - Canuda, 8 - Barcelona
Horario:  18.00
Organiza:  El Laberinto de Ariadna
Imparte:  Felipe Sérvulo


miércoles, enero 26, 2011

Buen comienzo...

He empezado muy bien el día: me he quedado encerrada en el ascensor de mi edificio. Espero que termine mejor.  Al menos hoy conoceré el Parlament de Catalunya...

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...