lunes, febrero 18, 2013

Llevo días sin escribir nada.  Podría decir que  debido a tantos cambios espaciales ocurridos en mi vida durante los últimos siete meses, he perdido el norte de la palabra. El maremagnum de circunstancias, de adaptaciones, de experiencias encontradas, de incertidumbres, de nostalgias, de redescubirmientos me tiene confinada en una especie de inercia que sólo me permite pensar en las cuestiones prácticas fundamentales. Estoy en una suerte de limbo creativo. No he hecho otra cosa que corregir por enésima vez  una novela que terminé de escribir hace casi tres años. 
Y me culpo por ello. 
Pero también me repito una y otra vez que me estoy llenando de motivos, de experiencias, de sensaciones, que  luego me permitirán tornar al camino de la creación con el ardor de siempre, con la pasión de siempre.
Eso espero. 
Por ahora disfruto también de la fotografía, otro de los fuegos que me alimentan y que me abstraen de una realidad exhuberante a la cual aún no me acostumbro.
Mientras regresan las palabras disfruto de atardeceres como éstos:







Fotos: Atardecer desde el cerro de Monserrate. (Marthacé, 2013)

jueves, enero 17, 2013

                   X 


Maullamos con la nariz
–respira mis latidos–
Asaltamos a gritos la piel
–moja mi lengua–
Hacemos agujeros al tiempo
–calienta mi ánima–
Cabalgamos los aleros de la noche
–bebe mi espacio de lagos insomnes–
¿No presagias el goce de los gatos?

Amores urbanos, Parnass ediciones, Barcelona, 2010

miércoles, diciembre 05, 2012

Polis arrasadora *


Diferentes estudios sobre la ciudad nos la muestran, efectivamente, no como un conjunto rígido de casas, edificios, calles y avenidas, sino como el lugar en donde surge  y se desarrolla aquello que se denomina vida urbana. Así pues, ésta no es otra cosa que el conglomerado de relaciones, usos y prácticas que surgen y se visibilizan en los espacios públicos urbanos.   Sería en todo caso lo que el antropólogo Manuel Delgado llama urbs, un elemento pleno de vida y por tanto, alejado de las connotaciones inmediatas de la polis, es decir, de los entes que gobiernan y controlan la ciudad. Si la urbs  alude básicamente a las personas que experimentan la ciudad en toda su magnitud porque allí desarrollan cada uno de sus instantes vitales, lapolis, al contrario, corresponde a aquellas instancias de planificación cuyo fin último parece ser vigilar, dominar y someter un espacio urbano que tiene vida propia.
Y en este afán de domesticación utiliza todos los mecanismos a su alcance. Uno de ellos es el arrasamiento, es decir, el de echar por tierra todo aquello que no se aviene con su estricto sentido de la “construcción y mejoramiento” del espacio público.   Y bajo este lema destruye casas antiguas, monumentos, árboles… todo aquello que a su modo de ver no caza con su “legítimo” anhelo de transformación espacial.  Y lo hace de una manera atroz: sin tener en cuenta las necesidades, las opiniones, los deseos, las experiencias de quienes con su orgía de prácticas llenan de sentido y de movimiento la ciudad: las personas que la viven, la sienten, la experimentan cada día.
Pero esta política de arrasamiento no es  sólo patrimonio de Neiva; es una moda generalizada en occidente que remite a ese afán de someter la ciudad a unos parámetros fijos que hagan realidad esa asepsia social y arquitectónica, tan anhelada por los planificadores. En Barcelona, por ejemplo, se han realizado transformaciones urbanísticas en algunos sectores “problemáticos”: barrios con un alto grado de inmigrantes, personas sin techo, putas y demás desheredados del “Estado de Bienestar”.  Y con esas medidas pretenden limpiar la ciudad de todo aquello que sea indeseable y que no conjunte con la cuidada imagen de una urbe de postín, territorio de turistas sedientos de sol y paella.  Una ciudad limpia de seres sospechosos, de casas sin salero, de calles atiborradas de tiendas de pakistaníes, de espacios plenos de acciones y vivencias.
El máximo objetivo de la polis parece ser controlar  todos los espacios urbanos de tal manera que las acciones de quienes le dan sentido, no perturbe su ideal de armonía y civilidad.  Y así estamos: destruyendo todo aquello que huela a pasado, a memoria, a esa vida urbana que continuamente se des-borda.
*Mi columna de esta semana en La Nación
Foto:  Edificio Nacional de Neiva. (Juan Carlos Ruiz, Neiva, agosto de 2010)

miércoles, noviembre 28, 2012

CONTRA EL PATRIARCADO LITERARIO: I ENCUENTRO DE MUJERES POETAS


Hace unos días escribí esta columna con motivo de la realización del I Encuentro de Mujeres Poetas  llevado a cabo en Garzón, Huila, del 8 al 10 de noviembre, en el marco del aniversario de la asociación cultural Cuatro Tablas, fundada y dirigida por el escritor y abogado Amadeo González.  El artículo, en efecto, fue publicado pero con algunas mutilaciones... por esa razón lo comparto -completo- en esta bitácora:

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Historiadora, antropóloga y poeta

 Confieso que no me gustan las etiquetas con respecto a la mujer y ciertos ámbitos de la vida cotidiana.  Reniego, por ejemplo, de lo que algunos se empeñan en llamar literatura femenina como si las mujeres que nos dedicamos a las letras produjéramos un tipo de literatura tan sui generis que debe ser puesto en un compartimento aparte, en una comarca distante de aquellas manifestaciones literarias producidas por los varones.  Y no me gustan porque constriñen, excluyen, separan,  rotulan y en ellas subyace un tufillo de subordinación y/o de menosprecio.  ¿Se habla, acaso, de literatura masculina?
Por esa misma razón no comparto algunos eventos dedicados exclusivamente a las féminas, sean encuentros, congresos, charlas, etc. Lo ideal sería que hombres y mujeres pudiésemos compartir, en igualdad de condiciones, todos los ámbitos del quehacer cultural, social, económico y político. Pero no es así. Y por ello, a día de hoy, dichos  eventos se constituyen, muy a mi pesar, en la única vía que tenemos las féminas para dar a conocer nuestra palabra, nuestra voz poética, narrativa y artística. Especialmente en nuestro departamento, en donde la relación mujer y literatura no ha sido muy fluida.
Aquí la producción literaria ha estado siempre en manos masculinas, o al menos eso es lo que nos han hecho creer desde hace mucho tiempo.  En nuestra región se ha extendido el manto patriarcal para ocultar la voz de las mujeres.  Basta, por ejemplo, con echar un vistazo a la página web de la gobernación del Huila dedicada a los autores huilenses (sí, en masculino) para apreciar  que entre los magnánimos y encumbrados señores escritores (los cuatro de siempre), sólo constan unas cuantas mujeres.  ¡Se pueden contar con los dedos de una mano y nos sobran dedos! 
En nuestra comarca se ha invisibilizado la palabra literaria de las féminas de  manera sistemática y perversa.  Por ello se hace necesario encontrar  mecanismos que nos permitan dar a conocer nuestra voz, nuestra manera de aprehender el mundo con su más y con sus menos.  De ahí la importancia de certámenes como el I Encuentro de Mujeres Poetas, organizado en el marco del  aniversario del Centro Cultural Cuatro Tablas de Garzón, coordinado por la escritora Nancy Vargas Zamora y Amadeo Gonzalez.   En este  certamen, que se llevará a cabo en Garzón del 8 al 10 de noviembre,  participarán escritoras como Amparo Andrade, Amparo Fortaleche, Beatriz Calvo, Ana Patricia Collazos, Bertha Dalí Gonzalez, Esther Lucía Corrales, Gloria Cruz, Guiomar cuesta Escobar, Luz Marina Barrios, Martha Cecilia Cedeño Pérez, María Consuelo Aristizábal, María Teresa Rojas, Nancy Vargas Zamora,  y Yineth Angulo.
¡Enhorabuena a las personas organizadoras de este magnífico evento que descorre el velo del patriarcado literario!
Ver el artículo en La Nación aquí.
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Algunas fotos (cortesía de Luz Marina Barrios) con las poetas participantes en el evento:

























Foto 1: Con Nancy Vargas y Luz Marina Barrios (foto cortesía de Luz Marina Barrios)
Foto 2: Con Nancy Vargas, Luz Marina Barrios, Amparo Fortaleche, Jorge Elías Guebelly y Henry Vargas, entre otras personas participantes en el evento
Foto 3: Con las poetas Yineth Angulo, Nancy Vargas, Luz Marina Barrios  

viernes, noviembre 16, 2012

NUEVO PASE DEL DOCUMENTAL INTERSTICIOS EN MOLLET DEL VALLÉS



Esta tarde se está presentando en Mollet del Vallés el documental Intersticios (Requena&Cedeño, 2011) en el marco de la actividad La Ciutat Jubilada.  No podré estar allí pero mi querido Javier  (codirector) sï; lo acompañaré desde la distancia.    
Este es un puerto más de esta película que ya ha hecho su periplo por México, España y Colombia. ¡Todo un éxito para nuestra opera prima hecha con tanto cariño y entrega!

martes, octubre 30, 2012

95 AÑOS DE MEMORIA *

En unos cuantos cuantos días, mi abuelo Miguel Ángel Cedeño cumplirá 95 años. Casi un siglo de luchas, de partidas, de llegadas, de alegrías, des-amores y desvaríos.  Cuando nació, por allá en 1917, todavía no se había acabado la Primera Guerra Mundial y el país aún vivía las consecuencias de las Guerra de los Mil Días y el partido conservador mantenía su hegemonía  y Neiva apenas era un pueblo al que recién había llegado la energía eléctrica.
El abuelo –descendiente del Bravo Cedeño, veterano de la Guerra delos Mil Días- ha sido testigo de acontecimientos trascendentales tanto a nivel nacional como internacional.  Dentro de ellos podríamos enumerar La Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, la Caída del Muro de Berlín con todas sus implicaciones y, por supuesto, testigo también de confrontaciones más recientes.   
A nivel nacional y local, el abuelo vivió la ascensión del partido liberal con  Olaya Herrera y también, vivió profundamente esa triste época de la Violencia política. Él fue uno de los tantos y tantos colombianos desplazados a finales de los años 50 por el terror cuyo color se pintaba en las fachadas de las casas.  Y a partir de ahí Miguel Ángel ha sido testigo de esa violencia endémica que parece enquistarse de manera inexorable en nuestro país.  
Y justo, a causa de esa primera violencia, el abuelo se vio obligado a partir hacia la selva en una época en la que se “premiaba” a las víctimas del horror con tierras baldías del piedemonte amazónico. Así llegó al Caquetá con su numerosa familia para intentar construir - con la ayuda de mujer, sus hijos e hijas-, un futuro  a base de trabajo,  tesón y sacrificio.  
Y como muchas otras personas de distintas partes del país- colonizadoras de la tierra prometida-  el abuelo abrió caminos y claros en el monte, construyó ranchos que luego se convirtieron en casas; sembró arroz, maíz, caña de azúcar; cazó dantas, guaras, borugas; levantó sueños en un medio hostil en donde ni siquiera había noticias de Dios.  Allí y  en las  condiciones más adversas,  experimentó incólume los cambios del mundo y el paso del tiempo.  Y entre faena y faena, entre sueño y sueño, también hacía algo fundamental: leía. 
Y ahora, con 95 años a cuestas y una lucidez envidiable, el abuelo viaja en avión y pregunta por Rajoy y recuerda la epopeya de la colonización del Caquetá y analiza la situación del país.  Y dice que no teme a la muerte pues ella también hace parte de la vida.
¡Por muchos años más, abuelo!

Foto: Marthacé
Mi columna de esta semana en La Nación

miércoles, octubre 17, 2012

Mujeres "engalladas"*


Octubre 15, 2012 a las 4:24 am
Hace unos días me encontré con un amigo a quien no veía desde hacía más de 15 años. Fue uno de esos encuentros fortuitos en  los que se reafirma aquel lugar común de que el mundo es un pañuelo. Pues bien, este excompañero de universidad me comentó, después de ponernos al tanto en el devenir general  de nuestras respectivas vidas, que acababa de ser padre y que había tenido que hacerle un mantenimiento a su mujer. ¿Mantenimiento? Pregunté asombrada. “Si, ya sabes –me respondió- quedó con mucho abdomen y además le salieron estrías…”. Y entonces lo comprendí todo. Entendí que en nuestro país términos como “mantenimiento” o “engallar” no sólo se aplica a los vehículos, sino también, a  los “arreglos” que se hacen algunas mujeres.  “Mi amiga X ahora está muy bonita”, me dijo un reconocido periodista Neivano hace un tiempo “se mandó a poner senos, cola y está rejuvenecida”.
No cabe duda que el cuerpo femenino, su manipulación y moldeado, es el objeto principal de la prometedora industria de la estética en nuestro país.  Un negocio que mueve al año millones de pesos y que a veces también se lleva la vida de algunas féminas confiadas en recuperar –o encontrar- esa anhelada belleza casi siempre relacionada con cánones ajenos a nuestra cultura y especificaciones genéticas.
Pero más allá de estas consideraciones puramente mercantiles en las que el cuerpo femenino es un objeto más, ésta práctica demuestra hasta dónde llegan los tentáculos de la aberrante tiranía patriarcal. Una tiranía que se vale, entre otros, de los medios masivos de comunicación para crear y reproducir estereotipos de belleza lejanos a nuestra realidad pero muy cercanos a las apetencias de las miradas masculinas. Y muchas mujeres caen en esa trampa perversa de la apariencia y se convierten en seres pasivos sometidos al régimen del bisturí para satisfacer los deseos y fantasías de los hombres (llámense maridos, novios, amantes).  Mujeres dominadas, marcadas, subordinadas a esa supuesta condición de género que las obliga a parecer  siempre bellas, jóvenes, esbeltas, apetecibles. Mujeres dispuestas a todos los martirios –incluso a la muerte- para alcanzar esas medidas perfectas, ese abdomen plano (muy difícil de conseguir con una dieta como la nuestra a base de harinas, plátano y yuca), unas tetas de ensueño que acapare toda la atención no sólo de los hombres sino también de las otras mujeres…
¡Es la competencia pura y dura por la remodelación de la carne femenina, objeto de deseo del mercado y del patriarcado!
Y en medio de ese panorama tan desalentador una se pregunta  ¿No sería también conveniente remodelar el cerebro, el pensamiento? ¿De qué ha servido tanta lucha, tanta resistencia si muchas mujeres continúan repitiendo y reproduciendo esos roles de género instaurados desde siempre? ¿Hacia dónde vamos las mujeres?
*MI columna de esta semana en el diario La Nación

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...