Cuando subí al metro y me puse muy cerca de la puerta (no había sitio así que tuve que estar de pié) pude verla. En principio me llamó la atención su collar. Un collar de piel marrón, con unas medialunas elaboradas en algo parecido a la piel de coco, también color marrón, que le llegaba a la altura del pecho. Era realmente bonito el collar. Me detuve en él con disimulo. Ella parecía una mujer “normal”. Mi perspectiva de arriba-abajo me permitía sobre todo ver su cabeza. Llevaba una coleta sujeta con una goma compuesta por figuras de santos o vírgenes y una pulsera a juego. De repente empezó a murmurar algo. Pensaba que hablaba con su vecino de al lado pero no era así. Su voz era recia y cascada. Entonces me fijé en su cara: allí habían zanjas y depresiones profundas, vestigios de una vida trajinada, al límite, pensé (bueno, siempre suelo imaginarme las circunstancias vitales de/los/las demás cuando veo un rostro, una expresión, un gesto de alguien). “Que me dejéis en paz, que no he estado en la cárcel para esto”, decía la mujer con fruición. “¿No me entiendes?, sólo quiero fumar un cigarro… si, allí está él, hijo de puta, que me dejes en paz, escúchame, escúchame”. El tono de su voz subía peligrosamente y los ojos del pasaje se posaron sobre ella. Yo me alejé en un gesto casi instintivo. No quería estar cerca de su locura. Hablaba con los ojos cerrados y temblaba. Sentí una pena inmensa por ella pero también mucha indignación cuando me fijé en el rostro burlón de algunos/as ocupantes del vagón. Está loca, pensaban convencidos/as. Cuando el metro paró en la estación Universitat bajé presurosa mientras miraba por última vez a la mujer doblada sobre sí. El metro y ella seguín su marcha.
Divagaciones sobre la ciudad, sus calles, sus multitudes en perpetuo trance y sus individuos sonámbulos. Relatos sobre cuerpos en movimiento y paisajes efímeros; elogio a la mirada, a la poesía de lo cotidiano, a la vitalidad de los bordes y otros asuntos...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Experiencias OVNI (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...
-
Mi hija Luna recita este bellísimo poema de Federico García Lorca en el video que presento a continuación, elaborado por quien esto escribe ...
-
Ha sido un re-descubrimiento estupendo: los poemas de F. Nietzsche. Tanto que esta semana, entre disertación y disertación, entre clase y ...
-
"A las nueve de la mañana, mientras desayunábamos en la terraza del Habana Riviera, un tremendo golpe de mar a pleno sol levantó en ...
2 comentarios:
Dos aspectos interesantes que describes en tu narración Martitha: la primera vinculada con una realidad poco habitual a ver, pero sin embargo prevalente en un porcentaje muy elevado de la población. Algunos dicen que es por el clima mediterráneo y que en otros países es peo, no lo sé, lo cierto es que es una realidad.
La segunda, vinculada a la insencibilidad de la gente, a la carencia incluso de sentido común, porque más natural es alejarse disimuladamente, ¡pero burlarse!
Sin embargo, es la otra realidad con la que topamos día a día: un ser frágil, es motivo de risa, de burla, un objeto para ser doblemente agredido ya no sólo por la risa, sino por la carencia de solidaridad e indeferencia ante el dolo humano.
Un abrazo.
Isa
Maybe hidden away because it is more natural. Or perhaps teasing! Depends on which way.I like alot.Thank´s for share.
Publicar un comentario