martes, noviembre 18, 2014

Tres poemas de Eduard Sanahuja

Empezaré a publicar en este blog algunas creaciones de amigas y amigos que se dedican al elevado arte de la poesía. Y comenzaré con el poeta catalán Eduard Sanahuja. 
 Eduard Sanahuja con poetas del Laberinto de Ariadna: Antonio García Lorente, Anna Rosell, Josep Anton Soldevila,  Sixta Tulia Arango, María Jesús, Pilar Osorio y Martha C. Cedeño, en la Bòbila (2012)
Conocí a Eduard a finales de 2003 en el taller de poesía de la Universidad de Barcelona que coordinaba junto con  Jordi Virallonga Eguren. Fue una experiencia estupenda y un honor compartir con creadores de tan altas calidades como los son estos dos señores. El caso es que con Eduard pasó algo muy simpático. Le di a leer mi primer libro Duermevela. Amores, símbolos y muerte (Samán editores, 1997) y cuando lo hizo me dijo que sólo le había gustado un par de poemas.  Me sentí fatal pues a mi juventud se añadía un toque de inexperiencia y egocentrismo.  Mala combinación. Dejé de escribir un par de años "golpeada" por las palabras directas de Eduard. Luego volví  con pasión más mesurada, afinando cada una de las palabras y dejando atrás esa cierta retórica tropical. Muchos años después  -2012- volví a encontrarme con Eduard en las Tertulias del Laberinto de Ariadna y le pedí que fuese el presentador de mi poemario Versos en Claroscuro (In-Verso, 2012) no sin antes decirle que sino le gustaba me lo dijese.  Pero no fue así. Eduard se animó e hizo una magnífica presentación en la Casa del Libro de la barcelonesa Rambla de Catalunya.   Confieso que fue una suerte de "venganza" de mi parte. 
En la Casa del Llibre de Barcelona en la presentación de Versos en claroscuro:  Mi editora Amalia Sanchís (In-Verso), servidora y Eduard Sanahuja

Y volví a toparme con Eduard hace un par de meses en Bogotá. Fue uno de los invitados al evento poético las Lineas de tu mano 7 que se llevó a cabo en el Gimnasio Moderno. Me encantó volver a compartir con él y sobre todo escuchar esos redondos poemas en catalán en su voz grave y profunda.  Aquí os dejo una muestra de su obra reciente. Ah,  su "Teoría amb el bes" me conmovió hasta las lágrimas tanto como su defensa de la lengua catalana:


TEORIA AMB EL BES

Mira.
Tot això que ara veus,
la granota de les Seychelles,
el lèmur que s’espanta quan es belluga l’aire,
els lliris entre cards,
les mangostes esveltes,
la rosa del desert cruixint sota la sorra,
tota aquesta bellesa
no l’ha fet pas l’amor.
L’amor ha arribat tard a l’univers.
És un invent recent dels homes i les dones,
una substància poc comuna
que projectem en va.
Els universos besen malament,
com les espases,
i per això la vida
és la germana tonta de la mort.
L’amor no esdevindrà llevat dels astres
ni saciarà la set de les pastures.
No obstant això, els humans es besen
i alguns són virtuosos
dels besos gota a gota.
Sé prou bé què és el bes,
el darrer estadi evolutiu del mos,
un intent de negar
la crueltat voraç de les mandíbules,
un intent d’oblidar
que les boques es moren.
Mira’m.
Et demano que em besis.
El bes no ens salvarà,
però ens identifica.

Eduard Sanahuja, EL LLANÇADOR D’ESPASES (2013)



TEORIA AMB ELS DAUS
                       
No hi ha atzar en el llibre; sí en la vida.
Potser has triat la forma del bressol?
Has escollit la llengua dels teus pares
o els ulls que t’han ferrat mentre envellies?
L’atzar no té raons. És un il·lús
qui creu que entén les coses
perquè sap explicar-les.
Pots descriure els pigments de les magnòlies,
però mai no els entendràs;
pots capbussar-te en les biografies,
inútilment:
els fets mai no revelen
el misteri pregon de cada vida.
En canvi, en l’escriptura tot ocupa el seu lloc
amb lògica implacable,
les grafies, les síl·labes, les frases,
les èlitres brillants de les sextines.
Escriure és més segur que travessar un pas zebra.
L’important no s’escriu. L’important és atzar,
la causa de la causa impenetrable,
el lloc on la raó perd l’espinada,
allí on els daus es juguen
el nom del teu botxí.
Poc et resta per fer. Potser escollir
amb la màxima cura
l’arbre on t’han de penjar,
el teu volgut paisatge, una mena de rúbrica.
No ho faràs endebades:
qui tria la bellesa
desafia l’atzar i es fa més lliure.


TEORIA AMB EL TEMPS

Quan arribi el 2000, que grans serem! pensàvem.
Quan arribi el 2000
el món serà fosforescent,
un festí per als ulls,
un univers de boques desiguals.
Quan arribi el 2000 jo ja seré
el folre empolsegat d’un manual antic.
Però ha arribat el 2000, i més, el 2012,
i encara alguns anys més, com la propina
que el destí dóna als acomodadors.
No podem dir que no hagin passat coses.
Què en quedarà de tot?
Una falguera fòssil?
Uns peuets incrustats en un granit?
Dius que ens queden els fills.
Els fills sobreviuran com les escates
sobreviuen el peix que algú ha pescat.
Potser el 2080 seran morts
i donaran el pas a una nissaga
de rebesnéts que no ens sabran llegir.
Quan arribi el 3000 els cels seran més foscos,
tindran més cicatrius.
Potser naixerà algú que dirà que sóc jo
i no es podrà saber
si el que diu és veritat
o si menteix.
No hi haurà testimonis.
Només el mateix fred que tots tenim
quan el foc ja no crema
i els anys són la saliva d’una llengua morta.




Traducción al español de Javier Carnicer


          TEORÍA CON EL BESO
                        Mira.
Todo eso que ahora ves,
la rana de las Seychelles,
el lémur que se asusta cuando se mueve el aire,
los lirios entre cardos,
las mangostas esbeltas,
la rosa del desierto crujiendo en las arenas,
toda esta belleza
no la creó el amor.
El amor llegó tarde al universo.
Es invento reciente de mujeres y hombres,
una sustancia extraña que en vano proyectamos.
Los universos no saben besar,
igual que las espadas,
y por eso la vida
es la hermana tonta de la muerte.
El amor nunca será levadura de los astros
ni saciará la sed de las praderas.
No obstante, los humanos se besan
y algunos son virtuosos
del beso gota a gota.
Yo sé bien qué es el beso,
el último estadio evolutivo del bocado,
un intento de negar
la crueldad voraz de las mandíbulas,
un intento de olvidar
que las bocas también mueren.
Mírame.
Te ruego que me beses.
El beso no nos salvará,


pero nos identifica.


TEORÍA CON LOS DADOS

                        No hay azar en el libro; sí en la vida.
                      ¿Acaso has elegido la forma de la cuna?
¿Escogiste la lengua de tus padres?
¿Los ojos que te herraban mientras envejecías?
No atiende a razones el azar. Es un iluso
quien piense que ha entendido las cosas
porque sabe explicarlas.
Puedes describir los pigmentos de las magnolias,
pero nunca los entenderás;
puedes sumergirte en biografías,
inútilmente:
las acciones no revelan jamás
el misterio profundo de una vida.
En cambio, en la escritura todo ocupa su sitio
con lógica implacable,
las grafías, las sílabas, las frases,
los élitros brillantes de las sextinas.
Escribir es más seguro que cruzar pasos de cebra.
Lo importante no se escribe. Lo importante es azar,
la causa de la causa impenetrable,
el lugar donde pierde el equilibrio la razón,
allí donde los dados se juegan
el nombre del verdugo.
Poco te queda por hacer. Escoger tal vez
con máximo cuidado
el árbol donde tienen que colgarte
y el paisaje deseado, como rúbrica.
No vas a hacerlo en vano:
quien elige la belleza
desafía al azar, se hace más libre.


TEORÍA CON EL TIEMPO
Cuando llegue el 2000, ¡qué mayores seremos! –pensábamos.
Cuando llegue el 2000,
el mundo será fosforescente,
un festín para los ojos,
un universo de bocas desiguales.
Cuando llegue el 2000, yo seré por entonces
el forro polvoriento de un manual antiguo.
Pero llegó el 2000, también el 2012,
y algunos años más, como la propina
que el destino le entrega al acomodador.
No podemos decir que no han pasado cosas.
¿Qué quedará de todo?
¿Algún helecho fósil?
¿Unos pies diminutos incrustados en granito?
Dices que nos quedan los hijos.
Los hijos sobreviven igual que las escamas
sobreviven al pez que fue pescado.
En el 2080 puede que ya estén muertos
y abran paso a una saga de biznietos
que no sabrán cómo leernos.
Cuando llegue el 3000, los cielos serán más oscuros,
tendrán más cicatrices.
Puede que nazca alguien que diga que soy yo
y nunca se sabrá
si lo que dice es cierto
o es mentira.
No habrá testigos.
Sólo el mismo frío que todos sentimos
cuando no quema el fuego
y los años son saliva de una lengua ya muerta.


           

viernes, septiembre 12, 2014

Integración, Integralidad, Integral, integrar: señales principales de la Nueva Escuela


 Por: Jairo Aníbal Moreno Castro
Sí hay algo que caracterice mejor a la vieja escuela, a aquella instituida en pleno fulgor de la Edad Media, es su obsesión por los datos, por los temas fragmentados, por los contenidos aislados de la vida. Esta visión educativa llamada de manera simplista TRADICIONAL y que alcanzó su punto más alto de desarrollo en el siglo XIX, fue muy efectiva para formar ciudadanos suficientemente informados y eruditos, pero desconectados del mundo y penosamente esclavos  de los detalles - generalmente vacíos e infértiles- del conocimiento.

El siglo veinte, por el contrario, creció al amparo de una ilusión contraria: construir, comprender y vivenciar intelectivamente el universo como un asunto altamente complejo, total, unitario, dinámico y cohesionado. Desde distintas esquinas conceptuales, con diferentes intenciones y por diversas rutas epistemológicas, pensadores destacados del siglo veinte le apostaron a la integración, le dedicaron sus esfuerzos inteligentes a la integralidad. Así,  a Saussure, el célebre pensador ginebrino, se le reconoce el honor de haber propuesto, delimitado y definido las condiciones metodológicas para comprender la esencia estructural del mundo y sus representaciones. Los conceptos de estructura, sistema, totalidad dinámica, relaciones significativas – aristas principales de la integración como efecto y de la integralidad como condición -. aplicados inicialmente a la explicación lingüística, se transfirieron con celeridad a otros ámbitos científicos (Levis-strauss, en antropología, Foucault en filosofía, Piaget en Psicología, Goldman en literatura, Parsons en sociología). Finalmente Morin, en su reciente catálogo de saberes propios de la educación del tercer milenio, destaca, como una de las condiciones innegociables de la educación por – venir, la enseñanza para el conocimiento pertinente, ello es, el conocimiento integrado o articulado en totalidades complejas, unitarias y dinamicas.

En Colombia, desde comienzos de la década de los ochenta el concepto de integración existe fundamentado en algunos manuales oficiales y en ensayos de desatacados especialistas (Vasco, 1983) en los que se propone la integración curricular a partir de unidades, tópicos, relatos. En 1987, por iniciativa de la Universidad del Valle se postula un borrador de Modelo pedagógico Integrado pensado como un proyecto social que pretende “ la vinculación de todas las fuerzas vivas de la escuela para que se dé una producción integrada de conocimientos apoyada en la investigación colectiva y participativa...” (Proyecto MPI, 1987)
Tal formulación obedeció a los planteamientos que desde la década anterior venía exponiendo el sociolinguísta Basil Bernstein (1985). A este profesional del sentido corresponde el doble mérito de haber introducido en el código escolar la categoría de integración y de haberla vinculado significativamente con la flexibilidad. Lo primero a propósito de lo que denominó “ Modelo pedagógico integrado” Un modelo pedagógico de esta calidad, en la acentuada fluidez con que se relacionan las distintas instancias educativas (saberes, maestros, comunidad, directivos, espacios, conocimiento escolar). 

Hasta aquí, parece claro y también evidente que integrar, lograr integración, mostrar integralidad, deben ser objetivos primordiales de la educación, objetivos que, situados en el mundo de la escuela, exigen altos niveles de interacción con el medio con el fin de dar solución efectiva a los problemas vinculados con los diverso objetos de conocimiento. 

Una visión curricular así pensada es capaz de recuperar la plenitud del sujeto que es reducida en las visiones educativas clásicas a cualidades fragmentadas y disyuntas. Es capaz, así mismo, de contrariar la lógica que privilegia las partes sobre las relaciones y las totalidades. No se siente impedida para transgredir el monopolio de las teorías egocéntricamente disciplinares, radicalmente autísticas. Es verdaderamente sensible a los condominios conceptuales, a la formación transdisciplinar.

En un horizonte curricular verdaderamente integrado, los saberes particulares están necesariamente subordinados a macro propósitos de aprendizaje. La negociación democrática, el roce inteligente de discursos, la permanente actitud de búsqueda, son rasgos dominantes por encima de la frivolidad de las calificaciones, del imperialismo del soliloquio y la dictadura de los horarios personalizados. En éste ámbito, la enseñabilidad se instituye en programas no necesariamente lineales, parcelarios. La evaluación de los aprendizajes, no es un escrutinio “frió” de contenidos parciales situados al margen de sus universos temáticos; no recae sobre segmentos de programa. La institución escolar, que se piensa y actúa integradoramente, es necesariamente dialogante, es por vocación y por destino, democrática.

El resultado es evidente: a una escuela inflexible, penosamente analítica, con políticas y prácticas segmentadas, le corresponden causalmente aprendices con reales dificultades para procesar información de manera sistémica, fluida, autónoma, y divergente. Este es exactamente el conflicto y al mismo tiempo el desafío de la escuela nacional. Formar ciudadanos aptos para saltar sin apuros de las partes, a las relaciones y de éstas al todo que ellas constituyen, forjar aprendices planetarios que toleren la incertidumbre, es una misión posible sí, y sólo sí, la escuela asume la integralidad, la interdisciplinariedad, la flexibilidad, como consignas fundamentales en sus prácticas diarias.

sábado, agosto 30, 2014

Primaveras en declive

El tiempo es una espada
perversa
anclada en los ojos.
Maldita constancia
de primaveras en declive.
El deseo, 
abierto en canal,
es una flor marchita.

©Martha Cecilia Cedeño Pérez

viernes, agosto 15, 2014

Un soneto de Miguel Hernández


No me conformo, no: me desespero 
como si fuera un huracán de lava
en el presidio de una almendra esclava 
o en el penal colgante de un jilguero. 

Besarte fue besar un avispero
que me clava al tormento y me desclava 
y cava un hoyo fúnebre y lo cava 
dentro del corazón donde me muero.

No me conformo, no: ya es tanto 
y tanto idolatrar la imagen de tu beso
y perseguir el curso de tu aroma.

Un enterrado vivo por el llanto, 
una revolución dentro de un hueso, 
un rayo soy sujeto a una redoma.

De El rayo que no cesa, 1936

martes, julio 29, 2014

La calles y sus fronteras (in)visibles


Me place compartir  la ponencia La calle y sus fronteras (in)visibles: aproximación a algunos espacios  públicos de Bogotá, presentada en el  XI Congreso Latinoamericano de Humanidades, Interculturalidad e Inclusión en la época de la Globalización. Este evento se llevó a cabo  en abril del año en curso y fue organizado por la Universidad Santo Tomás -Vicerrectoría de Universidad Abierta y a Distancia VUAD- de Bogotá.

Lo podéis leer aquí




viernes, julio 25, 2014

Salvaje Bogotá: crónica de un asalto

La tarde se antojaba estupenda después de una mañana gris, pasada por una llovizna menuda y tonta.  Y luego de una jornada laboral de reuniones y  lecturas en inglés y catalán sobre la vida urbana (Setha Low y Manuel Delgado) para la ponencia que llevaré a Córdoba –Argentina- en octubre, me pareció magnífica la idea de salir  con mi hermana y mi cuñado a una reunión en el centro de la ciudad.    Lo acompañaríamos a un encuentro con algunas personas de una comunidad indígena.  Nos sentíamos estupendamente pese a que justo cuando llevábamos cinco minutos en el coche, otro conductor nos advirtió de que íbamos “pinchados”.  Así que la única solución fue detenernos y buscar un hombre para que cambiara la rueda. El asunto duró 10 minutos pero  la cita era a las 6 de la tarde, eso significaba que íbamos con retraso. Llegamos al Centro Internacional a las 6:20.  Habíamos quedado en el café Oma, un sitio precioso con vistas al espléndido Cerro de Monserrate. Todo parecía perfecto, incluso mi familia comentó sobre las transformaciones de esa zona de Bogotá, antaño insegura, fea, desangelada. Y yo me sentía  casi feliz, incluso reconciliada con esta ciudad canalla.  Acabada la reunión, el delicioso café, el batizado de arequipe, la limonada de coco…  salimos a por el coche y mientras, hablamos de cenar en uno de los restaurantes de los alrededores. Mi cuñado dijo que esa zona se llamaba el punto G, cuestión que me hizo mucha gracia, pregunté por qué y mi hermana dijo “G de gasto, todo aquí es muy costoso”. Así que decidimos tomar  la avenida circunvalar pero antes  de llegar allí  pasamos por la otrora plaza de toros Santamaría. Pregunté qué se haría con ella ahora que no cumplía con su función primera. “Será un espacio cultural”,  dijo mi cuñado, a lo que yo comenté el caso de la Plaza de toros Las Arenas de Barcelona, ahora convertida en un magnífico, espléndido, inmarcesible, templo del consumo: un centro comercial.  Seguimos por la misma vía hasta alcanzar la calle 32 – el café donde estábamos está situado en la calle 23- . Pregunté en qué sector estábamos y mi hermana dijo en la Perseverancia “mejor dicho persecución”.  La verdad en pocos minutos habíamos pasado de una ciudad espléndida a otra sórdida y ruin.  Solo nueve calles bastaron para dejar el “primer mundo”  y entrar al “cuarto mundo”.  El paisaje urbano había cambiado de manera radical. ¿Estás seguro que por aquí se llega a la circunvalar? Pregunté. “Si, si, por aquí es”, respondió mi cuñado. Llegamos a la esquina justo antes de tomar la calle 32. Se debía doblar a la derecha para alcanzar la avenida circunvalar.  Nos enfilamos hacia ella y justo cuando el coche empezaba la  cuesta un hombre salido de la nada  se para al frente, abre sus brazos y se abalanza sobre el capó. Acto seguido aparecen otros dos hombres que se ponen  al lado del conductor y en la ventanilla trasera justo donde voy yo. Éste último es rubio y lleva una barba hirsuta, golpea el cristal con las manos unidas, mira mi bolso, me mira… grito, mi hermana y yo gritamos. El cristal de seguridad empieza a dibujar fractales. Siento un miedo nítido, inmenso; siento terror.  “Vámonos de aquí”, gritamos.  Estamos en una cuesta. Tres hombres salvajes rodeándonos. La gente pasa, mira y no hace nada. El coche no tiene la suficiente potencia para enfilarse cuesta arriba y llevarse al atacante.  “Vámonos de aquí”. El hombre sigue golpeando los cristales. Pasan unos segundos interminables. Mi cuñado da reversa. El vehículo rueda hacia abajo. Tengo miedo de que estos malandros nos sigan pero no es así.  El coche sigue rodando una calle, dos, vemos tres policías, paramos, los llamamos, acuden, contamos todo, los cristales fractalizados, cae una llovizna, hace frío, mis piernas tiemblan, siento impotencia, rabia; me siento vulnerada; pienso en un arma ¡pienso en un arma!, si tuviésemos una abriríamos la ventanilla y ¡zas! No puede ser. Esto es salvaje. Esta puta ciudad es salvaje. 
Los policías –tres hombres muy  jóvenes-  toman los datos y nos dicen  que, efectivamente, tienen conocimiento de que en esa calle pasa esa clase de cosas. ¡Y no hacen nada!  ¡Nos han asaltado a media calle de un CAI (Centro de Atención Inmediata de la Policía Nacional)! Después de todo este procedimiento nos advierten que debemos ir a otro CAI para ver las fotos de los posibles atacantes. Vamos allí aún con el miedo en el cuerpo. En el trayecto hablamos sobre la escoria de la sociedad, sobre cómo una sociedad tan desigual como ésta propicia este tipo de comportamientos delictivos; hablamos sobre lo desprotegidos/as que estamos la gente de a pie; hablamos sobre la necesidad de tener un arma, algo que permita defendernos; hablamos sobre la mentira de esta ciudad, de este país; y si, hablamos sobre “limpieza social” y todas esas cosas que suenan tan terriblemente fascistas y oscuras.   Llegamos al CAI, hablamos con los polis, vemos las fotos. Todas las imágenes, efectivamente, son de tipos horribles, inmundos, feos. Es como si la actividad a la que se dedican hubiese marcado sus rostros de manera permanente para convertirlos en inmediatos sospechosos de lo peor. Y más allá, esos rostros feos, deformes, asimétricos también reflejan la huella de la exclusión, la rabia, el descontento, el abandono.  Son los deshechos de una sociedad afincada sobre la injusticia, la desigualdad, la violencia, la desidia.  Vemos las fotos y todos podrían ser. Todos. Hasta cuando llegamos a un rostro moreno y enjuto, con ojos de loco. “Este se puso delante del coche”.  Sí, allí estaba él, mirando de frente a la cámara, con los ojos desorbitados. Después de unas cuantas fotos más, llegamos a la imagen del rubio, el que golpeó los cristales con un punzón hasta fracturarlos. Faltó muy poco para que lograra su cometido, para que metiera sus manos y se llevara mi bolso y para que, quizá, nos amenazara con un cuchillo…  Era él aunque no tenía barba, ni hirsuta ni frondosa. Pero era él, Samuel, Pedro, Alexander, José, cualquiera de esos hombres con rostro marcado por la delincuencia, podría ser…  Regresamos a casa ¡por la circunvalar! El miedo en el cuerpo, la impotencia, la rabia, el asco. El miedo. El miedo. No volveré a llevar mis documentos en el bolso, no portaré mis gafas RB, ni las tarjetas... no estaré tranquila nunca más. ¡El miedo! ¡El miedo! ¡El miedo! ¡Esta ciudad es una mierda!

lunes, junio 23, 2014

Conferencia "Género, educación y medios de comunicación" en el Centre d'Estudis de L'Hospitalet

Como parte de mi periplo poético-académico por Barcelona y L'Hospitalet, este miércoles 25 de junio ofreceré la conferencia "Género, educación y medios de  comunicación" en el Centre d'Estudis de L'Hospitalet.  La realización de esta actividad será posible gracias a la iniciativa de Manuel López Domínguez, Presidente del CEL'H.
El texto completo de dicha comunicación la podéis ver aquí.

Os comparto la invitación:

Us convidem a la conferència

Género, educación y medios de comunicación”,
que farà la doctora en Antropologia Social i Cultural i professora a la Universitat Santo Tomás,
Bogotá (Colòmbia)

Martha Cecilia Cedeño Pérez.

El proper dimecres 25 de juny  a les 19.00 hores al Centre Cultural Metropolità Tecla Sala.
(Av. Josep Tarradellas i Joan, 44, l’Hospitalet).

L’acte serà presentat per Manuel Domínguez, president del CEL’H.

jueves, junio 12, 2014

RECITAL POÉTICO A CUATRO VOCES

Volveré a Barcelona dentro de poco no sólo para encontrarme con gente a la que extraño mucho sino también para ofrecer un par de recitales y una conferencia sobre género, educación y mass media. El primer recital será este jueves 19 de junio en la Biblioteca la Bòbila de L'Hospitalet de Llobregat. Allí estaremos la poeta Pilar Osorio Morán y los poetas Josep Anton Soldevila , Antonio María Flórez y quien esto escribe. ¡Será estupendo compartir versos y abrazos con estas personas, creadoras espléndidas!

Espero que mis amigas/os, conocidas/os, gente de poesía, de arte, de palabra nos acompañen en este recital organizado bajo la complicidad d Jordi Canal, director de la Biblioteca.   Os dejo aquí la invitación:


El otro recital será el viernes 27 de junio en el Ateneo de Barcelona. Este acto será posible gracias al excelente poeta y mejor persona  Felipe Sérvulo, director de la asociación Cultural el Laberinto de Ariadna. Será un placer volver a compartir con la gente magnífica del Laberinto versos, abrazos y alguna cañita.   En el siguiente link se puede acceder a toda la información sobre este evento:


Y, por último, el 25 de junio ofreceré la conferencia "Género, Educación y Medios de Comunicación" en el Centre d'Estudis de L'Hospitalet.  Esta actividad se realizará gracias a su director  Manuel Dominguez.  Ya os daré los datos específicos sobre este evento.

Me siento honrada de poder participar en todas estas actividades y sobre todo, tener a esos estupendos cómplices que han hecho posible el regreso a casa, así sea por un par de semanas. La vuelta definitiva será el próximo año, en el verano.
¡Os espero a todas y todos!

miércoles, abril 23, 2014

lunes, abril 21, 2014

En el Habana Riviera "Me alquilo para soñar"

"A  las nueve de la mañana, mientras desayunábamos en la terraza del Habana Riviera, un tremendo golpe de mar a pleno sol levantó en vilo varios automóviles que pasaban por la avenida del malecón, o que estaban estacionados en la acera, y uno quedó incrustado en un flanco del hotel. Fue como una explosión de dinamita que sembró el pánico en los veinte pisos del edificio y convirtió en polvo el vitral del vestíbulo. Los numerosos turistas que se encontraban en la sala de espera fueron lanzados por los aires junto con los muebles, y algunos quedaron heridos por la granizada de vidrio. Tuvo que ser un maretazo colosal, pues entre la muralla del malecón y el hotel hay una amplia avenida de ida y vuelta, así que la ola saltó por encima de ella y todavía le quedó bastante fuerza para desmigajar el vitral".
Así comienza el cuento "Me alquilo para soñar" que hace parte del libro Doce cuentos peregrinos de Gabriel García Márquez y lo traigo a colación porque una de mis pasiones es visitar, cuando puedo, los lugares que se mencionan en algunas obras  literarias emblemáticas. Así lo hice, por ejemplo, con Sostiene Pereira, recorriendo aquellas melancólicas calles de Lisboa que tan bien describe Tabucci -incluso probando la omelette a las finas hierbas con la cual desayunaba el protagonista-; o con La sombra del viento de Ruiz Zafón, que leí de un tirón en el verano de 2009  y me llevó a recorrer en solitario esas magníficas calles barcelonesas en las que transcurren algunas de las acciones más memorables de dicha novela. 
Y esa pasión comenzó con el cuento "Me alquilo para soñar".  
Corría el año 1995  y en lo mejor de mis veinte, decidí con una amiga viajar a la Ciudad de la Habana para asistir a un encuentro de educadores Latinoamericanos. Y para ello nos hospedamos en el emblemático hotel Habana Riviera.  En su terraza,  habitada en las tarde-noche por turistas europeos enrojecidos y ávidos de sexo,  leí una y otra vez  ese cuento mientras observaba el plácido mar Caribe a través de los ventanales. Tenía miedo de que en cualquier momento  un "maretazo colosal" me arrojara contra los muros del malecón, contra la calle plena de sol y me perdiera para siempre...  Y allí, en esa misma terraza, los turistas me miraban con ojos devoradores. Me confundían con alguna prostituta  cubana, de aquellas que se apostaban en los vestíbulos de los grandes hoteles habaneros.   
Y en esa misma terraza tuve unas conversaciones estupendas con una artista cubana que pintaba en lienzo los mejores cielos de la isla y,  mientras desayunaba,  me deslumbraron unos ojos tan profundos como el mar que saltaba por la ventana.  
Desde la habitación 403 del Habana  Riviera pude tener solo para mi  la intensidad del mar Caribe; todos los aromas, todas las visiones, todos los sueños que prosiguen. ¡Todas las palabras! 

miércoles, abril 09, 2014

¿Espacio Público en Bogotá?

En el marco del XI Congreso Latinoamericano de humanidades, Inteculturalidad y Exclusión en la Época de la Globalización, organizado por la Vicerrectoría de Universidad Abierta y a Distancia -VUAD- de la Universidad Santo Tomás, presenté la ponencia "La calle y sus fronteras (in)visibles: aproximación a algunos espacios urbanos de Bogotá".  Comparto  en esta bitácora el resumen de dicho trabajo de investigación:



                                                                               Resumen

En teoría, los espacios públicos urbanos son comarcas abiertas en donde es posible disfrutar del derecho de acceso universal al estilo kantiano y más allá, territorios de franca democracia en los cuales se ejerce una ciudadanía sin cortapisas. En ellos, supuestamente,  todas las personas somos iguales y por lo tanto podemos trasegarlos, ocuparlos, recorrerlos, vivirlos como nos apetezca. Sin embargo no siempre es así. O al menos no en el caso colombiano. Si bien es cierto que en Europa existe una noción de espacio público muy ligada a esa primera acepción de lugar de tránsito, de recorridos, de encuentros, es decir, lugar de apertura en todos los sentidos y por ello mismo  diseñado y acondicionado para dichos fines, en el contexto nuestro la realidad es otra. Ello se refleja  por un lado en la  poca importancia que se da a la construcción y mantenimiento de comarcas públicas para el acceso y disfrute de la ciudadanía y en aspectos como la falta de adaptación de los espacios urbanos a la variedad poblacional, esto es, a la singularidad de quienes practican y usan la ciudad: calles con aceras estrechas o sin rampas que permitan el acceso de personas mayores o con dificultades de movilidad, falta de cebras en cruces estratégicos, baches o agujeros en los espacios destinados a los tránsitos peatonales, suciedad, ausencia de bancos, etc.  

Pero existen otros factores aún más preocupantes. Uno de ellos es que  los territorios urbanos abiertos de nuestras ciudades parecen diseñados para una clase media general -blanca, joven, sana, masculina-; y otro, es que el espacio público en nuestro contexto es un elemento en construcción, esto es, un objeto amorfo al cual la polis no le ha dado la importancia que se merece. Y sumado a lo anterior hay otro aspecto no menos importante que no sólo condiciona el disfrute de los espacios abiertos sino que constituye en sí mismo una barrera casi insuperable: la sensación de que el espacio público está signado –irremediablemente- por el miedo, por  la idea real o infundada del peligro y la inseguridad.

Este trabajo es una primera aproximación a ciertos espacios públicos urbanos de Bogotá en los que se observa verdaderos obstáculos para los tránsitos, los encuentros, las esperas, las derivas de los y las urbanitas. Allí se evidencia, por ejemplo, cómo las personas mayores, las mujeres con niños pequeños, los individuos con alguna discapacidad física se ven en verdaderos aprietos para cruzar una calle, para subir a una cera, para acceder de manera fluida al sistema de transporte público. Y allí también se pone de manifiesto como en el reino de los vehículos los/as transeúntes son seres frágiles en sus trayectorias y recorridos urbanos. En este sentido la ciudad se convierte en un espacio de exclusión cuyas fronteras –algunas invisibles- impiden el acceso y el disfrute de esas comarcas urbanas de aparente democracia e igualdad.

Fotos: Marthacé

sábado, marzo 29, 2014

"Cinc Plans" - Cinco Planos- en el VIII Encuentro Hispanoamericano de Cine y Vídeo Independiente

En el marco del  VIII Encuentro Hispanoamericano de Cine y Vídeo Independiente: Contra el silencio todas las voces, se presentará el próximo 3 de abril en la ciudad de México DF, mi cortometraje "Cinc Plans". Esta película habla sobre las consecuencias del conflicto armado colombiano en las mujeres no a través de la entrevista, ni la presentación de imágenes ensangrentadas,  sino a través de la metáfora del sonido y la expresión que conforman una solo cuerpo semántico. 
Estoy muy feliz que en otros territorios se reconozca mi modesto trabajo producto del esfuerzo personal y de la colaboración de mi familia, cosa que aún no ha sucedido en mi país de origen. Bueno, pero así son las cosas.  
Seguiré con esta pasión por contar historias desde el lenguaje audiovisual y seguramente para ello volveré a Barcelona, lugar que no solo amo sino que también me ha abierto las puertas de la poesía, del arte y la creación.  Y  vendrán otras realizaciones de la mano de mi amigo Javier Requena con el cual ya tenemos algunos planes.  
Os dejo la programación, por si alguien de ciudad de México desea asistir a la proyección de mi cortometraje

  


jueves, marzo 13, 2014

Tres poemas de Friedrich Nietzsche

Ha sido un re-descubrimiento estupendo: los poemas de F. Nietzsche. Tanto que esta semana, entre disertación y disertación, entre clase y clase, entre reunión y reunión he tenido conmigo esos versos profundos, directos, redondos de este gran padre de la sospecha, esta vez de la sospecha poética.   Me he alejado con ellos de los vulgares caminos de la cotidianidad, de las tardes de lluvia de esta ciudad gris y canalla, de las piedras oxidadas de los caminos. Me ha subyugado la eternidad de la belleza y la armonía y la perennidad de la palabra encendida.

Aquí os dejo tres poemas.

A LA MELANCOLÍA

No te enojes conmigo, melancolía
porque tome la pluma para alabarte
y, alabándote, incline la cabeza
sentado sobre un tronco como un anacoreta.
Así me contemplaste ayer, como otras muchas veces,
bajo los matinales rayos del cálido sol:
ávido el buitre graznaba en el valle,
soñándome carroña sobre madera muerta.

¡Te equivocaste, pájaro devastador,
aunque momificado descansara en mi leño!
No viste mi mirada llena de placer
pasear en derredor altiva y ufana;
y que cuando insidiosa no mira a tus alturas,
extinta para las nubes más lejanas,
se hunde en lo más profundo de sí misma
para radiante iluminar el abismo del ser.

Muchas veces sentado en soledad profunda,
encorvado, cual bárbaro oferente,
pensaba en ti, melancolia,
¡penitente, pese a mis pocos años!
Sentado así, me complacía el vuelo del buitre,
el estruendo de la avalancha,
y tú, inepta quimera de los hombres,
me hablabas con verdad, mas con horrible  y severo semblante.

HACIA NUEVOS MARES

Allí quiero ir; aún confío
en mi aptitud y en mi.
En torno, el mar abierto, por el azul
navega mi barca genovesa.
Todo resplandece nuevo y renovado,
dormita en el espacio y el tiempo el mediodía.
Solo tu ojo -desmesurado
me contempla ¡oh Eternidad!

ECCE HOMO

¡Sí! ¡Sé de dónde procedo!
insaciable cual la llama
quemo, abraso y me consumo.
Luz se vuelve cuanto toco
y carbón cuanto abandono:
llama soy sin duda alguna.

Tomado de Friedrich Nietzsche, Poemas, Hiperíón, Madrid, 2010

miércoles, febrero 12, 2014

II

Deambulo por la misma calle
y siempre es otra:
un reflejo de mi ánima descompuesta.
Trazo oscuro en que naufrago
cuando las habitaciones duermen
y se abren las puertas de las miradas
ocultas.
La calle y yo comulgamos la noche,
bebemos las horas
del silencio y el espanto.

En Versos en Claroscuro, Parnass Ediciones, Barcelona, 2010

OVNI DE MEDIA NOCHE

A finales de la década de los 70 cuando yo aún era una niña, papá nos contó una historia que aún me sigue maravillando y  que de algún modo ...