miércoles, diciembre 21, 2005

NAVIDAD - NADAL - CHRISTMAS: ¿FELICES COMPRAS?


Confieso que me agobian las fiestas de fin de año con sus luces superficiales, sus abrazos fingidos, sus deseos de prosperidad, paz y felicidad. Palabras manoseadas, torturadas, abandonadas, huecas. Me agobian los centros comerciales atestados, las calles llenas de bolsas de compra que llevan cuerpos cuya alma es el consumo desaforado. Detesto el aroma rancio de los regalos que se dan por cumplir o por impresionar o por llenar el agujero de la existencia.
Me niego a hacer parte de la fiesta del consumo, por eso no compro, no vendo, no regalo. Me niego a llevar siempre la risa de felicidad impuesta y los buenos deseos en los ojos. Me niego a olvidar las noches estrelladas en que el Niño Dios bajaba por una cuerda y llegaba hasta mi cama (mi padre en calzoncillos no hizo que yo dejara de creer en ese ser fantástico que siempre atendía mis peticiones de chiquilla). Me niego a olvidar también que hubo una época en que no existía la barbie, ni los muñecos que mean, ni los ordenadores con ranas saltarinas. Me niego a dejarme llevar por el vértigo de los objetos materiales. Me niego a celebrar una fiesta global signada por la ley de la oferta y la demanda.
Celebro, sin embargo, el canto de mi Luna y su risa que ilumina las noches de diciembre; la mirada de mi compañero-cómplice de viaje y una cena para tres a la luz de las velas; el abrazo a tiempo; el vino que calienta el cuerpo y el ánima; la palabra que llega desde la distancia para afinar los días.
Celebro estar viva, sentir, y, porqué no, hablar con la nostalgia que se niega a abandonarme después de seis largos años de ausencia.
Celebro tener memoria y recordar los colores vitales de mi infancia, el olor de la noche buena, las risas de padre, los ojos de madre, la música de Guillermo Buitrago, los buenos deseos de los vecinos, los vallenatos de César, el baile de Juancho, la risa de Lina, la ternura de Mariela y los ojos claros de la abuela espantando las penas en el marco de la puerta.
Célebro el poder de la simplicidad, de esas cosas elementales que nos recuerdan que una vez fuimos humanos, y que ahora parecen reposar en el fondo de los bolsillos.

martes, diciembre 20, 2005

MONTERREY

Ana Zuleika hace una pausa y nos envía, a Gabriela de la Peña Astorga y a mí, este poema que ambas publicamos seguras de que su autora se sentirá, como mínimo, complacida. Desde su casa al pie de los acantilados, mientras mira el horizonte azul, Ana espera con paciencia que sus palabras no sean borradas por la lengua de los tiempos rotos.
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Monterrey
Ana Zuleika
15 dic. 2005
.
Quiero ver el paso del tiempo
quiero palpar, escuchar
oler, gustar
los días idos
las tardes muertas
el reloj avanzando sin mi presencia.
Es extraño este aire
de ayer y de mañana
un hoy extraviado
que no atino a descifrar.
No, No vuelvo,
No a ese dolor.
Tengo
en otro lado
otros latidos
y otros verbos
otros retos
y otras ventanas
para mirar el horizonte.
Lo mismo y diferente,
Lo mismo y sin espacio.
Mi espacio...ese viaja conmigo
despierta y bosteza
desde mi cama,
una cama pequeña con su almohada.
Qué gracioso,
todo ha cambiado.
La vida es sin duda un juego de azar.
El punto de partida
se pierde en el pasado
en el punto de mi tiempo otro
en que hubo coincidencias
que no pude ver
en plenitud en su momento.
Quedarse, irse
partir, volver:
es todo la misma cosa.
No me importa más
tener claro para mis entrañas
en cuál de estos estados estoy.
ESTOY
eso es ya suficiente.
Estoy:
Yéndome
regresando
de partida
de vuelta.
In between
In the meanwhile
en transición
en trance
en camino
sobre la carretera.
¿Hay un momento en el que se sienta
que se ha pisado tierra,
se ha tocado puerto,
se ha arribado, finalmente,
a algún lado?
Romper el cordón de oro
migrar definitivamente
hacer la vida en otro lado...
Nacer, ¿porqué no? de nuevo
a un nuevo mundo
y en un nuevo paisaje.
Vida otra
en lugar otro
que nada tenga que ver
con lo que he conocido
u olido
tocado
soñado
abandonado
con el corazón en mil pedazos.
Basta de sueños rotos,
de amaneceres que no culminan,
de realidades postergadas
y esperanzas resucitadas.
Good bye, my dearest everything.
I used to love you,
but pain is not the way.

SEDUCCIÓN

Clau: te dije que publicaría tus versos pese a que dijiste que te daba vergüenza que alguien los leyera. Creo que no tienes razón. Son preciosos. Y en especial este poema. Amiga, la muerte también es la vida. Y ella es lo único cierto en medio de tanta realidad de hojalata, de tantas palabras desgastadas, de tanto consumo hiperbólico, de tanta banalidad. O si no que lo diga Ana Zuleika o Gabriela de la Peña o tantas otras mujeres y hombres que escriben para exorcisar a la famélica que vigila detrás de la puerta.


SEDUCCIÓN
Claudia Fernanda Rivera


Acaricio la muerte.
Se sienta al lado
y me seduce...
Le doy un sí incierto
y desaparece.
Me asalta en los autobuses,
se balancea en las ramas de los árboles,
en los balcones de la vida,
fisgonea tras las ventanas,
acecha mi soledad.
Duerme a mi lado y espera...
A veces se irrita y amenaza con no volver,
la tomo en mi regazo,
suspira en el entresueño,
porque, sabe,
ya tiene la partida ganada
.

sábado, diciembre 17, 2005

DE EXILIOS Y PARTIDAS

Buscando entre notas, hojas sueltas y algún que otro recuerdo, encontré estos poemas que hablan sobre la partida, sobre el dolor de la ausencia y el desdoblamiento que experimentamos quienes nos sentimos de todas partes y de ninguna. Ese raro sentimiento que nos deja casi en un intersticio, en un entredos, no somos de aquí ni somos de allá, como dice la canción de Facundo Cabral.

OTREDAD

Eres extranjero en tu casa
y sombra en la calle
lejana.
Transeúnte silencioso
con su exilio a cuestas.


HUELLAS

Las calles de la infancia
sólo existen en los recuerdos
oxidados
y en el olor antiguo de los cuadernos
deshechos.
Al otro lado del tiempo
ya no somos hijos de la
casa

Nuestros pasos borrados
yacen al filo del olvido.


VOLVER


Planeamos sobre los recuerdos
y no hay olores de infancia
ni manos que abrasen el tiempo
ni risas que orienten las
esquinas
sólo calles plenas de cuchillos
y miradas rotas
Perfiles muertos en la
memoria
y el exacto sentido de ser
Intrusos en la casa.

Martha Cecilia Cedeño Pérez

MUJER III: UN POEMA DE CLAUDIA FERNANDA RIVERA HERNÁNDEZ

La primera vez que ví a Claudia Fernanda Rivera Hernández fue en la casa del teatro (Casatheus) de Neiva, mi ciudad. Corrían los primeros años de la década de los 90. Ella empezaba su carrera universitaria y yo ya la había terminado. Era -es- ciertamente una muchacha hermosa, pero sobre todo inteligente y capaz. En ese entonces no éramos amigas, sólo nos veíamos con ojos de recelo. Fue en 1995 cuando nos conocimos en el marco de un Encuentro Nacional de Escritores que organizaba Luís Ernesto Lasso, y de ese primer sentimiento de desconfianza surgió una amistad que perdura en el tiempo y en el espacio.


Con Clau compartimos muchas cosas: la pasión por el arte y la literatura, los programas radiales en los que hablabamos de poesía, de cuentos y novelas pero también de política, de historia, y, sobre todo, de reinvindicaciones sociales; la Revista Región y Cultura, la organización del Día de la Mujer y del Encuentro Nacional de Escritores en 1999. También hemos vivido momentos fundamentales como nuestro viaje a Santiago de Cuba en Julio de 1995 para participar en un Festival Internacional de Cultura, el viaje a Tierradentro y posteriormente, unos días espléndidos en Granada donde ella y Luis Ernesto fueron unos estupendos guías y anfitriones. De su mano recorrimos la maravillosa Alahambra y sentimos el aroma del Generalife.
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Con Clau hemos compartido también las lágrimas, las esperanzas, los sueños, la impotencia, la rabia, la alegría, la música, el vino, las palabras, como éstas que ella me ha enviado desde Bogotá y que dedico muy especialmente a Gabriela de la Peña y a todas las mujeres que día a día luchan por abrirse un espacio en un mundo que todavía es dominio masculino, por escapar de los moldes que parecen habernos perfilado desde siempre, por levantar su voz y encontrar el camino en medio de un poder omnipotente que asfixia y traza rutas; mujeres que luchan por conciliar el amor con el deseo, el cuerpo con la casa, el "deber ser" con el querer; mujeres que reinvindican su derecho a elegir, a actuar con libertad, a vivir por encima de preceptos judeocristianos y de la culpa milenaria. Mujeres que viven, que gozan, que trabajan, que estudian, que escriben, que aman, que sienten...
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MUJER III
Claudia Fernanda Rivera Hernández
.
No bastó Sor Juana
con su Carta a Sorfilotea
escrita a hurtadillas.
Ni la Gaitana
Vengando la muerte de su hijo
en los ojos del español ensartado.
Ni Helena en Itaca
desbaratando mortajas
en cada noche de espera.
Ni sherezada en oriente
con sus mil y unos cuentos.
Ni el miedo de Virginia al matrimonio
ahogándose en el fondo de sus angustias.
Ni el grito libertario
de obreras neoyorquinas,
mujeres de falda y sueños largos
con la píldora entre el bolsillo.


Aún hoy se desdibuja el rostro
tras la presencia hombría.
Aún hoy se mancilla el cuerpo,
objeto mercantilista.
Aún hoy se inmolan hijos
en la terquedad de violencias centenarias.
Aún hoy escribimos a hurtadillas
mientras nos pesa la debilidad
de la naturaleza impuesta.

¿Qué dirían todas ellas:
radicales, trasgresoras, rupturales,
idas a destiempo,
si hoy existieran?.
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Claudia es licenciada en lingüística y literatura, doctoranda en literatura comparada de la Universidad de Granada, Magister en Educación por el Arte y Animación sociocultural del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (IPLAC). Ensayista, poeta, trabajadora cultural y profesora de literatura. Es madre de Luisa Fernanda y es, ante todo, una mujer nueva.

viernes, diciembre 16, 2005

¡TO STOP THE WAR!

El pasado 10 de diciembre se realizó en Londres una conferencia por la paz en la que participaron más de 1.400 personas de Estados Unidos, Iraq, India, Polonia, Filipinas y otros países. Se destacó la participación de Cindy Sheehan (la madre de un soldado estadounidense muerto en Iraq, que con su acampada delante de la Casa Blanca inició el movimiento de oposición a la guerra en su país) y representantes de diversos movimientos de resistencia de Iraq. El gobierno británico impidió la entrada al país del respresentante del movimiento de Al Sadr, Hassan al Zargani. También participaron muchos exsoldados y familiares de soldados británicos.

La reunión acordó, entre otras iniciativas, organizar un fin de semana de acción contra la ocupación los días 18 y 19 de marzo, y hacer más coordinación a nivel internacional. Se aprobaron los siguientes comunicados cortos: Para más información: http://www.stopwar.org.ku


STATEMENT FROM THE INTERNATIONAL CONFERENCE
This international conference, embracing representatives of the Iraqi, British and American and many other peoples, drawn from all parts of society, declares that the crisis caused by the invasion and occupation of Iraq is the central problem in world politics today and demands urgent resolution.

It affirms that the invasion of Iraq in 2003 was unlawful, in breach of the Charter of the United Nations and justified by the invading powers with lies designed to manipulate public opinion.
It declares that the occupation of Iraq by US and British military forces has brought misery and suffering to the people of Iraq. The occupation represents the denial of their national rights, impedes social, economic and political development and threatens the wider peace in the Middle East and the world. It has accounted for the loss of tens of thousands of lives of the Iraqi peoples, as well as more than 2,000 soldiers from the occupying armies.

This conference therefore demands an immediate end to the occupation of Iraq, as called for by the majority of the Iraqi, British and American peoples. It demands the withdrawal of the occupying military forces and the return of full sovereignty to the Iraqi people, who should be allowed to determine their own future free of external interference.

We salute the struggle of the Iraqi people for national freedom and the worldwide movement against the war and the occupation. We pledge to step up our campaign against the occupation until it is ended. To this end, we call on the anti-war movement in all countries to:
-Organise international demonstrations on March 18-19 2006, the third anniversary of the war and invasion, calling for the immediate withdrawal of troops and an end to the occupation.
- Campaign for a full international public inquiry into the assault on Fallujah last year.
- Give full support to the campaigns of military families in the US, Britain and the other occupying countries.
-Develop an international coordination from this conference to plan further events.
-Campaign against the privatisation of Iraqi oil.
-Oppose any attack on Iran or Syria.

STATEMENT (2) FROM THE INTERNATIONAL PEACE CONFERENCE
This international Peace Conference of 1,400 anti-war activists from Britain, the USA and many other countries demands the release of all illegally detained prisoners in Iraq, Afghanistan and Guantanamo Bay.
We urge the release of the four Chritian peace campaigners, Norman Kember, Tom Fox, James Loney and Harmeet Singh Sooden, and we ask those holding them to return them to their families unharmed.

martes, diciembre 13, 2005

¿QUIÉN TEME A ANA ZULEIKA?

Hace unos días publiqué el cuento "El mundo de Juan Claudio" que ANA ZULEIKA me envió desde un lejano lugar del mundo. http://espaciosyperiferias.blogspot.com/2005/11/un-cuento-de-ana-zuleika.html
Pero, la verdad, no se quién es Ana. Esa mujer que igual me escribe desde el desierto o la montaña, desde el mar o los ríos o desde su afable despacho de sabios donde su palabra apenas es escuchada -lo se porque a veces ella me envía geroglíficos y otra clase de mensajes cifrados para evadir el ojo inquisitorio de quienes se ocupan de revisar cartas, blogs, carteles, notas de prensa, comentarios en los pasillos y murmullos en la calle.
Por esos artilugios se que Ana no para de hacer cosas. Escribe toda clase de artículos, publica libros de poesía y ensayo; visita museos, descampados, iglesias, campos abandonados y plazas donde hay palomas y niños jugango a la rayuela; fotografía reuniones familiares, esquinas con farolas, ríos secos, palacios de gobierno; dicta conferencias para pasar el rato y hasta hace un programa radial; da clases en la facultad de ciencias humanas en una universidad donde prima el dinero -como en todo- y, si le queda tiempo, se tiñe el pelo de rojo y va a bailar con sus amigas y amigos de aventuras, que son muy pocos, por cierto. No es muy fiestera pero me ha dicho que en estas navidades (o fiestas del consumo, como les llama), se dedicará a comer polvorones y a tirar polvorines. La verdad, no entiendo mucho de qué va; pero no le digo nada porque si Ana lo dice por algo será.
En fin. De Ana no se casi nada, sólo que a veces se dedica al nefasto oficio de las palabras. "Pierdes el tiempo, Ana", le digo, pero no sirve de nada. Ella se empeña, a veces inútilmente, en buscar la sílaba precisa cuando medio mundo está buscando la renta fija. O mejor dicho el tiempo rentable ($). Ella es así.
Ah, también se que Ana es soltera. No porque no haya encontrado el hombre de su vida (otra de las mentiras que nos han vendido a través del tiempo) sino porque ningún varón (no por macho) se ha percatado del valor real de esta mujer. Pero a ella poco le importa. "Es mejor estar sola que mal acompañada", me dice. Y tiene toda la razón. Ay, Ana, ya te encontrará alguien que tenga más de dos dedos de frente y que te quiera como eres: una mujer nueva, de nuestro tiempo, de aquellas que levantan la voz mientras hacen el camino a su manera. El otro día hablabamos que somos de la generación más preparada (bueno, Ana y yo somos quasi doctoras), pero a veces, en el sentido práctico, no parece servir de nada; aquel que nos dice que debemos tener un trabajo que nos permita ganar dinero para vivir bien (¿consumo?). Así que Ana -como yo- tal vez morirá en su ley: tejiendo palabras y sin un duro, como Pessoa.
¿Que más podría contar sobre Ana? Podría ser esto:
Un día se levanta temprano para ir a los museos donde no sólo contempla los últimos gritos -o alaridos- del arte contemporáneo, sino, especialmente, las caras grávidas de quienes se ponen al frente de los cuadros expuestos. Ella dice que todos tienen la misma expresión de arrobamiento fingido que los obliga arquear los ojos y las ideas como si quisieran demostrar siempre que, en efecto, entienden algo de lo que allí hay, lo otro es la posición de sapiencia que luego adoptan y que tanto halaga a los que se creen intelectuales.
Después de pasar muchas horas en el Museo Ana se desplaza andando hasta la librería, pregunta por las novedades en ciencia-ficción, antropología e historia. "Lo mismo preguntaste ayer, tía", piensa el dependiente mientras sonríe ¿complacido?. Pasan las horas y Ana busca el camino a casa donde la esperan cuatro gatos que apenas sienten su olor se acercan a la puerta, y cuando ésta se abre, ellos aproximan sus cuerpos mimosos a las piernas de Ana mientras maullan satisfechos. Pero Ana no tiene tiempo para achuchones; así que, después de pasarles la mano por el lomo, deja sus cosas sobre el sofá, va a la cocina y se sirve un vaso de leche fría. Luego va al estudio y enciende el ordenador. Debe terminar un artículo para el periódico donde escribe un columna semanal que la noche anterior había dejado casi terminada. Misdocumentos/columna semanal/el arte y las tendencias globalizadoras. Ana abre el archivo pero no hay nada, salvo una frase "Así es el mundo de Juan Claudio".
Otro día Ana va a la universidad donde hace talleres, seminarios, clases magistrales y todo tipo de oficio con el único objetivo de que sus alumnos logren, por fin, pensar. Pero es en vano. Ella me dice en sus cartas que pese a las estrategias, a los estímulos de toda laya, al torrente de ideas que le surgen para movilizar el intelecto de sus estudiantes, lo único que logra de ellos es una mirada perdida, límbica (por aquello del limbo, que se entienda) y una sonrisa de aprobación generalizada que evade cualquier pregunta o acotación. Ni siquiera el día que se puso una blusa verde esmeralda con un escote desmesurado pudo atraer su atención, evitar que sus miradas quedaran colgadas de la nada. "Al menos que vean mis tetas", pensó. Pero ellos y ellas lo único que vieron fue el reloj para salir volando del aula.
Ana pinta por las noches cuando no espanta a los jabalíes que se meten en el patio de su casa. Ana toma vino tinto. Ana escucha música. Ana ama el mar y la ciudad y las palabras. Ana es un invento. Ana eres tú, yo, aquella que va en el autobús, en el metro, la sombra que pasa, la que esta noche llorará y amará, la que se casó el sábado y no sabe que su ya marido ama a otra, la otra que piensa en lo que pudo ser, la del despacho, la del pan, la de los ojos tristes, la que ama a mujer, la que escribe en las paredes, la de la toga, la que recolecta sueños, la que limpia su fusil o su porra, la que anuncia suertes, la que grita, la que llega a casa por las noches y las mañanas, la que lee un libro mientras se quema el arroz, la que acaricia a sus hijos...
Ana: espero que no te enfades por estos inventos sobre tí. Son simple ficción, un producto de mi imaginación acalaroda.

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...