
(Por fortuna, siempre nos quedará Lisboa y sus calles y su fado)
Foto: Juan Carlos Ruiz, vistas desde el Castillo - en Lisboa-, al fondo el rio Tejo.
Divagaciones sobre la ciudad, sus calles, sus multitudes en perpetuo trance y sus individuos sonámbulos. Relatos sobre cuerpos en movimiento y paisajes efímeros; elogio a la mirada, a la poesía de lo cotidiano, a la vitalidad de los bordes y otros asuntos...

Con un rotundo éxito se cerró en la noche de ayer la Maratón “Por Colombia un Canto a la Vida”. La intensa y variada programación desde las 10 de la mañana comenzó a calentar motores y poco a poco fue cogiendo forma en medio de los presagios de lluvia que sólo se asomó con dos gotas, pero que nunca apareció.
No obstante tengo algo claro: la poesía es aquella que habita esos resquicios que resisten a la miseria cotidiana, a la perversidad humana, a la sinrazón. O más bien, es la que nos permite resistir y creer pese a todo. Y en esa noche brava de tormenta también existía la poesía. ¡Nunca un cielo encapotado fue tan bello y tan terrible al mismo tiempo!
La poesía también es emergencia y coincidencia. Como la que acabo de tener cuando leo el blog de mi amiga Osorio y encuentro que ha hecho exactamente lo que yo iba a realizar esa noche: transcribir esos micropoemas que me envía - sms- en el momento más necesitado. Entonces una sonrisa aflora y el día se hace leve. Gracias por tus poemas, Osorio.
Y si, ¡hoy la primavera se cuela
por los jirones del invierno!
Osorio 03/07
Y había una poesía en las huellas
de las almas antiguas de los pasajeros
en tránsito
Osorio 03/007
Experiencias OVNI (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...