lunes, octubre 11, 2010

Parque Arqueológico de San Agustín: Huellas mágicas de un pasado histórico-natural , I

Hace más de diez años, justo algunos meses antes de marchar allende los mares, ofrecí una serie de charlas sobre el Parque Arqueológico de San Agustín en distintos colegios de la ciudad de Neiva. Producto de aquella experiencia es este texto que he recuperado y que está escrito con más emoción que seriedad pero que quiero compartir con la gente linda que me lee en ambos bordes del mundo.
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Por Martha Cecilia Cedeño Pérez
Academia Huilense de Historia
“En las fuentes sagradas labradas sobre el lecho rocoso de la quebrada, en las estatuas y estelas, en los relieves de los peñones que descienden sobre profundos cauces, está presente la inspiración de este maravilloso escenario en sus expresiones estéticas, orientada a un arte que refleja sus conceptos religiosos: el héroe legendario y sus deidades protectoras, los dioses del bien y el mal, de las lluvias, de las tempestades y de los vulcanismos, en fin, la tierra, el sol, la luna…” Luis Duque Gómez

San Agustín es un lugar mágico anclado en el sur del departamento del Huila. Es una región que no sólo constituye hoy por hoy uno de los sitios arqueológicos más importantes de Colombia y patrimonio histórico de la humanidad, sino un legado cultural de belleza impresionante cuyas huellas apenas se empiezan a interpretar.
Habitada desde siempre por grupos humanos de sensibilidad plena que dejaron para la posteridad los vestigios de su pensamiento, de su manera de sentir y palpar la corriente vital de la existencia a través de su arte monumental, esta extensa zona hace parte de los símbolos de identidad de ser huilense, tan importantes como la Gaitana o los Rajaleñas.
Su ubicación afortunada, el nivel artístico de los vestigios, su extensión geográfica que cobija varios municipios, hacen de San Agustín un lugar de una riqueza extraordinaria que no sólo se puede percibir con los ojos del científico, sino también de con los de la persona común y corriente que busca encontrar tranquilidad y belleza en un espacio inventado para la contemplación y el asombro.
Por ello cuando se habla de San Agustín se piensa inmediatamente en un sitio anclado en medio de mesetas, valles y cordilleras primarias, en cuyo seno se encuentran esculturas de piedra que han sobrevivido al paso inclemente del tiempo. O se puede pensar en un paisaje de cerros bañados con todos los verdes posibles. O en el río Magdalena rugiente bajo los cañones forjados durante miles de años. O en un pueblo donde aún existen casas coloniales pintadas de verde y  blanco en cuyos balcones se descuelgan flores multicolores rebosantes de aromas, anunciando el vaho mañanero o el ocaso de una tarde de nubes y arreboles. O en la melodía nostálgica de las chirimías, voz de ancestro y de vida. O en las manos creadoras que han dado aliento a quienes tejen la existencia día a día. Eso es San Agustín: magia y vida; naturaleza espléndida y pasado pleno de significados;  silencio y agitación de energías; cultura y reconocimiento.
El parque Arqueológico de San Agustín o Cultura Megalítica del Alto Magdalena, como se le ha llamado en los últimos años, es una vasta zona de la geografía huilense, en pleno macizo colombiano, en cuyo seno se puede apreciar los vestidos de una cultura milenaria que alcanzó un grado importante de esplendor artístico.
Es, además, objeto de estudio de diversos científicos que ven en ella rastros fundamentales de un grupo humano integrado a la naturaleza y al cosmos. Por eso intentan encontrar respuestas a las múltiples preguntas que todavía persisten, no obstante los notables logros alcanzados en el complejísimo camino de la interpretación de cada una de las tumbas y esculturas.
A nivel general la exploración científica de esta cultura es reciente. Sólo hasta mediados del siglo XX surge un claro interés de estudiarla sistemáticamente para intentar descubrir sus diversos sentidos. Sin embargo, antes de esa época algunas personas ya habían visitado el lugar y elaborado sus propias descripciones alrededor de ese arte monumental.
Dice el historiador Luis Duque Gómez, uno de los principales estudiosos de San Agustín, que fue Fray Juan de Santa Gertrudis el primero en recorrer palmo a palmo lo que hoy se conoce como parque arqueológico de San Agustín y en dejar constancia de ello en la crónica Maravillas de la naturaleza, publicada en 1956 después de permanecer un par de siglos en la penumbra. 
Anota también que en el año 1797 el sabio Francisco José de Caldas visitó la región de San Agustín y presagió su grandeza y monumentalidad en un escrito publicado en el periódico Semanario del Nuevo Reino de Granada en 1808, en el que se expresa en los siguientes términos “… estatuas, columnas, adoratorios, mesas, animales y una imagen del sol desmesurada, todo de piedra y en número prodigioso, nos indican el carácter y las fuerzas del gran pueblo que habitó las cabeceras del Magdalena”
Sin embargo, fue el geógrafo italiano Agustín Codazzi quien efectuó el reconocimiento de tales vestigios en el año 1857 e hizo descubrimientos de importancia; además dejóuna interesante descripción de esos lugares con un plano en el que se ubican varias estatuas y dibujos. Posteriormente, en el año 1892, Carlos Cuervo Márquez se convierte en el primer colombiano en intentar descubrir el misterio de las estatuas y proponer una interpretación rigurosa de su significado. Fueron estas investigaciones las que cautivaron la atención del etnólogo alemán Konrad Preuss para emprender la exploración de esta cultura en las lejanas tierras del Alto Magdalena.
Las excavaciones que realizó Preuss durante los años 1913 y 1914, marcaron el inicio de la investigación arqueológica moderna de San Agustín. A partir de ese momento han sido muchos los expertos que se han apuntado al reto de desvelar el misterio de un arte monumental enclavado en el Macizo Colombiano.
Los estudios mencionados anteriormente hicieron que el estado colombiano tomara conciencia de la importancia de San Agustín e incentivara la investigación arqueológica. De ahí que a partir de 1930 se creen distintas oficinas e institutos como la Oficina de Servicio Arqueológico a cargo de Gregorio Hernández de Alba, quien en compañía de José Pérez de Barradas hizo algunas excavaciones durante  1937 y 1938, y el Instituto Etnológico Nacional, en la década de los 40, bajo la dirección de Luis Duque Gómez. Es éste uno de los estudiosos más importantes de la cultura agustiniana, quien junto con otros investigadores realizó entre los años 1943 y 1960 trascendentales descubrimiento, publicados luego en la obra Exploraciones arqueológicas de San Agustín.
Posteriormente, en el año 1966, salieron a la luz las investigacines de Gerardo y Reichel Dolmatoff; las nuevas averiguaciones de Luis Duque Gómez y Julio César Cubillos, en otra etapa de la investigación durante los años 70; las excavaciones de Héctor Llanos del departamento de Antropología de la Universidad Nacional durante los años 80 y  90, al igual que los estudios de César Velandia de la Universidad del Tolima y otros investigadores como Jorge Armando Ruiz, que se han dado a la tarea de comprender la esencia del arte monumental agustiniano, en un propósito que a veces se torna difícil por las características de los mismos vestigios y la inexistencia de otros nexos que permitan despejar las dudas que aún palpitan en cada una de las esculturas y espacios funébricos (esta expresión la utiliza el profesor César Velandia para referirse a las distintas tumbas).
Lo anterior sustenta, como lo dice el profesor Héctor Llanos (1994), por un lado que mostrar la cultura de San Agustín es hablar también de la historia de la arqueología en Colombia, desde Caldas a Preuss y desde éste a los nuevos investigadores que hoy se encuentran en el mismo empeño; y por el otro, que “el sur del Alto Magdalena es un extenso territorio donde se desarrolló durante más de dos mil años un proceso histórico, asociado a la cultura de San Agustín”.
Neiva, septiembre de 1999

sábado, octubre 09, 2010

Viaje al Sur: Cultura Megalítica del Alto Magdalena

A mediados de septiembre viajé con mi familia al Parque Arqueológico de San Agustín, Huila, un espacio pleno de significados y encanto. Un lugar en el que se encuentran las huellas pétreas de una cultura milenaria cuyo legado trasciende las fronteras del tiempo y el olvido. Allí estuvimos algunos días, disfrutando del placer de la contemplación, de la mirada lenta sobre las estatuas de piedra, de los caminos y las montañas que tocan el cielo.

Fue también un viaje iniciático para mi hija Luna que por primera vez contempló el paisaje del sur con sus formas, colores  y aromas. "Estoy en el paraíso", me dijo feliz. Y es que dejar la vieja Europa para trashumar por las entrañas de América, de Colombia, significa también un recorrido a la esencia, a aquellas cosas que nos configuran como seres humanos. Ahora Luna también se siente parte de esa tierra lejana pero ardorosamente vital.
Fueron tres días con sus noches y sus sonidos y sus atardeceres en los que fue posible encontrar aquellos hilos de armonía que nos ligan al cosmos.
Vistas desde el Alto de Lavapatas

El Huaco (de Isaías)
Disfrutando del camino con Luna
¡Qué bueno el guarapo! (zumo de la caña de azúcar)

Fuente ceremonial de Lavapatas 
Fotos: Martha Cecilia Cedeño Pérez y Juan Carlos Ruiz V.

miércoles, octubre 06, 2010

Columnista del periódico El Líder

De vuelta en mi casa de L'Hospitalet, Barcelona, me reencuentro con mis espacios, mis hábitos, mis afectos y mis circunstancias. Me reencuentro con mi ventana desde la que se observa un trozo de mar espléndido y también con mis nostalgias cada vez más profundas por todo lo dejado al otro lado del Atlántico. Así es: la vida continúa después de un breve paréntesis.
Por fortuna me quedan las palabras y todas sus significaciones. Por fortuna tengo planes y expectativas y tareas tan interesantes como la de escribir semanalmente una columna para el  periódico regional El Líder del departamento del Caquetá, Colombia, mi tierra natal, cuyo primer número salió el pasado 1 de octubre. Me siento honrada de hacer parte de ese proyecto así sea tangencialmente. Por ello agradezco  a Ricardo Areiza unos de los periodistas más serios y rigurosos del surcolombiano, quien quiso "capturarme" para esa bella tarea escribir.
Mi columna se llama Desde Barcelona y aparecerá los días viernes.  El primer artículo (que escribí el martes pasado desde la ciudad de Pereira) se titutula  "El territorio de la infancia"  y ya se puede consultar en el siguiente link:
Me hace muchísima ilusión este oficio no sólo porque es una manera de volver a mi tierra primigenia sino también por sus implicaciones: es una forma de disciplinar las palabras y el pensamiento, un ejercicio que hará muy bien a mi espirítu a veces un poco maltrecho.

miércoles, septiembre 29, 2010

En Pereira

Estoy en la ciudad de Pereira. Una urbe preciosa y acogedora en la que he pasado unos días estupendos. Y aunque el motivo de mi estadía aquí no es exactamente de placer, debo decir que he pasado unas jornadas armoniosas en las que he tenido el gusto de conocer a gente espléndida. A estudiantes, profesores y profesoras de la Universidad Tecnológica de Pereira que me han acogido con respeto  y entusiasmo. Y también he tenido la fortuna de recorrer las calles de una ciudad que me ha sorprendido gratamente no sólo por sus transformaciones urbanas afortunadas sino también por ese contenido estético que la sustenta.  Si, no cabe duda que Pereira es bella y seductora.
He de decir que no hubiese podido disfrutar de toda esta experiencia sin la gestión de César Valencia Solanilla, director de la maestría de literatura y  un profesional excelente y mejor persona aún.  Y gracias a su interés también pude estar la semana pasada en la Universidad del Tolima de Ibagué en la que dicté un seminario sobre prevención de la violencia de género en el contexto escolar.
Bueno, como podéis ver he estado haciendo muchas cosas,  menos actualizar como es debido este blog. Tengo algunas crónicas escritas sobre mi viaje por el sur, espero subirlas la semana que viene ya desde Barcelona con las fotos respectivas y  seguro que también con  saudade.   
Mientras, comparto con todas y todos la noticia del lanzamiento de Amores urbanos que fue reseñada en  los diarios de la región (clickar sobre ellos):
Diario la Nación
Diario del Huila

miércoles, septiembre 22, 2010

Amores ubanos en Neiva

Después de unos días de silencio pero llenos de viajes, encuentros familiares, entrevistas, reencuentros con viejos amigos y amigas, vuelvo a mi bitácora.Y esta vez para anunciar el lanzamiento en la ciudad de Neiva del poemario Amores urbanos.
Será el próximos jueves 23 de septiembre a las 6 de la tarde (18:00 horas) en el Auditorio Fidel Ángel Ramírez, Edificio Comfamiliar del Huila 3 piso.   La presentación estará a cargo del Dr. William Fernando Torres, viejo maestro de mi época universitaria. Para mi es un honor su presencia en ese acto, especialmente porque sabe de mi recorrido por el mundo de las letras y la investigación. Además WF fue uno de los primeros en hablarnos (a los que entonces éramos sus alumnas y alumnos) de Barcelona con una pasión desbordada y contagiosa.
Ya os diré cómo ha ido todo. 

sábado, septiembre 11, 2010

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...