martes, octubre 16, 2012

Entrevista a Lorenzo Silva, Premio Planeta 2012

El pasado mes de abril el periodista -y mi compañero- Juan Carlos Ruiz V.  y quien esto escribe, le hicimos una entrevista al hoy ganador del premio Planeta 2012, Lorenzo Silva, que fue publicada en La Vanguardia.
Os la dejo aquí: 


Lorenzo Silva: "La novela negra española ha alcanzado una feliz diversidad"

El escritor madrileño, que ha publicado recientemente 'Niños feroces' (2011, Destino), se prepara para vivir un 'Sant Jordi 2012' intenso


Lorenzo Silva:
Foto: Mireya de Sagarra

El escritor Lorenzo Silva (Madrid, 1966)  ha incursionado con éxito en diferentes campos literarios 
y en todos ellos ha demostrado siempre un profundo compromiso con el quehacer creativo.  Su trabajo se muestra  como un compendio de sutilezas para captar esa realidad que está ahí, a ras del suelo.
Silva se dio a conocer con mayor amplitud con la obra El alquimista impaciente, premio Nadal del 2000. Esta novela policíaca se constituyó en un punto importante en el mundo de la novela negra española.
Dentro de la  extensa bibliografía de Silva se pueden mencionar, entre otras, obras como Noviembre sin violetas (1995, ediciones libertarias), La flaqueza del bolchevique (1997, Destino), El lejano país de los estanques (1998, Destino), La isla del fin de la suerte (2001, Círculo de lectores), La reina sin espejo (2005, Destino), La estrategia del agua (2010, Destino) y Niños feroces (2011, Destino)
.
El escritor madrileño también ha publicado el libro de relatos El déspota adolescente (2003, Destino), varios libros de no ficción y algunas obras de narrativa infantil y juvenil.

¿Por qué  —y desde cuándo— la escritura?


Por ser antes lector, por diversión y por cumplir con mi deber de servir de algo a mí mismo y a mis semejantes, del modo en que creí que mejor podía hacerlo (mis disculpas a quienes piensen que me equivoqué). Desde los 13 años, sin parar hasta hoy.

Repasando los libros que ha publicado nos damos cuenta de  su incursión en distintos campos literarios: narrativa juvenil, novela negra, libros de relatos, ensayos… ¿en cuál de esas esferas  se siente más cómodo y por qué?

Me siento cómodo en todas. Y siempre que termino un libro que se sitúa en una, me apetece pasar a alguna de las otras. En la variedad está el gusto, de las historias y de la escritura.

Podríamos decir que, de alguna manera, esa pareja de detectives de la Guardia Civil (Bevilacqua y Chamorro) se constituye en un punto de inflexión en la novela negra española. ¿Cómo ve la situación actual de ese tipo de narrativa en nuestro contexto?

No sé si representan tanto, lo que sí creo es que aproveché una buena oportunidad, la de disponer, al fin, de unos policías modernos y sometidos a la ley democrática, que rompían con los clichés del pasado autoritario y a quienes nadie había querido hacer protagonistas. Ahora mismo, creo que la novela negra española ha alcanzado una feliz diversidad, en la que casi cualquier historia, cualquier personaje y cualquier escritor son posibles.

¿Hay un antes y un después de aquel premio Nadal de 2000 en su carrera de escritor?  ¿De qué manera marca su recorrido literario ese premio?

Sin duda. Ya me había dado a conocer en 1997, quedando finalista, lo que me permitió romper la dura barrera del anonimato. Pero con el Nadal llegué al gran público, que creo que es aspiración legítima y felicidad grande para un escritor.
Y desde esa misma perspectiva ¿Qué opinión le merecen los grandes concursos literarios? ¿Piensa, como muchas personas, que están amañados y que responden más a intereses comerciales?

Pienso que cada cosa, y también cada premio, tiene su función. Soy jurado de premios muy diversos, comerciales y no comerciales, y ya cuento con que en unos habrá escritores más experimentados que en otros, pero nunca me han dicho a quién debía votar, he votado en contra del que ganó en más de una ocasión e incluso he contribuido, con mi voto, a que un escritor desconocido se impusiera a uno célebre. De lo que no sé por mí mismo, no hablo.

¿Cómo ve el panorama literario español actual en general? ¿Se siguen publicando buenas cosas o la crisis también ha llegado a la creación?

Mientras sigan publicando autores como Carlos Castán, Carlos Zanón, Rafael Reig, Marta Sanz, Belén Gopegui o Antonio Orejudo, por poner seis ejemplos de los que escriben y publican ahora mismo, está garantizado que tendremos buenos libros para leer. Y me atrevo a esperar que seguirán ahí un buen rato.

¿Aún cree en "esa sutileza  para penetrar en la realidad, en todas sus dimensiones", en estos tiempos de efectos  y de escritura con receta?

Sigo creyendo, bajo el magisterio plenamente vigente de Proust y Kafka, del que está extraída esa intuición, que por ahí está el camino, y que todo lo demás, por mucho éxito momentáneo que pueda procurarle a uno, son desvíos que no deben seguirse.

¿Qué proyectos tiene en marcha en la actualidad? Háblenos de ello.

Ando rematando para imprenta un libro muy especial, hecho a partir de una selección de mi blog por libros.com y publicado a través de crowdfunding de lectores. Aparte de eso, estoy con una novela y un ensayo, que son los dos géneros que quizá más me reconfortan y más alegrías me han dado.

Usted tiene una relación muy estrecha con la red ¿considera que es una oportunidad para quienes se dedican a la creación literaria? ¿Cómo se podría utilizar el ciberespacio para  hacer circular obras de autores y autoras que no tienen posibilidad de ver sus textos publicados en papel?

Es una oportunidad, sin duda, porque permite prescindir de esos costes a veces paquidérmicos, y no siempre eficientes, que alcanza la edición (y sobre todo la distribución) en papel. Costes que de hecho suponen una barrera de entrada para escritores desconocidos, de quienes es difícil vender, y más en estos tiempos de crisis, arriba de unos pocos cientos de ejemplares. Hay ya plataformas y redes sociales de lectores y autores, que creo que son buenas palancas. Lo que falta en esos espacios de publicación digital, para hacerlos realmente eficaces, es trasladar al lector que hay un cierto filtro, un criterio de excelencia que es el que antaño (y aún hoy en la edición en papel) ponía ese editor convencional cuyo saber resultaba fiable. Digamos, por antipático que resulte, que todo el mundo tiene una novela, pero no todo el mundo la tiene buena ni sabe escribirla de modo que convenza al lector.

Por último ¿Qué sugerencias ofrecería a quienes se adentran en el mundo de la creación?

Que disfruten del privilegio de ser libres y audaces, que es siempre la recompensa del creador, incluso en la miseria. Pero que usen de él con humildad. En el caso de quienes escriban, aprendiendo antes a leer, a mirar el mundo y a escuchar a la gente. Y que sólo a partir de ese ejercicio hagan lo que les dé la gana. Nadie sabe mejor lo que uno tiene que crear y cómo.





miércoles, octubre 10, 2012

¿Espacio público?*

Hace unos días observé en un barrio de Neiva una situación que me dejó asombrada: la invasión descarada de las aceras.  Esto es, la extensión de las rejas con las cuales se protegen  las casas más allá del perímetro permitido. Una práctica, por lo visto, bastante usual en algunos sectores de la ciudad y que consiste en apropiarse indebidamente de una porción de espacio público concebida para el tránsito peatonal.
Y esa situación, que en Europa sería impensable no sólo por la conciencia de la gente sobre lo público y lo privado sino también por las rígidas normas  al respecto, me llevó a retomar una reflexión que comencé hace algún tiempo, sobre la noción de espacio público que se usa en nuestro contexto.
A nivel general está claro que en América Latina aún estamos lejos de ese concepto de espacio público que  la urbanista y  humanista Jane Jacobs, en su paradigmático libro Muerte y vida de las grandes ciudades, avizoró como tierra general, es decir, como un territorio  cuya condición fundamental es ser accesible a todas las personas.  Y  por ello mismo, por decirlo de alguna manera, una comarca abierta y libre, patrimonio de las y los urbanitas y no de unos cuantos individuos que lo utilizan para fines privados.
También estamos lejos de considerarlo como el lugar de la acción –como diría Isaac Josep-, de los tránsitos, de la democracia. Pues en nuestras ciudades el espacio público es, ante todo, el reino de los vehículos y la desidia. Y, cómo no, el reino del miedo según qué franjas horarias y qué áreas de la ciudad.  Y, sí: el reino de las apetencias políticas no para intentar una construcción de su sentido teniendo en cuenta las peculiaridades de nuestra realidad sino para usufructuarlo a través de planes urbanísticos que no tienen en cuenta las condiciones y necesidades de nuestro contexto.
Y Neiva no es la excepción. Aquí se ha intentado  construir espacio público a través de la ampliación de algunas aceras céntricas (sin hacer las rampas que permitan el acceso de personas en sillas de ruedas, personas mayores, carritos de bebé, etc.), la peatonalización de ciertas calles y la implementación de mobiliario urbano (situando bancos al sol inclemente), la “limpieza”  del microcentro (expulsando por la fuerza a vendedores y vendedoras ambulantes sin ofrecerles otras alternativas laborales); la construcción de puentes elevados… Todo esto sin pensar, por supuesto, en las particularidades sociales, económicas y ambientales de nuestra ciudad.
Así pues, no me extraña que unos cuantos individuos extiendan hasta las aceras el espacio privado de sus casas y no me extraña el desinterés de las autoridades municipales por regular y sancionar ese tipo de práctica.  ¿Podemos hablar, entonces, de espacio público?
*Mi columna  de esta semana en La Nación

miércoles, octubre 03, 2012

XVI CONGRESO COLOMBIANO DE HISTORIA . GUERRAS, REGIONES Y MEMORIAS



Del 8 al 12 de octubre de 2012 se llevará a cabo en la ciudad de Neiva, Huila, el XVI Congreso Colombiano de Historia. Guerras, regiones y memorias.  Este evento contará con la presencia de importantes historiadores  e historiadoras del ámbito local, nacional e internacional. La conferencia inaugural estará a cargo del historiador Jacques Aprile-Gniset.  
Dejo aquí  la programación de este Congreso:







lunes, octubre 01, 2012


Volver, Por Martha Cecilia Cedeño Pérez*

Octubre 1, 2012 a las 12:15 am
Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno/son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos  hondas horas de dolor… Así comienza uno de los temas más hermosos de ese sentir visceral que es el tango.  Y ¿quién no lo ha cantado alguna vez con los ojos llorosos en la distancia más enorme, en la nostalgia prístina del exilio o mientras desde el avión o el autobús contempla las luces de esa ciudad amada a la que se regresa después de mucho tiempo?
Volver. Tornar a lo conocido. A aquello abandonado por distintas circunstancias de la vida. Regresar al lugar de los afectos con heridas en el alma y en la piel, pero con la esperanza de reencontrar esos arraigos, a la vez sutiles y profundos. Volver a los aromas, a las visiones, a los sonidos poetizados en la lejanía, a las imágenes edificadas sobre los recuerdos y las nostalgias.
Tornar a ese mundo dejado atrás para constatar, irremediablemente, nuestra posición ambigua en un contexto en el que de alguna manera, ya somos extraños y extrañas. Y entonces descubrimos con asombro nuestra condición de seres intersticiales, de personas condenadas a estar entre dos mundos, dos formas de hacer, dos maneras de entender la cotidianidad.   Seres a la intemperie cuyo único oficio parece ser el de adaptarse lo más rápidamente posible a esa nueva realidad tan distante de aquella dejada el día de la partida.
Y cuando la persona que vuelve a su lugar de origen lo hace obligada por las circunstancias adversas, su regreso estará marcado indefectiblemente por esa sensación de fracaso. Por haber malgastado los años en intentos fallidos, en empresas tocadas por el infortunio. Tal como sucede hoy con las miles de personas latinoamericanas residentes en España, que ante la crisis han tenido que abandonar ese país con una mano adelante y otra atrás. En esas condiciones el regreso a casa es la mejor alternativa pese a las hondas horas de dolor, a las nieves del tiempo y a la terrible la frustración.  No obstante, cuando se decide regresar al lugar de los afectos por voluntad propia, porque ya se ha cumplido un ciclo vital y se ha visto ese mundo ancho y ajeno, y se ha palpado la soledad de la partida y las connotaciones del viaje, volver es la mejor manera de oxigenar la existencia, de resarcir las heridas del exilio, de reanudar el camino.  Pues como dice Gardel: “pero el viajero que huye/tarde o temprano/detiene su andar. /Y aunque el olvido /que todo destruye /haya matado mi vieja ilusión, /guardo escondida una esperanza humilde /que es toda la fortuna /de mi corazón”.
Volver…
marthas
*Antropóloga y poeta

jueves, septiembre 27, 2012

Tres poemas de Antonio María Flórez

Ayer, en una de esas coincidencias magníficas de la vida, me encontré con el poeta hispanoamericano Antonio María Flórez, a quien había visto por última vez en Barcelona hace dos años. Fue uno de esos momentos increíbles en que confirmas efectivamente, aquel lugar común de que el mundo es un pañuelo. Y después de los abrazos y las respectivas preguntas,   me regaló uno de sus últimos libros Corazón de piedra (littera Poesía, 2011). Y me invitó a la presentación de su último poemario  Bajo tus pies la ciudad (De  la luna libros, 2012), que estoy ansiosa de leer. Sobre éste hay un excelente trabajo de Emilia Oliva, que se puede leer en el siguiente link:

De Corazón de piedra:

MÁS ALLÁ 
             
                      Eso que intuyes
más allá de las sombras,
de ese mar que resuena
en la noche inagotable 
de los sueños,
            es la esperanza.
                                      -¿Apesar de la fiebre?
A pesar.




LA INEFABLE VERDAD

       Es invierno y sobre la colina
hay un hombre agobiado de paisaje.
En su corazón la llama del amor
se encoge. Puños de silencio.
Una mujer se difumina en la bruma
y un niño se aferra a sus manos, crece.

    Por el aire,
la piedra y la ceniza,
las nubes deshilachadas ,
                           la herrumbre,
el humo y las estrellas en derrota.

     Sombras y extravíos.
Ruinas grises  en vez de sueños.

     Es infamante aprender
a golpes de metal, a mazazos,
   cómo se nos tuerce el destino,
cómo se nos muere aquello que anhelamos.

    Así, incombustible,
gira el planeta en su órbita infernal
y fugazmente intuimos en su elipse
la inefable verdad del universo.

De Bajo tus pies la ciudad:

Cintura de agua, crepúsculo de arena,
algunas barcas dormitan la luz
de los pescadores ausentes
que beben en el puerto
su sueño de mujeres y licor;
entre ellos tu, abstraído en la nada,
no alcanzas a escucharme.
Después tu memoria
caerá  en un charco
y dirás que Itaca
es un lejano puerto
al que nunca se puede llegar.

martes, septiembre 25, 2012

DES DEL DESERT

El lunes 1 de octubre mi amigo Josep Anton Soldevila  presentará su libro Des del desert  (in-Verso edicions de poesia) en el Ateneu Barcelonès.  Es una pena no poder estar allí para disfrutar de sus versos serenos y profundos, de sus palabras siempre plenas y renovadas.  Aquí os dejo la invitación:







lunes, septiembre 03, 2012

Noche de hotel

A las 13:00 horas  me registro en el hotel Ambalá, situado en el centro de la ciudad. Un lugar sin grandes espavientos pero bastante cómodo (y nada barato, por cierto). "Doctora, su habitación es la 805",  dice la chica de la recepción mientras me entrega la llave correspondiente. No es la primera vez que me hospedo aquí, así que ya conozco el camino.  
En el cuarto, espacioso y pleno de luz gracias a una pared-ventana en cuyo costado hay una puerta que da paso a una terraza desde donde se observa una parte de la ciudad y una montaña exhuberante,  hay una cama doble vestida con una manta de algodón de color azul profundo,  dos mesitas de noche con sus respectivas lámparas, un televisor de pantalla plana sujeto a la pared, un escritorio y un armario  de madera...  En suma un conjunto básico y bien dispuesto sin mayores artificios ni pinturas mal copiadas ni decoración estridente, todo a juego con las paredes de un blanco impoluto.
Después de una ducha  caliente, bajo al restaurante y más tarde tomo un taxi a la universidad.   ¡Me espera una sesión de cuatro horas con mis estudiantes de tercer semestre de la maestría en literatura! 
A las 21:30 estoy de regreso. Me  despojo de todo aquello que me incomoda y me tiendo en la cama para disfrutar de la sensación que produce ocupar fugazmente un "no-lugar" tan impersonal pero habitado de alguna manera, por otros pasos ajenos y cercanos.  
 Las sábanas huelen a lavanda.
No puedo conciliar el sueño pese al cansancio o quizá por ello. Y cuando estoy justo en las fronteras del duermevela siento que el colchón de la cama ondula un poco. "He sido yo misma, seguro he cambiado de posición", pienso. Me relajo, estiro las piernas y cierro lo ojos. No muevo ni un músculo de mi cuerpo entonces tengo la nítida sensación de que alguien o algo se ha puesto suavemente sobre la cama. Y justo en ese instante las perchas metálicas suenan dentro del armario empotrado.  Enciendo la lámpara y casi sin darme cuenta, abro las puertas del armario. Veo tres perchas vacías que se mueven y junto a ellas otra, en donde está colgada mi camisa blanca que me pondré mañana, totalmente inmóvil. Quito las perchas vacías y las arrojo  al fondo del armario.
Vuelvo a la cama y entonces me pregunto ¿por qué diablos se han movido las perchas? Mi cabeza trabaja en argumentos racionales, incluso llego a pensar que ha habido un pequeño temblor. ¡Pero solo se movían tres perchas y el armario estaba cerrado igual que la ventana, así que no habían corrientes de aire!  Y en ese momento experimento un miedo pleno.  Enciendo todas las luces y la televisión. Mis sentidos están aguzados.
A las cuatro de la mañana me quedo dormida y a las seis suena el despertador. Tengo clases a las 8:00 am pero antes miro los diarios digitales: no ha habido ningún movimiento telúrico en Ibagué y zonas aledañas...

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...