A veces me quedo sin
palabras
como una pared prístina
intocada por los azares
de un tiempo
sin ánima
en que el orden ríe con su boca
de cretino
¿Hay, acaso, mayor
homenaje al vacío?
Divagaciones sobre la ciudad, sus calles, sus multitudes en perpetuo trance y sus individuos sonámbulos. Relatos sobre cuerpos en movimiento y paisajes efímeros; elogio a la mirada, a la poesía de lo cotidiano, a la vitalidad de los bordes y otros asuntos...
A finales de la década de los 70 cuando yo aún era una niña, papá nos contó una historia que aún me sigue maravillando y que de algún modo ...
1 comentario:
No sé qué puedo decir. Es preciosa!
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