domingo, diciembre 30, 2007

El Cascanueces y algo más...

Anoche estuve en el auditorio del Fórum de Barcelona presenciando "El Cascanueces" de Tchaikovsky. Una estupenda presentación del Ballet Estatal Ruso de Nizhny Novgorod. Una verdadera delicia para los sentidos de aquellos y aquellas que por primera vez tenemos la oportunidad de admirar una obra de esta magnitud en "vivo y en directo". El precio de las entradas y la característica de este género hace que muy pocas personas puedan deleitarse con una presentación de esta naturaleza.
Y si, allí estábamos los tres, en medio de señoras con abrigos de visón pero también de parejas de mediana con niños pequeños y vestidos con vaqueros. Y el espectáculo ha merecido la pena. Luna mi hija de 7 años estaba extasiada. Sus ojos brillaban ante la magnifica interpretación de los bailarines principales de las piezas del genio ruso.

Y después de esa magnífica experiencia vuelvo a una realidad que desde hace varios días me tiene con el corazón en vilo: la liberación de dos mujeres secuestradas por las Farc hace más de cincos años y un hijo de una de ellas, el niño Enmanuel, que nació en cautiverio. Anoche mientras sonaba el "Cascanueces" pensaba en todas las personas que se encuentran privadas de su libertad, viviendo en condiciones infrahumanas y sometidas a toda clase de humillaciones. Y me sentía culpable por estar allí en medio de gente "superguay", viviendo en un mundo "superguay" donde lo único que parece importar es ¿y ahora qué compro?
Es totalmente inadmisible que en aras de cualquier ideología o interés se someta a algunos seres humanos a una de las peores situaciones: la pérdidad de su libertad y sobre todo, a la certidumbre terrible de estar casi muertos en vida...
La imagen es tomada de la página http://www.promoconcert.es/

martes, noviembre 27, 2007

Lanzamiento de proyecto Mujeres Pa'lante

El Colectivo Maloka por Colombia invita al lanzamiento del Proyecto Mujeres Pa´lante "Espacio de acogida y apoyo a mujeres latinoamericanas en proceso migratorio, a la sociedad catalana".

Programa:

1. Presentación del proyecto Mujeres pa´lante
2. Presentación del Movimiento Social de Mujeres en contra de la guerra en Colombia. Video
3. Performance: Florecimiento de una mujer usada
4. Cubaneo: Grupo musical
5. Muestra de gastronomía colombiana
Lugar:
Centro Cultural Collblanc - La Torrassac/ Mare de Déu dels Desemparats 87, L'Hopitalet
metro Línea azul, parada Collblanc

Día:
Viernes 30 de noviembre a las 19:30 horas.

lunes, noviembre 19, 2007

Mujeres p’lante

Mujeres p’lante: un espacio para la inserción social
Martha Cecilia Cedeño Pérez
Antropóloga Foto: Clara Romero Bateman y Betty Puerto, alma y nervio del proyecto.
Caminar por las calles de Barcelona y de cualquier ciudad de su área metropolitana es vislumbrar la presencia de una gran variedad de perfiles femeninos procedentes de distintas partes del mundo: de la América mestiza, de África, de Asia… Mujeres rotundas que ocupan los espacios urbanos con sus pasos, sus colores, sus ritmos. Féminas venidas de aquí y de allá con su historia, con sus sueños, con sus esperanzas, que un día decidieron abandonar su país de origen en busca de unas mejores condiciones de vida para sí y sus familias. Mujeres que en su aventura migratoria deben superar distintos obstáculos desde los relacionados con su adaptación a una nueva realidad, que la mayoría de las veces no es fácil, hasta aquellos relacionados con su situación legal.

Y es que, desde finales de la década de los ochenta cuando España se configura en un país receptor de población extranjera, han sido muchas las mujeres que han llegado directamente de los países latinoamericanos para insertarse en el mercado de trabajo, en aquellos empleos más despreciados socialmente como el servicio doméstico y los cuidados personales. Entre ellas, hay un gran número de mujeres colombianas que por distintas razones (políticas, económicas, etc.) han tenido que abandonar su país para hacer parte de esta caravana de féminas que buscan en España una segunda oportunidad. Mujeres que sin embargo, a día de hoy, no tienen voz, que parecen eclipsadas dentro de las propias labores que desempeñan, la mayoría de las veces en condiciones precarias.

Ante esta situación de vulnerabilidad y exclusión que padecen algunas de estas mujeres extranjeras, el Colectivo Maloka que lleva más de cinco años trabajando en Barcelona para sensibilizar sobre la problemática de violencia y por el fortalecimiento de los movimientos asociativos colombianos, presenta el proyecto Mujeres P’lante. Esta propuesta pretende básicamente iniciar un proceso que facilite la inserción sociolaboral de las mujeres inmigradas colombianas en el seno de la sociedad catalana.

El proyecto como tal consta de distintas fases. Dentro de ellas se puede mencionar, una primera que hace referencia a la creación de un registro de información en una ficha social de las mujeres extranjeras. La segunda se relaciona con la primera atención de acogida de las mujeres inmigradas; aquí se facilita información, asesoramiento jurídico y acompañamiento psicológico si fuese necesario. La tercera y cuarta fase tienen que ver con el apoyo concreto a este grupo de mujeres ya sea derivándolas a los distintos organismos que puedan ayudarlas de manera eficaz y/o a través del fomento del asociacionismo que permita su inclusión el tejido social. Cabe mencionar también que en todo este proceso se realizan talleres de diversa índole cuyo fin principal es contribuir a la inserción de este grupo de mujeres en la sociedad catalana.

Este proyecto se presentará formalmente el día 30 de noviembre en la ciudad de L’Hospitalet de Llobregat, con el fin de que la población en general lo conozca como un espacio de inserción e integración de las mujeres extranjeras no sólo las colombianas sino de todas aquellas que por distintas circunstancias son protagonistas de una aventura migratoria. Para ello se ha diseñado una programación especial que incluye varias actividades culturales que van desde la exposición pública del proyecto, el desarrollo de la performance “El florecimiento de una mujer usada”, la presentación de un vídeo sobre el Movimiento Social de Mujeres en contra de la guerra en Colombia hasta la actuación del grupo musical Cubaneo y la posibilidad de disfrutar de una pequeña muestra de la gastronomía colombiana.

Así pues Mujeres p’lante es una propuesta que abre espacios de esperanza para un grupo de féminas que luchan cada día para que su presencia sea algo más que una anécdota, un accidente social y se convierta en lo que es: una realidad que hace alusión a un ser humano con los mismos derechos y deberes que los demás, con las mismas posibilidades de crecimiento y desarrollo, con las mismas necesidades, con las mismas ganas de vivir una existencia mejor.

L'Hospitalet de Llobregat, noviembre de 2007.


miércoles, octubre 31, 2007

Intersticios urbanos

La ciudad es un universo hecho de discontinuidades, de interacciones e intersecciones, de cruces, de sentidos, de rutas. Es un espectro habitado por seres que la trashuman, la re-crean, la experimentan, la viven cotidianamente en todas sus minucias y grandezas. La ciudad es una explosión de color y sentidos que bordan su superficie siempre dinámica y compleja, plena de puntos, de resquicios, de signos, de vías movedizas por donde se desplazan los cuerpos, los objetos, las esquinas, con una fluidez exquisita.
La ciudad es una textura. Un remolino de color trabajado con la dedicación de un orfebre. Líneas sobrepuestas, círculos que enuncian plazas donde la vida urbana regurgita. Perfiles que recuerdan las chimeneas industriales sobre una línea de mar azul y plata. Mojones, vías ligeras, signos que evocan paseos, prácticas de un espacio urbano que se sale de sus límites impuestos. Y entre esas líneas pulidas y sensuales está la urbe, todas las urbes. Barcelona de mar y montaña, Bogotá de altitudes, París de Monumentos, Nueva York de giros verticales… Allí en los trazos limpios están los ojos de la pintora que sobrevuela los perfiles urbanos para señalar esos mapas móviles en los que se agita la vida.
(Pinturas: Intersticios urbanos, de la artista Lina María Cedeño Pérez)

miércoles, octubre 24, 2007

Vergüenza y dolor: racismo en España

Rabia y dolor. Eso es lo que se siente cuando se ve el video de la agresión a una menor por parte de un joven (una bestia) en un tren de cercanías en Barcelona. ¿Cómo es posible que pasen esas cosas aquí? Se preguntan muchas personas que no entienden cómo se puede atentar contra un ser indefenso, una jovencita sola y desamparada cuyo único delito es ser: extranjera de América del sur, mestiza, mujer. Y es un acto que no se puede permitir en ninguna sociedad menos en ésta permeada por todos los cruces y mestizajes posibles.
Es inadmisible desde todos los puntos de vista. Es más que un ataque sexista: es una clara agresión de corte racista, xenófoba. Y tampoco es un hecho aislado. Desde que la población extranjera ha aumentado en España también se han incrementado los casos de violencia contra aquella población doblemente discriminada. Es una vergüenza desde todos los puntos de vista. Y lo peor es que desde las instancias encargadas de velar por la seguridad, por la protección de todos y todas las que vivimos aquí no se hace nada. La bestia aquella de 21 años está en libertad y se atreve a decir en la televisión que no se acuerda de lo que hizo, que estaba borracho. ¡Vaya desfachatez!
Ayer nuevamente nos sorprendimos con el caso del médico negro -también en un tren-, que fue abordado directamente por uno de los inspectores para que le mostrase el billete, lo raro es que no lo exigió a los otros viajeros (¿Quizá porque su color lo delataba?) Pero aquí hay una clara distinción. Mientras que en el caso de la chica ninguno de los ocupantes del vagón hizo nada para defenderla, en este caso, los otros ocupantes se solidarizaron con el hombre, estuvieron con él en un simple gesto de la más esencial humanidad.
¡Qué vergüenza! ¡Qué tristeza! Estos casos son lamentables y hablan mucho del modelo de sociedad que se está gestando en este país signado por el egoísmo, la cobardía, la sinrazón. Pero también habla de su falta de memoria: ha olvidado su época de hambre, su época de emigración, su miseria. Ha olvidado que hace menos de 40 años España todavía era el país "negro" de Europa, los "pobres" de sur. Ha olvidado que cuando más lo necesitaba América Latina abrió las puertas a quienes llegaban con una mano adelante y otra atrás. Han olvidado la solidaridad, el respeto, la más mínima mirada de humanidad. ¡Me avergüenzo de vivir en un país con casos como éstos!
Nota Post Scriptum: Por fortuna también hay gente generosa, solidaria, cálida y humana en este país. Gente que lucha, que trabaja, que sueña, que ve a los otros y otras como sus iguales -como debe ser-. Gente que reconoce el valor de los demás, que se pone en su lugar y que no olvida un pasado reciente signado por la precariedad y la falta de libertades.

viernes, octubre 19, 2007

William Ospina

Y después de tantos años, por fin, pude escuchar a William Ospina. Conocía su obra desde mis tiempos de estudiante universitaria y sobre todo su posición vital sobre la terrible realidad colombiana.

Y anoche estaba allí, en la mesa principal, con el gesto sereno de quien ha escudriñado en la condición humana, de quien ha re-creado un mundo a través de la palabra.

El mundo está callado esta noche,
las grandes rocas de la eternidad se yerguen entre las
estrellas,
el pensativo enjambre de los mundos pasa sobre las
ciudades dormidas,
en donde ansiosos y desnudos se desvelan los rojos
amantes.
(Fragmento del poema "Lo que piensa el viajero en un cuarto de hotel", en El país de viento, Norma, 2000)

No hace falta decir que William Ospina es una de las voces colombianas y latinoamericanas más importantes. Poeta, ensayista y novelista, deambula por los resquicios del mundo para nombrarlo, para mostrar lo que esconde las palabras o más bien para hacer de ellas un mundo. Y el maestro como su obra están a tono. Anoche en la presentación de su libro Auroras de sangre para España su mirada cálida y serena sin pretensiones dibujaban al hombre, al ser humano sensible y cercano que está más allá de los halagos, más allá de la parafernalia de los medios y los miedos.

Hiere aprisa las aguas, amigo,
de tí dependo ahora para llegar a las riberas del día.
Ya muchos meses estuviste inmóvil
bajo los pies del pájaro.
Ahora es tuya la forma de la hoja,
y el viento es más espeso y tiene peces,
y atrás la oscuridad se está llenando
de garras y de gritos y de puntas de hierro.
(Fragmento del poema "invocación sobre el Río Negro", El país del viento, Norma, 2000)

Voz de tierra, de hoja, de noche quebrada, de amaneceres rojos, de hierros que hieren las entrañas. Voz crecida como río parido por cielos desbocados. Voz que recupera voces venidas de otros tiempos: cronistas de conquistas y asombros, bandoleros abandonados a la intemperie, luchas centenarias junto al árbol: la imponente ceiba, el alegre gualanday, el triste sauce, el cantarino guadual...

sábado, octubre 13, 2007

Ángela

Angela es alta, tiene labios carnosos y un cuerpo armónico de curvas vertiginosas. Camina ritmicamente por las calles y mientras lo hace muchos ojos la miran, la recorren, la inquieren. Ella se desplaza despacio, segura, con la frente altiva. Parece no importarle que todos y todas se fijen en su figura aunque, en el fondo, le gustaría pasar desapercibida. Le encantaría poder ejercer el derecho a la indiferencia, al anonimato, a que nadie repare en ella; a ser un cuerpo más que se desplaza entre los vericuetos de la calle, del parque, de las esquinas...
Porque Ángela es como cualquiera. Trabaja, compra en el super, se pone camisetas de Zara, decora el piso con Ikea (¡la república independiente de tu casa!), y lleva a su hija al parque. Bueno, a ella también le gustan las tapas y durante el verano se sienta en una terraza de barrio y disfruta de unos chocos, unos boquerones, un cochinillo. Angela hace las mismas cosas que hacemos todos y todas. Ah, se me olvidaba decir que a Ángela también le descuentan el IRPF... bueno, trabaja y contribuye al desarrollo del país. Pero Ángela no puede, no debe, pasar desapercibida...
Ayer, Ángela, fue hasta un conocido centro comercial. Allí se encontró con unos amigos y realizó algunas compras para su hija. Después de un rato decidió volver a casa. Estaba un poco cansada, así que lo mejor era coger el metro, pensó. Angela caminaba con parsimonia; las bolsas que llevaba en la mano se balanceaban al compás de sus pasos. El viento movía con delicadeza su pelo negrísimo que horas antes la peluquera había puesto en su sitio. Ángela, estaba contenta, en casa la esperaba Mireia, su nena. ¡Seguro que le quedarían preciosos los jerseis que había comprado para ella!.
Angela llega a la estación y baja los escalones con cuidado (había llovido hace poco y estaban todavía mojados). De repente una voz altisonante la detiene.
-Quitate de aquí, negra, déjame pasar. Ángela levanta la mirada y observa a una mujer de unos 60 años, con el pelo teñido de rubio y unos ojos marrones vidriosos.
-Señora, pase usted por ahí. Dice señalándole el gran espacio que hay justo a la derecha de la mujer.
-¿No me vas a dejar pasar?
-Pero si tiene usted todo ese espacio, señora. Yo estoy bajando por la derecha, por mi derecha.
La mujer chilla y mientras lo hace un hombre que la acompaña -seguramente su marido-, se abalanza sobre el cabello de Ángela, tirándolo con fuerza.
- Por que no os marchaís a vuestro país, negra. ¡Iros todos de aquí!
Grita el hombre descompuesto mientras los demás transeúntes miran la escena, miran a Ángela como si no pasara nada.
-Vamos a llamar a la policía, negra miserable. Fuera de aquí todos vosotros. ¡No os queremos!
Ángela se defiende como puede. Mueve las bolsas alrededor suyo para protegerse y gira hacia su izquierda para soltarse de las manos del hombre que tira con fuerza su pelo (Ángela recuerda que en la mañana se ha puesto las extensiones y le han costado mucho), cuando lo hace deja el espacio a la mujer que la mira con odio mientras lanza toda clase de improperios sobre la chica.
Una vez libre de la acción de la pareja de desquiciados, Ángela acaba de bajar los escalones con rapidez. Le tiemblan las piernas y la voz. Se siente vulnerada, vejada, impotente. No acaba de entender la situación, la agresión inesperada que ha sufrido sin más. Sin buscarla. Sólo por ser. Ángela no puede evitarlo y llora. Y siente la mirada acusadora de la gente, sus ojos plenos de desdén.
Ángela llora.
Ángela quisiera caminar por las calles sin que nadie la viera, Ángela piel de azabache quisiera ser invisible, Ángela mujer quisiera ir al trabajo, al parque, al metro, al super y ser otra más... Ángela no reclama su derecho a la diferencia, Ángela reclama su derecho a la Indiferencia, su derecho a Ser, su derecho a Estar.
.....................
(Ángela existe -me ha contado su caso-. Pero Ángela, además, metaforiza a los advenedizos, a los extranjeros "exóticos", a los "inmigrantes" de segunda, a aquellos que venimos de los países del sur: maltratados, explotados, vulnerados, saqueados... Ángela mujer negra africana... ¡cuatro veces discriminada!)

Experiencias OVNI  (1) He decidido plasmar en este espacio -que no actualizo hace mucho tiempo- algunas de las experiencias un poco extrañas...