Divagaciones sobre la ciudad, sus calles, sus multitudes en perpetuo trance y sus individuos sonámbulos. Relatos sobre cuerpos en movimiento y paisajes efímeros; elogio a la mirada, a la poesía de lo cotidiano, a la vitalidad de los bordes y otros asuntos...
miércoles, agosto 13, 2008
martes, agosto 12, 2008
Dos cosas
martes, agosto 05, 2008
Benedetti, otra vez
Hoy, que la canícula mediterránea se cuela por el balcón como esta nostalgia estival que me acompaña, vuelvo a aquellos poemas y recupero uno que siempre llevo conmigo:
Táctica y estrategia
Mi táctica es
mirarte
aprender cómo sos
quererte como sos
Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
Mario Benedetti, Antología poética, Alianza editorial, Madrid, 2002, pág. 138.
martes, julio 29, 2008
Volver con lluvia en los ojos
Llegó el día del regreso y como sucede en estos casos, la tristeza se convierte en una compañera permanente. Dejar los amores familiares, los afectos filiales, los amigos y las amigas, las calles abarrotadas con el mismo acento, las montañas azules, las palabras nuevas y altas como las cumbres andinas, la ilusión de los amaneceres a orillas del Magdalena... Dejar los recuerdos incrustados en el alma y regresar a este viejo mundo salpicado de casas añejas y calles limpias y atardeceres mediterráneos. Y lejanía. Y ausencia. Y entonces te preguntas si vale la pena estar tan lejos de aquellos lugares que están más allá de las palabras, más allá de los deseos. Lugares donde transita tu infancia, tu juventud y tus sueños y todo aquello que un día fue mágico y nuevo y latente.miércoles, julio 23, 2008
La Laguna
viernes, julio 11, 2008
Insomnio
dormí con tu imagen en mis sentidos
pero fue distinto:
tenía un sabor agridulce en los labios
y la constancia incierta de que habían agujeros
en el cielo
enormes bocas oscuras que ocultaban
tu voz y tu presencia
hecha de memorias y ternuras
de palabras transparentes como este
día cobijado por el sol,
como los cerros inmensos que observo desde
la ventana.
Anoche el insomnio era un monstruo vigilante
que golpeaba mi alma con guijarros
encendidos
y una lágrima furtiva se enredó en mi pelo
huérfano de tí,
íngrimo de tí,
triste de tí...
y la ciudad hermosa hasta hace poco
se convirtó en un laberinto gris
y mis palabras fueron agua
y mi voz sólo un eco olvidado
y mi amor por ti una certeza afilada
en el silencio.
domingo, julio 06, 2008
Al Sur, al Sur, al Sur...
Y después de experimentar esta alta ciudad -2600 metros más cerca de las estrellas, decía una publicidad hace algunos años- es estupendo tomar la ruta del sur, aquella que lleva hacia tierra caliente a través de una carretera que se arquea formando imágenes inéditas en medio de un paisaje pleno de verdores de todos los matices. Así comienza el descenso hacia el Valle del Magdalena y se dejan atrás las alturas y los ríos de aguas gélidas para entrar en una planicie infinita donde los árboles se tuestan bajo un sol canicular. Se cruzan las llanuras del Tolima hasta apreciar la mirada tutelar del Pacandé, un cerro que presagia otras tierras, otros sentires, como lo avizoró el maestro Villamil en una de sus más hermosas composiciones:
“Al sur, al sur, al sur
del cerro del Pacandé
está la tierra bonita,
la tierra del Huila
que me vio nacer…”
Y cuando se tiene el cerro a las espaldas, la vegetación se torna más arenosa aún y en la carretera se forman ondas calientes que advierten la presencia del Valle de las Tristuras. Valle que de noche se ilumina con las fogatas de las empresas petroleras que lo desangran sin misericordia desde hacia varias décadas. Cuando se cruza el Río Grande, el Yuma de los hijos de la Gaitana, el Magdalena de mis amores, se está en las entrañas de Neiva.
Neiva, Neiva, Neiva, ciudad enmarcada por montañas azules. Ciudad herida por la canícula y la ignominia. Neiva amante vejada por los indignos. Neiva, eterna compañera de mis noches de nostalgia.
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