lunes, junio 22, 2009

Una metáfora del verano

A veces sólo es necesario deternos un momento en las pequeñas cosas que nos rodean. Mirar sus márgenes. Sus intersticios. Un ángulo. Un matiz. Una forma. Una suave expresión de la luz. Como en esta foto hecha en el salón de casa donde mi hija de ocho años disfrutó de su piscina, con muñeca incluida. Lo demás lo hizo la lumbre del día a través de la ventana y el ojo que se fijó sorprendido en la imagen del agua. Metáfora del verano y sus connotaciones más simples y, a la vez, más transcendentales.

2 comentarios:

Jmdeum dijo...

¿Acaso no has escrito un poema en esa entrada? ¿Quién se atrevería a negarte la poesía...? También la poesía (no sólo el verano) está en las pequeñas cosas que nos rodean, las cosas más insignificantes.
Un saludo afectuoso.

María Isabel Gómez Castillo dijo...

Completamte de acuerdo con el Profe.
Isa

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