domingo, abril 28, 2013


Mi artículo de esta semana en La Nación 

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Mujeres al verso


El pasado 26 de abril en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, se presentó la primera antología de mujeres poetas del Huila. Se trata de Mujeres al verso una obra en la que participan diez escritoras de distintas procedencias y miradas. Allí están las voces de Amparo Andrade,Ana Patricia Collazos, Luz Dary Torres,Luz Marina Barrios, María Elena Rivera, Martha Cecilia Andrade, Martha Cecilia Cedeño, Nancy Vargas, Yineth Anguloy Yohana Rivera.

Esta antología marca un hito en la historia literaria de la región entre otras cosas porque rompe con la hegemonía de un patriarcado literario patrocinado muchas veces desde las instancias oficiales. Y más allá, Mujeres al verso se constituye también en una declaración de intenciones: las escritoras del Huila estamos hartas de que se nos considere menores de edad, de que sobre nuestro trabajo creador se explaye un manto para opacar nuestra voz, nuestro pensamiento, nuestra manera de ver el mundo. 

Este trabajo literario ve la luz en el marco del colectivo Mujeres de Palabra forjado gracias al empeño de creadoras como Ana Patricia Collazos, Nancy Vargas, Luz Marina Barrios y Amparo Andrade, entre otras poetas, cuyo objetivo es abrir un espacio a todas aquellas voces silenciadas históricamente. Las voces de las féminas ausentes de los círculos de la creación – y de la política, de la ciencia, de la economía, de la historia- no por voluntad propia sino por el accionar de unos postulados excluyentes asentados sobre una sociedad de claro corte patriarcal. Porque, efectivamente, en Neiva y en Huila se continúa reproduciendo esos patrones rancios más relacionados con la misoginia que con la igualdad y el equilibrio.

Con la publicación de esta antología las mujeres poetas de nuestra región dan un gran paso hacia el reconocimiento de su trabajo creador, tan menospreciado no sólo por los pontificadores literarios de Neiva que no ven más allá de sus prejuicios y de sus egos alborotados, sino por la misma academia que con su cortedad de miras ha obviado sistemáticamente el hacer de las escritoras huilenses.

Así pues, enhorabuena a todas las mujeres por esta iniciativa que se inserta dentro de la búsqueda de caminos de igualdad no como una lucha incesante contra el otro, sino como un mecanismo para lograr el equilibrio en el acceso y difusión de las expresiones culturales. Y en la posibilidad de participar activamente en cada una de las esferas de la vida cotidiana sin sentirnos amenazadas y vulneradas por la guillotina perversa de la discriminación, la exclusión, la desigualdad. Las mujeres tenemos, por fin, la palabra.

martes, abril 09, 2013


Auroras

Mañana una carta a última hora
abrirá la puerta de la partida
-un solo acto de candor
recordará aquel sueño muerto
entre palabras-
y alguien anunciará otra aurora
al borde de la mar.

© MARTHA CECILIA CEDEÑO PÉREZ
De Palabras ordenadas 

lunes, marzo 18, 2013

Un poema de Amalia Sanchís

Amalia es una persona cercana y cálida a quien tuve el placer de conocer hace casi tres años gracias al grupo literario El Laberinto de Ariadna, del cual ambas hacemos parte.  Ella es una editora independiente que lleva el timón de Parnass Ediciones y de in-Verso, ediciones de poesía. Dos casas editoriales en cuyo seno varias personas dedicadas a las letras, entre las cuales me cuento, han podido ver publicados sus libros.  Pero ella es, además, poeta. Y para la muestra esta oda en la cual podemos encontrar ese tono de indignación que no oculta la profundidad y elaboración del verso:


APOCALIPSIS I
Oda a los malditos

Se han cumplido.
Se han cumplido ya
todas las profecías
de los sabios y los charlatanes
los mercaderes del templo
y los voceros
pero los hombres libres
siguen siendo libres
y los esclavos
aún más esclavos.

Sin guerra ni paz
por siempre
ha caído la maldición
del oráculo de Wall Street.
Habéis vencido
habéis usurpado nuestros sueños
y los sueños de nuestros hijos
y de los hijos de nuestros hijos.
Malditos seáis
por siempre.

¿Dónde están las niñas blancas?
Vírgenes blancas de miradas vacías
violadas y ejecutadas
partidas en dos en los altares.
¿Dónde están?
No hay altares ni dioses
ni vestales en los muros de lamentaciones
no hay sacrificios.
¿Dónde están ahora los ungidos
los místicos y los usurpadores
que ululaban y vendían el pan
de cada día a los malditos?
¿Dónde están?

Babel.
Babel proscrita.
Lenguas de trapo y acero.
Jerusalén y Las Vegas hermanadas
como sodomas sin estatuas de sal
con sus infames mercados
de bombas y metralla
como parques temáticos
donde no rinden cuentas
y bailan los malditos por siempre
sobre las tumbas de otros malditos.
Por siempre malditos.

Ya no tenemos miedo.
La nada absoluta
ya no nos da miedo.
Nuestras pesadillas
se han convertido
en nuestra realidad.
Habéis materializado el horror.
La Atlántida ha surgido de nuevo
del infierno y a él volverá.
Volvemos todos al infierno.

¿Dónde están ahora los dioses
en nombre de los cuales
os constituisteis en albaceas
de nuestro destino?
Nuestras pesadillas
han devenido
el sueño de los malditos.
¿Dónde están los dioses
a los que alzasteis monumentos
para vuestro orgullo de parias
laureados de serrín?
Vuestro pecado de hombres.
Ídolos de barro con pies de oro.

¿Dónde está Dios?

Malditos seáis.

Por siempre.

Malditos.



© AMALIA SANCHÍS
De la Antología Indign-Hadas


viernes, marzo 08, 2013

Mi artículo de esta semana en La Nación :


Voz de mujer. Por Martha Cecilia Cedeño Pérez

Marzo 8, 2013 a las 4:28 am
Cuando realizaba la investigación sobre el devenir de las mujeres de Neiva durante el siglo XX –que hace parte del libro  Historia Comprehensiva de Neiva cuya publicación aún no se ha concretado-, comprobé una vez más la terrible invisibilidad en la que todas nosotras nos encontramos.   Sobre las féminas de la región se ciñe sin miramientos un manto que ha ocultado –y oculta- su accionar en las diversas  esferas de la vida social.  Ausentes de la historia, la política, la economía, la academia, las letras… no por voluntad propia, sino debido al perverso hacer de una cultura patriarcal que ha impuesto sus condiciones para eclipsar el trabajo  y la voz de las mujeres.
Es esa cultura androcéntrica la que se encarga de promover unos valores,  un deber ser en el cual las féminas se convierten en seres pasivos,   en meros objetos de contemplación, en adornos que alcanzan su apogeo en reinados y adefesios similares.  La mujer objeto ha trascendido hasta nuestros días para alimentar la industria de la moda,  las cirugías plásticas y la cosmética con su promesa de belleza y juventud eternas.
Así pues, se olvida flagrantemente que nosotras hemos forjado la historia de la región y del país, que hemos trabajado dentro y fuera de casa para construir  progreso y que hemos resistido violencias, oscurantismos, subordinaciones, enfermedades y exclusiones de toda laya.
Se ha echado un velo sobre la voz de las mujeres.  Y ello ha ocasionado que en el ámbito literario, por ejemplo, se haya erigido una plataforma única en la cual los varones tienen la palabra. Craso error. No sólo porque en nuestro contexto han nacido escritoras de la talla de Waldina Dávila de Ponce de León, una de las principales figuras de la literatura colombiana del siglo XIX, o la poeta de altas calidades, Sylvia Lorenzo; sino porque a día de hoy un selecto grupo de féminas se dedica con entusiasmo y seriedad al arte de la escritura (poesía, historia, novela, cuento, ensayo).
Mujeres de diversas procedencias académicas y espaciales, pero afincadas en nuestra región cuyo trabajo literario no se ve reflejado en ninguna antología ni en libros patrocinados desde una oficialidad para la cual estas creadoras no existen.
Por fortuna un grupo de féminas poetas ha decidido unirse para que su voz salga de las penumbras, para que su palabra pueda volar sin ataduras de ninguna clase, para resistir los embates de una sociedad en la cual todavía se aprecia la ferocidad de una patriarcalidad renuente a marcharse.  Muy pronto tendremos noticias de ellas…
*Antropóloga y poeta

lunes, febrero 18, 2013

Llevo días sin escribir nada.  Podría decir que  debido a tantos cambios espaciales ocurridos en mi vida durante los últimos siete meses, he perdido el norte de la palabra. El maremagnum de circunstancias, de adaptaciones, de experiencias encontradas, de incertidumbres, de nostalgias, de redescubirmientos me tiene confinada en una especie de inercia que sólo me permite pensar en las cuestiones prácticas fundamentales. Estoy en una suerte de limbo creativo. No he hecho otra cosa que corregir por enésima vez  una novela que terminé de escribir hace casi tres años. 
Y me culpo por ello. 
Pero también me repito una y otra vez que me estoy llenando de motivos, de experiencias, de sensaciones, que  luego me permitirán tornar al camino de la creación con el ardor de siempre, con la pasión de siempre.
Eso espero. 
Por ahora disfruto también de la fotografía, otro de los fuegos que me alimentan y que me abstraen de una realidad exhuberante a la cual aún no me acostumbro.
Mientras regresan las palabras disfruto de atardeceres como éstos:







Fotos: Atardecer desde el cerro de Monserrate. (Marthacé, 2013)

jueves, enero 17, 2013

                   X 


Maullamos con la nariz
–respira mis latidos–
Asaltamos a gritos la piel
–moja mi lengua–
Hacemos agujeros al tiempo
–calienta mi ánima–
Cabalgamos los aleros de la noche
–bebe mi espacio de lagos insomnes–
¿No presagias el goce de los gatos?

Amores urbanos, Parnass ediciones, Barcelona, 2010

miércoles, diciembre 05, 2012

Polis arrasadora *


Diferentes estudios sobre la ciudad nos la muestran, efectivamente, no como un conjunto rígido de casas, edificios, calles y avenidas, sino como el lugar en donde surge  y se desarrolla aquello que se denomina vida urbana. Así pues, ésta no es otra cosa que el conglomerado de relaciones, usos y prácticas que surgen y se visibilizan en los espacios públicos urbanos.   Sería en todo caso lo que el antropólogo Manuel Delgado llama urbs, un elemento pleno de vida y por tanto, alejado de las connotaciones inmediatas de la polis, es decir, de los entes que gobiernan y controlan la ciudad. Si la urbs  alude básicamente a las personas que experimentan la ciudad en toda su magnitud porque allí desarrollan cada uno de sus instantes vitales, lapolis, al contrario, corresponde a aquellas instancias de planificación cuyo fin último parece ser vigilar, dominar y someter un espacio urbano que tiene vida propia.
Y en este afán de domesticación utiliza todos los mecanismos a su alcance. Uno de ellos es el arrasamiento, es decir, el de echar por tierra todo aquello que no se aviene con su estricto sentido de la “construcción y mejoramiento” del espacio público.   Y bajo este lema destruye casas antiguas, monumentos, árboles… todo aquello que a su modo de ver no caza con su “legítimo” anhelo de transformación espacial.  Y lo hace de una manera atroz: sin tener en cuenta las necesidades, las opiniones, los deseos, las experiencias de quienes con su orgía de prácticas llenan de sentido y de movimiento la ciudad: las personas que la viven, la sienten, la experimentan cada día.
Pero esta política de arrasamiento no es  sólo patrimonio de Neiva; es una moda generalizada en occidente que remite a ese afán de someter la ciudad a unos parámetros fijos que hagan realidad esa asepsia social y arquitectónica, tan anhelada por los planificadores. En Barcelona, por ejemplo, se han realizado transformaciones urbanísticas en algunos sectores “problemáticos”: barrios con un alto grado de inmigrantes, personas sin techo, putas y demás desheredados del “Estado de Bienestar”.  Y con esas medidas pretenden limpiar la ciudad de todo aquello que sea indeseable y que no conjunte con la cuidada imagen de una urbe de postín, territorio de turistas sedientos de sol y paella.  Una ciudad limpia de seres sospechosos, de casas sin salero, de calles atiborradas de tiendas de pakistaníes, de espacios plenos de acciones y vivencias.
El máximo objetivo de la polis parece ser controlar  todos los espacios urbanos de tal manera que las acciones de quienes le dan sentido, no perturbe su ideal de armonía y civilidad.  Y así estamos: destruyendo todo aquello que huela a pasado, a memoria, a esa vida urbana que continuamente se des-borda.
*Mi columna de esta semana en La Nación
Foto:  Edificio Nacional de Neiva. (Juan Carlos Ruiz, Neiva, agosto de 2010)

miércoles, noviembre 28, 2012

CONTRA EL PATRIARCADO LITERARIO: I ENCUENTRO DE MUJERES POETAS


Hace unos días escribí esta columna con motivo de la realización del I Encuentro de Mujeres Poetas  llevado a cabo en Garzón, Huila, del 8 al 10 de noviembre, en el marco del aniversario de la asociación cultural Cuatro Tablas, fundada y dirigida por el escritor y abogado Amadeo González.  El artículo, en efecto, fue publicado pero con algunas mutilaciones... por esa razón lo comparto -completo- en esta bitácora:

Martha Cecilia Cedeño Pérez
Historiadora, antropóloga y poeta

 Confieso que no me gustan las etiquetas con respecto a la mujer y ciertos ámbitos de la vida cotidiana.  Reniego, por ejemplo, de lo que algunos se empeñan en llamar literatura femenina como si las mujeres que nos dedicamos a las letras produjéramos un tipo de literatura tan sui generis que debe ser puesto en un compartimento aparte, en una comarca distante de aquellas manifestaciones literarias producidas por los varones.  Y no me gustan porque constriñen, excluyen, separan,  rotulan y en ellas subyace un tufillo de subordinación y/o de menosprecio.  ¿Se habla, acaso, de literatura masculina?
Por esa misma razón no comparto algunos eventos dedicados exclusivamente a las féminas, sean encuentros, congresos, charlas, etc. Lo ideal sería que hombres y mujeres pudiésemos compartir, en igualdad de condiciones, todos los ámbitos del quehacer cultural, social, económico y político. Pero no es así. Y por ello, a día de hoy, dichos  eventos se constituyen, muy a mi pesar, en la única vía que tenemos las féminas para dar a conocer nuestra palabra, nuestra voz poética, narrativa y artística. Especialmente en nuestro departamento, en donde la relación mujer y literatura no ha sido muy fluida.
Aquí la producción literaria ha estado siempre en manos masculinas, o al menos eso es lo que nos han hecho creer desde hace mucho tiempo.  En nuestra región se ha extendido el manto patriarcal para ocultar la voz de las mujeres.  Basta, por ejemplo, con echar un vistazo a la página web de la gobernación del Huila dedicada a los autores huilenses (sí, en masculino) para apreciar  que entre los magnánimos y encumbrados señores escritores (los cuatro de siempre), sólo constan unas cuantas mujeres.  ¡Se pueden contar con los dedos de una mano y nos sobran dedos! 
En nuestra comarca se ha invisibilizado la palabra literaria de las féminas de  manera sistemática y perversa.  Por ello se hace necesario encontrar  mecanismos que nos permitan dar a conocer nuestra voz, nuestra manera de aprehender el mundo con su más y con sus menos.  De ahí la importancia de certámenes como el I Encuentro de Mujeres Poetas, organizado en el marco del  aniversario del Centro Cultural Cuatro Tablas de Garzón, coordinado por la escritora Nancy Vargas Zamora y Amadeo Gonzalez.   En este  certamen, que se llevará a cabo en Garzón del 8 al 10 de noviembre,  participarán escritoras como Amparo Andrade, Amparo Fortaleche, Beatriz Calvo, Ana Patricia Collazos, Bertha Dalí Gonzalez, Esther Lucía Corrales, Gloria Cruz, Guiomar cuesta Escobar, Luz Marina Barrios, Martha Cecilia Cedeño Pérez, María Consuelo Aristizábal, María Teresa Rojas, Nancy Vargas Zamora,  y Yineth Angulo.
¡Enhorabuena a las personas organizadoras de este magnífico evento que descorre el velo del patriarcado literario!
Ver el artículo en La Nación aquí.
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Algunas fotos (cortesía de Luz Marina Barrios) con las poetas participantes en el evento:

























Foto 1: Con Nancy Vargas y Luz Marina Barrios (foto cortesía de Luz Marina Barrios)
Foto 2: Con Nancy Vargas, Luz Marina Barrios, Amparo Fortaleche, Jorge Elías Guebelly y Henry Vargas, entre otras personas participantes en el evento
Foto 3: Con las poetas Yineth Angulo, Nancy Vargas, Luz Marina Barrios  

viernes, noviembre 16, 2012

NUEVO PASE DEL DOCUMENTAL INTERSTICIOS EN MOLLET DEL VALLÉS



Esta tarde se está presentando en Mollet del Vallés el documental Intersticios (Requena&Cedeño, 2011) en el marco de la actividad La Ciutat Jubilada.  No podré estar allí pero mi querido Javier  (codirector) sï; lo acompañaré desde la distancia.    
Este es un puerto más de esta película que ya ha hecho su periplo por México, España y Colombia. ¡Todo un éxito para nuestra opera prima hecha con tanto cariño y entrega!

martes, octubre 30, 2012

95 AÑOS DE MEMORIA *

En unos cuantos cuantos días, mi abuelo Miguel Ángel Cedeño cumplirá 95 años. Casi un siglo de luchas, de partidas, de llegadas, de alegrías, des-amores y desvaríos.  Cuando nació, por allá en 1917, todavía no se había acabado la Primera Guerra Mundial y el país aún vivía las consecuencias de las Guerra de los Mil Días y el partido conservador mantenía su hegemonía  y Neiva apenas era un pueblo al que recién había llegado la energía eléctrica.
El abuelo –descendiente del Bravo Cedeño, veterano de la Guerra delos Mil Días- ha sido testigo de acontecimientos trascendentales tanto a nivel nacional como internacional.  Dentro de ellos podríamos enumerar La Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, la Caída del Muro de Berlín con todas sus implicaciones y, por supuesto, testigo también de confrontaciones más recientes.   
A nivel nacional y local, el abuelo vivió la ascensión del partido liberal con  Olaya Herrera y también, vivió profundamente esa triste época de la Violencia política. Él fue uno de los tantos y tantos colombianos desplazados a finales de los años 50 por el terror cuyo color se pintaba en las fachadas de las casas.  Y a partir de ahí Miguel Ángel ha sido testigo de esa violencia endémica que parece enquistarse de manera inexorable en nuestro país.  
Y justo, a causa de esa primera violencia, el abuelo se vio obligado a partir hacia la selva en una época en la que se “premiaba” a las víctimas del horror con tierras baldías del piedemonte amazónico. Así llegó al Caquetá con su numerosa familia para intentar construir - con la ayuda de mujer, sus hijos e hijas-, un futuro  a base de trabajo,  tesón y sacrificio.  
Y como muchas otras personas de distintas partes del país- colonizadoras de la tierra prometida-  el abuelo abrió caminos y claros en el monte, construyó ranchos que luego se convirtieron en casas; sembró arroz, maíz, caña de azúcar; cazó dantas, guaras, borugas; levantó sueños en un medio hostil en donde ni siquiera había noticias de Dios.  Allí y  en las  condiciones más adversas,  experimentó incólume los cambios del mundo y el paso del tiempo.  Y entre faena y faena, entre sueño y sueño, también hacía algo fundamental: leía. 
Y ahora, con 95 años a cuestas y una lucidez envidiable, el abuelo viaja en avión y pregunta por Rajoy y recuerda la epopeya de la colonización del Caquetá y analiza la situación del país.  Y dice que no teme a la muerte pues ella también hace parte de la vida.
¡Por muchos años más, abuelo!

Foto: Marthacé
Mi columna de esta semana en La Nación

miércoles, octubre 17, 2012

Mujeres "engalladas"*


Octubre 15, 2012 a las 4:24 am
Hace unos días me encontré con un amigo a quien no veía desde hacía más de 15 años. Fue uno de esos encuentros fortuitos en  los que se reafirma aquel lugar común de que el mundo es un pañuelo. Pues bien, este excompañero de universidad me comentó, después de ponernos al tanto en el devenir general  de nuestras respectivas vidas, que acababa de ser padre y que había tenido que hacerle un mantenimiento a su mujer. ¿Mantenimiento? Pregunté asombrada. “Si, ya sabes –me respondió- quedó con mucho abdomen y además le salieron estrías…”. Y entonces lo comprendí todo. Entendí que en nuestro país términos como “mantenimiento” o “engallar” no sólo se aplica a los vehículos, sino también, a  los “arreglos” que se hacen algunas mujeres.  “Mi amiga X ahora está muy bonita”, me dijo un reconocido periodista Neivano hace un tiempo “se mandó a poner senos, cola y está rejuvenecida”.
No cabe duda que el cuerpo femenino, su manipulación y moldeado, es el objeto principal de la prometedora industria de la estética en nuestro país.  Un negocio que mueve al año millones de pesos y que a veces también se lleva la vida de algunas féminas confiadas en recuperar –o encontrar- esa anhelada belleza casi siempre relacionada con cánones ajenos a nuestra cultura y especificaciones genéticas.
Pero más allá de estas consideraciones puramente mercantiles en las que el cuerpo femenino es un objeto más, ésta práctica demuestra hasta dónde llegan los tentáculos de la aberrante tiranía patriarcal. Una tiranía que se vale, entre otros, de los medios masivos de comunicación para crear y reproducir estereotipos de belleza lejanos a nuestra realidad pero muy cercanos a las apetencias de las miradas masculinas. Y muchas mujeres caen en esa trampa perversa de la apariencia y se convierten en seres pasivos sometidos al régimen del bisturí para satisfacer los deseos y fantasías de los hombres (llámense maridos, novios, amantes).  Mujeres dominadas, marcadas, subordinadas a esa supuesta condición de género que las obliga a parecer  siempre bellas, jóvenes, esbeltas, apetecibles. Mujeres dispuestas a todos los martirios –incluso a la muerte- para alcanzar esas medidas perfectas, ese abdomen plano (muy difícil de conseguir con una dieta como la nuestra a base de harinas, plátano y yuca), unas tetas de ensueño que acapare toda la atención no sólo de los hombres sino también de las otras mujeres…
¡Es la competencia pura y dura por la remodelación de la carne femenina, objeto de deseo del mercado y del patriarcado!
Y en medio de ese panorama tan desalentador una se pregunta  ¿No sería también conveniente remodelar el cerebro, el pensamiento? ¿De qué ha servido tanta lucha, tanta resistencia si muchas mujeres continúan repitiendo y reproduciendo esos roles de género instaurados desde siempre? ¿Hacia dónde vamos las mujeres?
*MI columna de esta semana en el diario La Nación

martes, octubre 16, 2012

Entrevista a Lorenzo Silva, Premio Planeta 2012

El pasado mes de abril el periodista -y mi compañero- Juan Carlos Ruiz V.  y quien esto escribe, le hicimos una entrevista al hoy ganador del premio Planeta 2012, Lorenzo Silva, que fue publicada en La Vanguardia.
Os la dejo aquí: 


Lorenzo Silva: "La novela negra española ha alcanzado una feliz diversidad"

El escritor madrileño, que ha publicado recientemente 'Niños feroces' (2011, Destino), se prepara para vivir un 'Sant Jordi 2012' intenso


Lorenzo Silva:
Foto: Mireya de Sagarra

El escritor Lorenzo Silva (Madrid, 1966)  ha incursionado con éxito en diferentes campos literarios 
y en todos ellos ha demostrado siempre un profundo compromiso con el quehacer creativo.  Su trabajo se muestra  como un compendio de sutilezas para captar esa realidad que está ahí, a ras del suelo.
Silva se dio a conocer con mayor amplitud con la obra El alquimista impaciente, premio Nadal del 2000. Esta novela policíaca se constituyó en un punto importante en el mundo de la novela negra española.
Dentro de la  extensa bibliografía de Silva se pueden mencionar, entre otras, obras como Noviembre sin violetas (1995, ediciones libertarias), La flaqueza del bolchevique (1997, Destino), El lejano país de los estanques (1998, Destino), La isla del fin de la suerte (2001, Círculo de lectores), La reina sin espejo (2005, Destino), La estrategia del agua (2010, Destino) y Niños feroces (2011, Destino)
.
El escritor madrileño también ha publicado el libro de relatos El déspota adolescente (2003, Destino), varios libros de no ficción y algunas obras de narrativa infantil y juvenil.

¿Por qué  —y desde cuándo— la escritura?


Por ser antes lector, por diversión y por cumplir con mi deber de servir de algo a mí mismo y a mis semejantes, del modo en que creí que mejor podía hacerlo (mis disculpas a quienes piensen que me equivoqué). Desde los 13 años, sin parar hasta hoy.

Repasando los libros que ha publicado nos damos cuenta de  su incursión en distintos campos literarios: narrativa juvenil, novela negra, libros de relatos, ensayos… ¿en cuál de esas esferas  se siente más cómodo y por qué?

Me siento cómodo en todas. Y siempre que termino un libro que se sitúa en una, me apetece pasar a alguna de las otras. En la variedad está el gusto, de las historias y de la escritura.

Podríamos decir que, de alguna manera, esa pareja de detectives de la Guardia Civil (Bevilacqua y Chamorro) se constituye en un punto de inflexión en la novela negra española. ¿Cómo ve la situación actual de ese tipo de narrativa en nuestro contexto?

No sé si representan tanto, lo que sí creo es que aproveché una buena oportunidad, la de disponer, al fin, de unos policías modernos y sometidos a la ley democrática, que rompían con los clichés del pasado autoritario y a quienes nadie había querido hacer protagonistas. Ahora mismo, creo que la novela negra española ha alcanzado una feliz diversidad, en la que casi cualquier historia, cualquier personaje y cualquier escritor son posibles.

¿Hay un antes y un después de aquel premio Nadal de 2000 en su carrera de escritor?  ¿De qué manera marca su recorrido literario ese premio?

Sin duda. Ya me había dado a conocer en 1997, quedando finalista, lo que me permitió romper la dura barrera del anonimato. Pero con el Nadal llegué al gran público, que creo que es aspiración legítima y felicidad grande para un escritor.
Y desde esa misma perspectiva ¿Qué opinión le merecen los grandes concursos literarios? ¿Piensa, como muchas personas, que están amañados y que responden más a intereses comerciales?

Pienso que cada cosa, y también cada premio, tiene su función. Soy jurado de premios muy diversos, comerciales y no comerciales, y ya cuento con que en unos habrá escritores más experimentados que en otros, pero nunca me han dicho a quién debía votar, he votado en contra del que ganó en más de una ocasión e incluso he contribuido, con mi voto, a que un escritor desconocido se impusiera a uno célebre. De lo que no sé por mí mismo, no hablo.

¿Cómo ve el panorama literario español actual en general? ¿Se siguen publicando buenas cosas o la crisis también ha llegado a la creación?

Mientras sigan publicando autores como Carlos Castán, Carlos Zanón, Rafael Reig, Marta Sanz, Belén Gopegui o Antonio Orejudo, por poner seis ejemplos de los que escriben y publican ahora mismo, está garantizado que tendremos buenos libros para leer. Y me atrevo a esperar que seguirán ahí un buen rato.

¿Aún cree en "esa sutileza  para penetrar en la realidad, en todas sus dimensiones", en estos tiempos de efectos  y de escritura con receta?

Sigo creyendo, bajo el magisterio plenamente vigente de Proust y Kafka, del que está extraída esa intuición, que por ahí está el camino, y que todo lo demás, por mucho éxito momentáneo que pueda procurarle a uno, son desvíos que no deben seguirse.

¿Qué proyectos tiene en marcha en la actualidad? Háblenos de ello.

Ando rematando para imprenta un libro muy especial, hecho a partir de una selección de mi blog por libros.com y publicado a través de crowdfunding de lectores. Aparte de eso, estoy con una novela y un ensayo, que son los dos géneros que quizá más me reconfortan y más alegrías me han dado.

Usted tiene una relación muy estrecha con la red ¿considera que es una oportunidad para quienes se dedican a la creación literaria? ¿Cómo se podría utilizar el ciberespacio para  hacer circular obras de autores y autoras que no tienen posibilidad de ver sus textos publicados en papel?

Es una oportunidad, sin duda, porque permite prescindir de esos costes a veces paquidérmicos, y no siempre eficientes, que alcanza la edición (y sobre todo la distribución) en papel. Costes que de hecho suponen una barrera de entrada para escritores desconocidos, de quienes es difícil vender, y más en estos tiempos de crisis, arriba de unos pocos cientos de ejemplares. Hay ya plataformas y redes sociales de lectores y autores, que creo que son buenas palancas. Lo que falta en esos espacios de publicación digital, para hacerlos realmente eficaces, es trasladar al lector que hay un cierto filtro, un criterio de excelencia que es el que antaño (y aún hoy en la edición en papel) ponía ese editor convencional cuyo saber resultaba fiable. Digamos, por antipático que resulte, que todo el mundo tiene una novela, pero no todo el mundo la tiene buena ni sabe escribirla de modo que convenza al lector.

Por último ¿Qué sugerencias ofrecería a quienes se adentran en el mundo de la creación?

Que disfruten del privilegio de ser libres y audaces, que es siempre la recompensa del creador, incluso en la miseria. Pero que usen de él con humildad. En el caso de quienes escriban, aprendiendo antes a leer, a mirar el mundo y a escuchar a la gente. Y que sólo a partir de ese ejercicio hagan lo que les dé la gana. Nadie sabe mejor lo que uno tiene que crear y cómo.





miércoles, octubre 10, 2012

¿Espacio público?*

Hace unos días observé en un barrio de Neiva una situación que me dejó asombrada: la invasión descarada de las aceras.  Esto es, la extensión de las rejas con las cuales se protegen  las casas más allá del perímetro permitido. Una práctica, por lo visto, bastante usual en algunos sectores de la ciudad y que consiste en apropiarse indebidamente de una porción de espacio público concebida para el tránsito peatonal.
Y esa situación, que en Europa sería impensable no sólo por la conciencia de la gente sobre lo público y lo privado sino también por las rígidas normas  al respecto, me llevó a retomar una reflexión que comencé hace algún tiempo, sobre la noción de espacio público que se usa en nuestro contexto.
A nivel general está claro que en América Latina aún estamos lejos de ese concepto de espacio público que  la urbanista y  humanista Jane Jacobs, en su paradigmático libro Muerte y vida de las grandes ciudades, avizoró como tierra general, es decir, como un territorio  cuya condición fundamental es ser accesible a todas las personas.  Y  por ello mismo, por decirlo de alguna manera, una comarca abierta y libre, patrimonio de las y los urbanitas y no de unos cuantos individuos que lo utilizan para fines privados.
También estamos lejos de considerarlo como el lugar de la acción –como diría Isaac Josep-, de los tránsitos, de la democracia. Pues en nuestras ciudades el espacio público es, ante todo, el reino de los vehículos y la desidia. Y, cómo no, el reino del miedo según qué franjas horarias y qué áreas de la ciudad.  Y, sí: el reino de las apetencias políticas no para intentar una construcción de su sentido teniendo en cuenta las peculiaridades de nuestra realidad sino para usufructuarlo a través de planes urbanísticos que no tienen en cuenta las condiciones y necesidades de nuestro contexto.
Y Neiva no es la excepción. Aquí se ha intentado  construir espacio público a través de la ampliación de algunas aceras céntricas (sin hacer las rampas que permitan el acceso de personas en sillas de ruedas, personas mayores, carritos de bebé, etc.), la peatonalización de ciertas calles y la implementación de mobiliario urbano (situando bancos al sol inclemente), la “limpieza”  del microcentro (expulsando por la fuerza a vendedores y vendedoras ambulantes sin ofrecerles otras alternativas laborales); la construcción de puentes elevados… Todo esto sin pensar, por supuesto, en las particularidades sociales, económicas y ambientales de nuestra ciudad.
Así pues, no me extraña que unos cuantos individuos extiendan hasta las aceras el espacio privado de sus casas y no me extraña el desinterés de las autoridades municipales por regular y sancionar ese tipo de práctica.  ¿Podemos hablar, entonces, de espacio público?
*Mi columna  de esta semana en La Nación

miércoles, octubre 03, 2012

XVI CONGRESO COLOMBIANO DE HISTORIA . GUERRAS, REGIONES Y MEMORIAS



Del 8 al 12 de octubre de 2012 se llevará a cabo en la ciudad de Neiva, Huila, el XVI Congreso Colombiano de Historia. Guerras, regiones y memorias.  Este evento contará con la presencia de importantes historiadores  e historiadoras del ámbito local, nacional e internacional. La conferencia inaugural estará a cargo del historiador Jacques Aprile-Gniset.  
Dejo aquí  la programación de este Congreso:







lunes, octubre 01, 2012


Volver, Por Martha Cecilia Cedeño Pérez*

Octubre 1, 2012 a las 12:15 am
Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno/son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos  hondas horas de dolor… Así comienza uno de los temas más hermosos de ese sentir visceral que es el tango.  Y ¿quién no lo ha cantado alguna vez con los ojos llorosos en la distancia más enorme, en la nostalgia prístina del exilio o mientras desde el avión o el autobús contempla las luces de esa ciudad amada a la que se regresa después de mucho tiempo?
Volver. Tornar a lo conocido. A aquello abandonado por distintas circunstancias de la vida. Regresar al lugar de los afectos con heridas en el alma y en la piel, pero con la esperanza de reencontrar esos arraigos, a la vez sutiles y profundos. Volver a los aromas, a las visiones, a los sonidos poetizados en la lejanía, a las imágenes edificadas sobre los recuerdos y las nostalgias.
Tornar a ese mundo dejado atrás para constatar, irremediablemente, nuestra posición ambigua en un contexto en el que de alguna manera, ya somos extraños y extrañas. Y entonces descubrimos con asombro nuestra condición de seres intersticiales, de personas condenadas a estar entre dos mundos, dos formas de hacer, dos maneras de entender la cotidianidad.   Seres a la intemperie cuyo único oficio parece ser el de adaptarse lo más rápidamente posible a esa nueva realidad tan distante de aquella dejada el día de la partida.
Y cuando la persona que vuelve a su lugar de origen lo hace obligada por las circunstancias adversas, su regreso estará marcado indefectiblemente por esa sensación de fracaso. Por haber malgastado los años en intentos fallidos, en empresas tocadas por el infortunio. Tal como sucede hoy con las miles de personas latinoamericanas residentes en España, que ante la crisis han tenido que abandonar ese país con una mano adelante y otra atrás. En esas condiciones el regreso a casa es la mejor alternativa pese a las hondas horas de dolor, a las nieves del tiempo y a la terrible la frustración.  No obstante, cuando se decide regresar al lugar de los afectos por voluntad propia, porque ya se ha cumplido un ciclo vital y se ha visto ese mundo ancho y ajeno, y se ha palpado la soledad de la partida y las connotaciones del viaje, volver es la mejor manera de oxigenar la existencia, de resarcir las heridas del exilio, de reanudar el camino.  Pues como dice Gardel: “pero el viajero que huye/tarde o temprano/detiene su andar. /Y aunque el olvido /que todo destruye /haya matado mi vieja ilusión, /guardo escondida una esperanza humilde /que es toda la fortuna /de mi corazón”.
Volver…
marthas
*Antropóloga y poeta

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