domingo, octubre 30, 2011

El Bien Común*


Hoy se llevan a cabo elecciones en Colombia  para escoger Gobernadores, Diputados, Alcaldes, Concejales y Ediles de las Juntas Administradoras Locales. Es un ejercicio concreto de la democracia participativa cuya base reposa en la posibilidad de que la gente, las personas de a pie, el pueblo  en general, elija a quienes los representará de la mejor manera, a quienes lucharán en todo caso por los intereses comunitarios y no  por los particulares.
Dicho de ese modo suena magnífico pues nos hace pensar en ese profundo convencimiento democrático en nuestro país. Faltaría más. Y también en una cierta tradición en donde supuestamente se está a la búsqueda del bienestar social.  Y no cabe duda de que los candidatos y candidatas, en sus respectivas campañas, se esfuerzan en  señalar los problemas a resolver esbozando medidas para ello.  Señalan y prometen. En principio todos se afanan por convertirse en adalides  y portavoces de los necesitados y en  los estandartes del progreso. ¿Qué más se puede pedir?
Pero algo falla en todo esto.    Y ese algo tiene que ver con la noción que nuestros políticos y políticas tienen del Bien Común -o su total desconocimiento-,  un concepto complejo sobre el cual se han llenado páginas y páginas desde hace mucho tiempo.  En economía su significado clásico apunta hacia la noción de riqueza o propiedad común; en el aspecto  social y filosófico al bienestar y bien común. En este último sentido connota entre otras cosas, planteamientos tan básicos como que  deriva de la naturaleza humana y es superior a cualquier individuo, que redunda en provecho de todos, esto es, su profunda orientación hacia los derechos de las personas en general tanto en las exigencias del cuerpo como las del espíritu.   El Bien Común obliga al Estado pues la razón de ser de cuantos gobiernan radica por completo en éste y por ello deben actuar en consecuencia, esto es, respetando su naturaleza.
Todo esto suena muy bonito, especialmente cuando vamos a la realidad y leemos  noticias  sobre el “trabajo efectivo” de nuestros gobernantes, muchos de ellos investigados/as  por corrupción  pura y dura con todos sus matices. ¡Justo al antinomia del bien común! Ellos y ellas laboran arduamente no por el bienestar de la sociedad que los eligió sino por la de sus propios bolsillos. ¡Una vergüenza!
Nuestros gobernantes no tienen la menor idea de lo que significa trabajar  por el bienestar de la gente y comprometerse íntegramente en lograr mejoras en la calidad de vida de la comunidad. Tampoco tienen sentido de la transparencia, la responsabilidad, el respeto, la ética.  Nuestros gobernantes ignoran el sentido último del Bien Común.
Ojalá que hoy la gente sepa escoger a sus representantes para no repetir aquello de que tenemos los gobernantes que nos merecemos…
*Columna en El Líder

jueves, octubre 27, 2011

Poética a través de SMS

Martha:

En las comisuras  del otoño
naufragan,
cada tarde,
mis palabras.

Pilar:

Treparé hasta las hojas
sangre
para rescatar tus palabras
fecundas. 

domingo, octubre 23, 2011

¿El epílogo de ETA?*

Por Martha Cecilia Cedeño Pérez
ETA (Euskadi Ta Askatasuna) expresión euskera que se podría traducir al castellano como País Vasco y Libertad, acaba de anunciar la dejación de las armas después de 53 años de violencia y más de 800 muertos. En el comunicado afirma entre otras cosas que “estamos ante una oportunidad histórica para dar una solución justa y democrática al secular conflicto político” y  reconoce que “frente a la violencia y la represión, el diálogo y el acuerdo deben caracterizar el nuevo ciclo”.
Dos enunciados  clarificadores en los que subyace la aceptación de la aridez de su lucha para alcanzar esos objetivos independentistas a punta de disparos y bombas.  Acepta sin miramientos el fracaso de sus métodos extremos articulados  para horadar el Statu Quo y las mismas entrañas de la sociedad vasca y española.  Acepta que después de 53 años de terrorismo sólo ha conseguido llenar la vida cotidiana de zozobra y miedo. Y de muchas víctimas. La mayoría inocentes y otras de su mismo círculo. Víctimas propias y ajenas.
Ese reconocimiento se torna explícito al anunciar el cese definitivo de la actividad armada, haciendo un llamado a los gobiernos de España y Francia para abrir espacios de diálogo. Con ello también ETA muestra su  compromiso “claro, firme y definitivo” en la construcción de un proceso de paz real y en la resolución de las consecuencias de ese largo y crudo conflicto.
Esta es la mejor noticia de los últimos tiempos para una sociedad hastiada del terrorismo,  de la zozobra, de la amenaza permanente. Una buena nueva esperada y anhelada durante muchos años pero hasta ahora bastante esquiva. ¿Cuándo podremos los colombianos y colombianas despertarnos con una noticia similar? ¿Cuándo tendremos la certeza de la construcción de caminos alternativos para  poner fin a esa violencia atroz que nos conmina a la muerte, al exilio, a la desesperanza? ¿Cuándo se enterarán los “señores” de la guerra que el terror, la represión, la amenaza, la tortura, el secuestro y todos esos mecanismos perversos del conflicto sólo producen asco y repulsión? Con su barbarie sólo se erige la muerte, todas las muertes.
La cuestión es bastante clara. La única manera para allanar el camino en búsqueda de una resolución al conflicto colombiano es el diálogo, la voluntad de sus distintos actores para sentarse a negociar con todas las cartas puestas sobre la mesa. No hay otra alternativa.  El desangre que la violencia ha ocasionado en el seno de la sociedad colombiana jamás podrá repararse pero sí es factible detenerlo para trazar un futuro sin miedos y sin muertes.
ETA acaba de anunciar el cese de su actividad armada. ¿Cuándo lo harán las bandas terroristas de nuestro país?
*Columna de El Líder de esta semana
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AQUÍ VA EL VÍDEO DEL COMUNICADO DE ETA



domingo, octubre 16, 2011

El verdadero rostro del TLC *


Martha Cecilia Cedeño Pérez

El verdadero  rostro del TLC
El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos, aprobado por el Congreso de este último hace unos días, es uno de los pactos más vergonzosos de la ya triste historia de expoliación y saqueo que ha padecido Colombia desde tiempos inmemoriales.
En teoría, un tratado de libre comercio es un acuerdo mediante el cual dos o más países pactan las reglas o normas para realizar un intercambio de productos, servicios e inversiones, sin restricciones y bajo condiciones de transparencia y equidad, cosas que por supuesto no tienen nada que ver con lo que subyace a este tratado que vulnera la soberanía nacional, el derecho fundamental que tiene todo pueblo a dirigir sus propios destinos y a gestionar sus propios recursos pensando siempre en el bienestar de su población. Este tratado que acaba de sellar el gobierno colombiano y cuyo proceso de negociación fue sólo una falacia –el gobierno aceptó todas las exigencias estadounidenses sin rechistar-, está hecho a la medida de los intereses norteamericanos y de las grandes multinacionales que succionan la riqueza y la sangre –metafórica y literalmente hablando-, de Colombia.
Dentro de las implicaciones reales de dicho tratado se pueden mencionar, entre otras, la exposición de la producción nacional a la competencia desleal con los monopolios estadounidenses;  la sujeción del país a los vaivenes del mercado y sin control sobre sus propios movimientos internos; el aumento de las importaciones y disminución de las ya menguadas exportaciones, pues los EU no eliminarán la protección de su economía ni sus subsidios a la producción agrícola, con las funestas consecuencias para este importante sector de la economía colombiana.
Y otras implicaciones colaterales son la intensificación de la política de guerra total con la que, desde el mandato de Uribe, se ha querido solucionar el conflicto colombiano y todo lo que ello implica; la apropiación directa o indirecta, por parte de las empresas estadounidenses, de los recursos biológicos, genéticos o de los conocimientos tradicionales de los que son propietarios el Estado colombiano y los grupos étnicos de la nación colombiana.
Con el TLC el gobierno de EU tiene el camino expedito para imponer, controlar, arrasar (como ya lo ha demostrado la calamitosa experiencia mexicana),  y para agudizar las condiciones de inequidad en la distribución de la riqueza y acabar con cualquier esperanza de redención de la compleja realidad colombiana.
En últimas, el ganador de este pacto perverso es Estados Unidos que podrá exportar sus excedentes, controlar la economía colombiana, explotar la mano de obra barata de la población y apoderarse de sus recursos naturales, incluyendo la biodiversidad, el agua y los conocimientos ancestrales.
¡Viva el TLC!
*Mi columna en El Líder de esta semana.

viernes, octubre 14, 2011

La lectora (II parte)

Un lector muy avezado, me envía estas palabras vía email para completar el día siguiente de Anna:

"Es muy bello…  Fíjate lo que le ocurrió a Ana: al día siguiente alguien le preguntó desde el otro extremo del auricular si le aconsejaba retomar la agenda de papel, ya que previsiblemente los servidores de RIM volverían a colgarse. Sí, respondió ella, tome papel y bolígrafo que le explico como funcionan estás antiguas e infalibles aplicaciones de la escritura...". LG 

La lectora

Supongamos que se llama Anna y que después de dejar a su hijo en el colegio toma el metro para ir al trabajo. Supongamos que ella es teleoperadora desde hace un par de años pese a haber hecho hasta tercero de derecho. Supongamos que su horario laboral comienza a las 10 de la mañana. Y supongamos que, a veces, tiene el impulso de escribir. De hecho, ya tiene un cuento publicado en una de esas revistas hechas con más ganas que calidad. 
Ella, Anna, ahora va en un asiento del metro y lee Kafka en la orilla de Murakami, un japonés convertido en ídolo de las letras mundiales. No es para tanto, diría algún escritor versado en el arte de la mentira. Ella va allí, absorta en su lectura sin fijarse en una mujer que vende mecheros a un euro, en una chica con una cuchara en el bolsillo izquierdo de su pantalón, en una pareja adolescente prodigándose besos de latonero, en un jovenzuelo de rastas castañas en cuyos pelos  seguramente habitan muchas especies de piojos (decían que Bob Marley tenía 15 tipos de esta ganadería en el momento de su muerte), en una mujer rotunda cuyas carnes se salen por las comisuras de la ropa, en un hombre de gafas oscuras, en un muchacho de ojos vivarachos pendiente de los descuidos ajenos...   

Ella, absorta en la lectura, olvida las paradas, los anuncios, las miradas. Olvida la realidad de un día cuyo comienzo podría ser éste:

"Buenos días, soy Anna Solè ¿Puedo ayudarle en algo?
"Mire señorita mi Blacberry no funciona desde hace tres días. ¿Podría usted  mirarlo? (Aquí el tono de voz sube) Estoy desesperado no puedo conectar a Internet, no puedo mandar mensajes por Whasap... estoy totalmente incomunicado y no puedo hacer nada.  ¡Esto es increíble! Yo no puedo vivir sin estar conectado. ¡Quiero una solución ya!  (En este momento Anna, desconcertada, respira profundo para no mandar al hombre y su BB a la puta mierda)...

Y cuando al fin regresa a la realidad, se da cuenta de que se ha pasado de estación. Diagonal ha quedado atrás y la única alternativa es apearse en la estación siguiente y hacer el viaje de regreso.
¡Vaya día que me espera! piensa Anna

domingo, octubre 09, 2011

Conversatorio con Marco Tulio Aguilera Garramuño

Como estaba previsto el miércoles 5 de octubre se llevó a cabo el encuentro con el escritor colombiano Marco Tulio Aguilera Garramuño, a quien conocí primero a través de una de sus obras (Los placeres perdidos, ganadora de la I bienal de novela José Eustasio Rivera) y luego a través de Internet, gracias  al blog de nuestro amigo común Isaías Peña. 
Pues bien, ese día miércoles después de recoger al escritor y su mujer en un céntrico hotel barcelonés, nos encaminamos vía metro a la biblioteca La Bòbila de L'Hospitalet. Hacía una tarde espléndida aunque impregnada de un calor pegajoso y húmedo.  Aprovechamos el trayecto para hablar sobre la crisis española, la inseguridad en México y otras cuestiones.  
Una vez llegamos a la biblioteca MT y su señora se hicieron las fotos de rigor en la entrada y después buscamos a Jordi Canal, el director del centro cultural.  Él nos recibió con ese encanto y calidez que le hacen especial.  Luego de algunos minutos de diálogo empezaron a llegar las primeras personas invitadas, casi todas amigas mías que atendieron, como siempre, mi llamado.   Josep Anton, Susana, Juan Gillermo, Mauricio y su pareja,  un joven periodista que había sabido del acto por Internet y, por supuesto, mi familia. Gracias a la presencia de todas ellas el escritor  tuvo a un auditorio de calidad.
Es una lástima que, pese a toda la difusión que Jordi Canal dio al evento a través de distintos medios y a la entrevista que Juan Carlos Ruiz y yo publicamos en La Vanguardia, no hubiese tenido la convocatoria  propia de un escritor de la calidad y madurez literaria de Aguilera Garramuño.   Y es una pena también que muchas personas del ámbito literario invitadas al evento no hubiesen podido venir.  
Esas parecen ser las cosas de la cultura y de los intereses...
Bueno, pese a todo ello, el escritor nos deleitó con sus palabras, con sus anécdotas y nos  mostró su lado más contestatario pero también el más tierno y humano.  Y, por supuesto, nos habló con pasión de su  Historia de todas las cosas, mi próxima lectura.  
Para terminar nos fuimos a celebrar el encuentro a El Sueño, un bar cercano a casa en el que se preparan las mejores tapas de Barcelona y sus alrededores. Allí entre cañas, vinos, boquerones, chipirones, cochinillo, patatas amb all-i-oli, palabras y risas, muchas risas, terminamos una tertulia estupenda no sin traer a cuento algunas de esas situaciones escatológicas que tan bien se cultivan por estos lares.
Después de las despedidas cada quien siguió su ruta. Y el escritor y yo quedamos de vernos el año que viene en Neiva, Colombia, una ciudad canicular que cumplirá el 24 de mayo de 2012 sus primeros 400 años. El está invitado allí por haber sido el primer ganador de la Bienal de novela José Eustasio Rivera y yo, por ser miembro de la Academia Huilense de Historia y la autora de la historia de las mujeres neivanas durante el siglo XX, investigación que hará parte del libro Historia Aprehensiva de Neiva que será presentado entonces.
Aquí van algunas imágenes de la presentación de MT: 










Fotos:
Foto 1: Marco Tulio y Marthacé
Foto 2: Jordi Canal y Marco Tulio
Foto 3: Susana Marfil, Jordi Canal y el escritor
Foto 4: Mauricio e Isabel, Juan Guillermo y Josep Anton Soldevila
Foto 5: Juan Gillermo, Josep Anton y Leticia
Foto 6 El escritor presentando Historia de todas las cosas 
Foto 7: Josep Anton, Marthacé y Marco Tulio
Foto 8: Asistentes al evento
Foto 9: Juan Carlos, Marthacé y Luna, en las tapas...
Las fotos, excepto la número 1, son de Juan Carlos Ruiz Vásquez 

domingo, octubre 02, 2011

Lo que el Quimbo se llevará*


Hace poco tiempo aprecié en Facebook un vídeo que el periodista Melquisedec Torres compartió en red. Se trataba de un testimonio duro y conmovedor sobre las implicaciones silenciosas del  embalse de El Quimbo, un proyecto hecho a la medida de la voracidad de los empresarios y  los políticos. Un  contubernio perverso en países como el nuestro en donde lo que menos importa es el bien común.

En dicho reportaje las personas más afectadas por dicho esperpento (pescadores, pequeños campesinos, gente sin recursos) hablaban con profundo dolor  sobre lo que significa abandonar a la fuerza su mundo conocido, el lugar de la experiencia cotidiana, el espacio en donde han trazado su recorrido vital con  sus sumas y sus restas.
Ellos y ellas cuyas voces son opacadas por los destellos de un proyecto que aumentará las arcas sobre todo de la transnacional Emgesa, la punta del iceberg de la segunda colonización española, son las verdaderas víctimas de este tinglado. Unas víctimas sin poder, sin recursos, sin presencia en ningún sentido de la palabra.  ¡Qué importa arrancarlas de su lugar!  ¡Qué importa anegar sus tierras para borrar también los perfiles de su pasado, su presente y su futuro!  ¡Qué importan sus voces de descontento y la de todas aquellas personas que resisten y luchan cada día para que ese proyecto no se lleve a cabo!
Y más allá ¡Qué importa inundar una de las mejores tierras del Huila si en el destello de sus futuras aguas plateará San Dinero para unos cuantos escogidos, los mismos de siempre!  ¡Qué importa la transformación del paisaje, el exterminio de la fauna y de la flora, el arrasamiento sin contemplaciones de una tierra hermosa y próspera!
Nada de esto importa  ni tiene sentido para quienes desde las alturas del poder establecen los derroteros generales del bienestar no del común como se supone en la democracia, sino del particular, es decir, el de sus bolsillos.  Ni el ecocidio, ni la violencia empleada para sacar a la gente de su parcela y su modo de vida, ni el clamor de miles de ciudadanos y ciudadanas opuestas a la realización de este arrasamiento humano y paisajístico.
La urdimbre de intereses políticos y económicos parece imperar una vez más sobre aquellos de las personas y los grupos humanos.  En nuestro país bajo la excusa del desarrollo se han cometido y se cometen las atrocidades más delirantes.  Y gran parte de la violencia que vivimos desde hace muchísimo tiempo deviene de esa particular manera de trabajar por “el bien común”.
Ojalá que las voces y las movilizaciones de la gente del Huila y otros lugares, sea escuchada. Ojalá que la presión social provoque la   paralización de las obras y la anulación de un proyecto sin respeto  por la vida ni el territorio.
Me sumo a la proclama de la plataforma contra este proyecto: ¡El Quimbo ni se expropia, ni se inunda, ni se vende!
*Mi columna de esta semana en El Líder 

domingo, septiembre 25, 2011

Violencia sexual contra las mujeres: un delito execrable*


La violencia sexual  contra las mujeres ha existido en todas las épocas históricas, aunque con diferente consideración. Hasta hace poco era percibida sólo como un agravio a la familia de la víctima en general y no como un crimen contra la mujer y por ello se quedaba en el ámbito de lo privado. En este tipo de agresión la mujer es considerada sólo como un objeto para satisfacer una serie de experiencias, fantasías y odios  del agresor. Es una actividad sexual desviada que busca el control y la opresión de la mujer y con ello la sensación, para el criminal, de estar en un nivel superior, de tener la fuerza con todas sus connotaciones.
La violencia sexual contra las mujeres, repugnante desde todos los puntos de vista,  se convierte en zonas de conflicto en un arma de guerra cotidiana. En un mecanismo para mantener satisfechas a las tropas regulares e irregulares que hacen parte del conflicto colombiano.  Así, por ejemplo, según Medicina legal, entre el año  2007 y el 2009 la Fuerza Pública colombiana fue responsable de 126 casos de violación, mientras la guerrilla, de 32; y los 'paras' y bandas, de 10. Cifra que seguramente no corresponde con la realidad porque muchas mujeres no se atreven a denunciar por miedo, por  ignorancia o porque en nuestro país este tipo de delito está tan “normalizado” que muchas féminas no se consideran agredidas. 
Sea como fuere,  la violencia sexual es una de las principales causas que encabezan el desplazamiento forzado de las mujeres en Colombia, concretamente dos de cada diez desplazadas se han visto obligadas a huir debido a este delito.
Según una encuesta de Oxfam y otras organizaciones no gubernamentales  realizada en 407 municipios, más de 94 mil mujeres fueron víctimas de abuso sexual entre el 2001 y el 2009. Y entre ellas más de 26 mil quedaron embarazadas. Embarazadas a las cuales también se les niega la opción del aborto porque en nuestro conservador y clerical  país aún no está legalizado no obstante la existencia de una práctica que muchas veces lleva a la muerte de las féminas. 
Y todo ello pese a la existencia de Leyes como  la 2257 de 2008 contra la violencia de género en la que se tipifican algunos delitos sexuales contra la mujer  y se reconoce la figura de ésta como víctima del conflicto armado. Pero ello no es suficiente. Es necesaria la adopción de medidas eficaces para enfrentar dicha situación creando canales efectivos de prevención, de denuncia, de acompañamiento y reparación y también, medidas contundentes contra los agresores. Cárcel sin contemplaciones para todos los criminales que vulneran a miles de niñas y mujeres colombianas, víctimas inocentes de una guerra endémica que parece no tener fin.

*Mi columna de hoy domingo en El Líder

viernes, septiembre 23, 2011

OTOÑO


Murmullo de hojas
secas
y pájaros enlutados
en un fondo siempre azul.
Luz blanca  y negra
en su concha de plata,
leve presagio de la muerte
callada.
(Versos en claroscuro, inédito)

viernes, septiembre 16, 2011

Volver

Hoy, como hace tanto tiempo, volver se convierte  en un fin. En todo aquello que conmueve y  obliga a mirar más allá de la esquina del tiempo para reencontrar ese espacio primero del que, por uno y otro motivo, hemos sido expulsados por voluntad propia o ajena. 
Volver, partir, volver.
Todo junto en la espesura del pensamiento y la razón. 
Todo junto en las comisuras de la memoria y la experiencia.
Todo junto en una canción muchas veces escuchada por mi padre en su radio rojo y que a mi, entonces, me parecía horrenda.
Todo junto en los confines de la vida cotidiana tantas veces repetida.
Volver.  Partir. Volver
Siempre se vuelve a la patria sensible donde se amó la vida...



jueves, septiembre 15, 2011

Nariz blanca

"Déjame decirte que para ser tan joven tienes mucho morro".  Sentencia el viejo con sorna y rabia  mientras me mira fijamente tras el cristal doble de sus gafas.   Tiene el rostro colorado pero su nariz es grande y blanca. Muy blanca. Me fijo en ella para ver sus relieves, sus texturas, sus caminos. Me gustaría saber por qué la lleva de ese color.  Sus ojos continúan puestos en los míos. 
No entiendo lo que ocurre.  Acabo de levantar los ojos del libro que leo desde ayer  y me he topado con su expresión y sus palabras.  Con su nariz grandilocuente.  Intento en una milésima de segundo retroceder los últimos minutos de mi existencia y me veo andando de prisa hasta una asiento vacío. El único. Luego abro Seda el libro que leo desde ayer en los trayectos del metro. Capítulo 48... Herve Joncour no apartó los ojos del chico asesinado.
-No llevaba mensajes consigo
-Él era un mensaje de amor...
 Mi visión periférica me advierte que una persona me quiere decir algo, el chico que va sentado a mi lado se levanta. Alguien ocupa su lugar. Prosigo mi lectura Telas maravillosa, seda, todas alrededor del palanquin, miles de colores, naranja, blanco, ocre, plateado ni una ranura de aquel nido maravilloso, solo el susurro de aquellos colores ondeando en el aire, impenetrables, más ligeros que la nada...
¡Viva España! Ahora la juventud está cansada, nace cansada. ¡Esto es España!  percibo en mi escucha periférica.  Sigo concentrada en mi lectura pero no se porqué razón tengo la impresión de que el viejo habla de mí
"Déjame decirte que para ser tan joven tienes mucho morro"  Levanto la mirada. Me topo con su nariz grandilocuente. La gente me mira. ¡Tienes mucho morro! grita de nuevo. Y luego dice algo que no alcanzo a descifrar.  
¡Que le vaya bien! digo yo con ironía. El viejo antes de bajar del metro en la estación de Collblanc me regala su última mirada de odio. Nariz blanca se aleja con su rabia. 
Prosigo en mi lectura, se que la gente me mira.
¡Buena manera de comenzar la tarde!


domingo, septiembre 11, 2011

¡Por fin!

Después de muchas horas de intentos fallidos, por fin he logrado "normalizar" la página principal  de esta bitácora . Al menos ahora abre donde tiene que ser.  ¡Y todo era tan sencillo!

sábado, septiembre 10, 2011

Escena de metro - Línea azul

23:15
9 de septiembre
Barcelona

Cuando se abren las puertas del metro, una niña de unos ocho años corre veloz hacia un asiento desocupado pero no logra alcanzarlo porque una mujer treintañera ya se ha apropiado de él.  La chica le pregunta con una sonrisa si quiere sentarse. La chiquilla responde que sí. El  hombre que la acompaña y que va sentado a su lado, la mira con rabia y luego le  dice: Per què has de deixar-li el seient a la nena? si fos una persona major, una dona embarassada, però és una nena. No t'aixequis. No t'aixequis”, le ordena,  mientras la coge del brazo para que no se levante del asiento. Su tono de voz sube. Las personas que van en los asientos frontales lo miran con reprobación.
La madre de la nena le dice a la mujer que su hija no se quiere sentar, que muchas gracias por su gesto pero que ella seguirá de pie. El hombre, sin bajar el tono de la voz, continúa diciendo, en catalán, que no tiene por qué ceder su asiento, que ¡joder!  no entiende por qué diablos tiene que levantarse, que es una tonta, que… No habla, impone. La chica lo mira con rabia y haciendo caso omiso se levanta con rapidez. La madre de la nena, advierte la reacción del hombre y  mirándolo a los ojos le dice “señor, no se enfade que la niña no se quiere sentar”.  
Los tres hombres y la mujer que van en el asiento de enfrente miran la escena. Y yo también.
  Pero ya es demasiado tarde.  La chica está de pie y la nena sentada.  ¿Cómo te llamas? La niña dice un nombre que no alcanzo a escuchar.  “Bonito nombre”. El hombre mira a la mujer y luego a la nena, con rabia.  Y yo me pregunto si la mira de esa forma porque su tez es morena y tiene rasgos  de chola o porque no merece ir sentada por ser una cría, o porque lo ha separado de su “amada” o simplemente porque es un fill de puta.  Y me fijo en él. Debe estar llegando a los 40. Y tiene cara de cerdo. Es un cerdo.
Tres estaciones más tarde, cuando parece que todo se ha calmado, el hombre vuelve a subir el tono de la voz. La chica le dije algo que no alcanzo a percibir. Está muy enfadada.  Yo también.  Miro con asco al hombre. El no se entera. Busco los ojos de la chica (unos ojos grandes de unas pestañas largas y rizadas) para sonreírle y demostrarle mi solidaridad,  pero ella rehúye la mirada.  Se desplaza hacia la puerta del vagón. En la estación Diagonal, baja. Él la sigue.
Madre e hija van juntas en el mismo asiento. Juegan con las manos. El cretino va por el pasillo…
  

domingo, septiembre 04, 2011


A veces me quedo sin palabras
como una pared prístina
intocada por los azares de un tiempo
sin ánima
en que  el orden ríe con su boca
de cretino
¿Hay, acaso, mayor homenaje al vacío?

miércoles, agosto 24, 2011

"Astronomía de Bolsillo", poemas de William Fernando Torres

William Fernando Torres fue mi profesor  cuando yo estudiaba  Lingüística y Literatura en la Universidad Surcolombiana.  Una época magnífica llena de despertares, proyectos, canciones, vinos, viajes...  Bajo su influencia, quienes tuvimos la suerte de ser sus alumnas y alumnos, recorrimos caminos más allá de las cuatro paredes del aula. Nos adentramos en los intersticios de la creación y la vida. ¡Todo a la vez!  
Con él navegamos por las aguas de la poesía, la música, el teatro, el quehacer pedagógico con el placer de la palabra y la acción y el gusto por explorar nuevos senderos.  
Pero WF además de ser profesor, investigador, trabajador cultural incansable, narrador de altos vuelos también es un poeta consumado. Uno de esos cantores sutiles y profundos que hacen de la palabra un arte de depuración y sensibilidad. 
Hace algunos días me envió algunas de sus creaciones; hoy quiero compartirlas con todas las personas que leen esta bitácora.

ASTRONOMÍA DE BOLSILLO

William Fernando Torres 
Para Hildita

I

Somos pedazos de estrellas, luciérnagas, me digo en los caminos oscuros, cuando ladran los perros de las constelaciones.
Me guía el aroma del pan recién hecho en tu casa y la Cruz de Mayo.

II
Sigo tus caminos. Son de barro y piedra. Has puesto tapias de adobe para el que te busque. Huyes en la luz. Te llamo con mi cuerno de caza y sólo responden las luciérnagas. Eres montaña o nube. Neblina que oculta a los ganados. Un río que se agazapa en el valle. Allí me sumerjo para encontrar los guijarros más blancos. Los que pones detrás de tus puertas turquesas bajo las matas de sábila. Vuelvo con iluminadas puntas de estrellas en las manos.
Pero de ti sólo quedan leves huellas en el cuarto de baño, la salvia junto al hilo de sol en la ventana.

III
Navego con los ojos abiertos bajo el agua del amanecer, pero no encuentro tus caminos. Tus riveras me acogen como a un viajero perdido.
En cuanto duermo mi desventura, tu mano viene a cubrirme con una colcha de retazos celestes.
Al amanecer tu cocina huele a aguadepanela y anís.
Sobre tu mesa amarilla hay mangos, mameyes, marañones.
Y una ramita de yerbabuena.



IV
Único mandamiento: no matar al niño que llevo dentro. No ahogarle su locura.
Sólo esto lo dejará llegar ebrio a tu casa bajo los aguaceros de la madrugada. Entonces te contará de perlas lunares y pescados de colores que trae en los bolsillos. Tu correrás a buscar toallas y mientras lo secas exclamas: “Pero ¡cómo te has empapado! Mira las luciérnagas que traes en el cabello!”
Luego saludas al amanecer y tejes una larga conversación en la cocina con el café de otros tiempos.

V

Tu cuerpo es un mapa de mirtos y guayabas maduras. Para recorrerlo no basta una lámpara con todos sus aceites. Nuestras iluminadas yemas de los dedos perciben sombras, ásperos trazos del desierto. Mas cuando pasan las caravanas de las constelaciones, ellas son destellos de estrellas.
En las floraciones de la madrugada, entro en tu río coronado de luces.

VI

He naufragado en casi todas las quebradas del Huila.
En la Maito tragué agua por primera vez. Por la Careperro perseguí pájaros aguas arriba. Recorrí la Cucaracha buscando tilapias con mis amigos de cuadra. Mi familia hizo amorosos sancochos en las orillas de la Jagua, mientras padre pintaba los domingos y madre cantaba dulces canciones antiguas.
En las desesperadas aguas de la Yaguilga una mujer sumergió mi infancia.                                         En las tibias aguas de Cuisinde conocí el amor.
Por Navidad, con mis tíos, secamos un brazo de la Jacué para llevar bocachicos a todos los vecinos. Por San Juan a muchas de ellas les canté serenatas con mi voz de carbonero. He caminado la Tortuga, la Caraguaja, la Arenosa, cuando se salen de madre, pidiéndoles perdón.
A la mansedumbre de la Albadán vuelvo siempre. A veces me baño solitario en quebradas sin nombre y guardo sus hojas y arenas para ver si me vuelvo filósofo.
Cada día oro a la Chaquira: le pido que me deje vivir junto a sus torrentes.
Pero ninguna. Ninguna de ellas, es como el río tranquilo de tu cuerpo durmiendo desnudo bajo las sábanas.


VII

En la noche cerrada se abre la tormenta. Con pasos sonámbulos te levantas a trancar puertas y ventanas para conjurar a los relámpagos. Para que la hojarasca que llevan los ríos no inunde nuestros sueños. Las cortinas se baten como grandes pájaros en el zaguán de tu casa. Coronada de lluvia vuelves al lecho. Tomándome las manos me salvas de todos los naufragios bajo tu colcha de retazos celestes.
Todas las tormentas, mis quebradas, las constelaciones, destejen entonces los caminos.
Y llega el canto de las mirlas.

VIII

Navegamos en la vieja casa de los libros. Es imposible recorrerla porque es enorme y laberíntica. Tiene una vieja ceiba en el solar y pájaros peregrinos que vienen de todos los ponientes. En las habitaciones del fondo se escucha el rumor de una quebrada subterránea. Hay nubes detenidas sobre antiguas voces y se escuchan fragmentos de cantos dulcísimos cuando cambia la luz.
También moran en ella ahorcados de otros siglos.
Aquí se viene para arrojarse de bruces a los límites.
Sin embargo, hay instantes felices.
Bajo las palabras se percibe la palpitación del universo. A veces de pronto fulgura la súbita comprensión de ciertos misterios.
Después quedamos ciegos: hemos descubierto lo indescifrable y lo no sabemos contar.
A tientas volvemos a nuestros balbuceos.

IX

Ahora aprendo a morir. Muy pocas cosas me son necesarias.
Tal vez conversar con alguno de mis hermanos bajo la ceiba del patio o atender las asombradas preguntas de mis hijos.
Pero siempre me falta la luna clara de tu sueño.



domingo, agosto 21, 2011

Insomnio*


Martha Cecilia Cedeño Pérez
Poeta y antropóloga

“De fierro,
De encorvados tirantes de enorme fierro, tiene que ser la noche,
Para que no la revienten y la desfonden
Las muchas cosas que mis abarrotados ojos han visto,
Las duras cosas que insoportable la pueblan…”
Con estos versos empieza un excelente poema del maestro Borges cuyo título es toda una revelación: la insondable presencia de la vigilia cuyo abrazo letal nos confina en un mar de pensamientos, de sensaciones y de angustias.  La imposibilidad de dejarnos caer en las profundidades del sueño para escapar de esa realidad abarrotada de murmullos casi siempre opacos.   La presencia de un Dios perverso que nos priva de las bondades del inconsciente.  ¡Máximo castigo que nos quiebra los ojos y la razón!
Cuando el insomnio nos abraza, Cronos se alarga de manera desmesurada con sus segundos, sus minutos, sus horas transformadas en siglos o en instantes eternos de angustia. Y mirar el reloj sobre la mesita de noche es una tortura o, peor, un acto de masoquismo.  La constancia absoluta de que estamos pagando una condena que no nos merecemos. ¿Qué he hecho yo para estar despierta a estas horas de la madrugada? Pregunta de claro tinte judeocristiano de pecado-castigo que, sin embargo, permite rebelarnos contra lo inasible.
Hay una cosa aún más grave: en la vigilia los pensamientos se arremolinan en la nuca y en el entrecejo. Se apropian de nuestra cabeza y nuestro ser. Nos arañan con sus garras para expropiar recuerdos.  Nos extorsionan con sus imágenes reiterativas que vienen y van.  Invaden cada uno de nuestros espacios y tensan nuestros nervios en cada giro, en cada postura sobre la almohada convertida en una roca movediza. 
Y de nada sirve ejercitar la respiración,  asomarse al balcón,  leer un libro o ver una vieja película: Insomnio sigue allí despierto. Achacamos su contundencia a la luna llena.  O al café de la tarde, a los golpes de la cotidianidad, al fragor del clima. A cualquier cosa que justifique nuestra inoperancia en las artes del buen dormir.
A veces Insomnio es buen consejero y mientras nos acompaña podemos crear mundos, versos, músicas, amores… forjar lo inimaginable. Aunque siempre hay una realidad: los ojos marchitos con sus sombras oscuras en el rostro.
Insomnio es,  según Borges, “temer y contar en la alta noche las duras campanas fatales, es ensayar con magia inútil una respiración regular, es la carga  de un cuerpo que bruscamente cambia de lado, es apretar los párpados, es un estado parecido a la fiebre y que ciertamente no es la vigilia, es pronunciar fragmentos de párrafos leídos hace muchos años, es saberse culpable de velar  cuando los otros duermen, es querer hundirse en el sueño y no poder hundirse en el sueño, es el horror de ser y seguir siendo, es el alba dudosa”.
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Columna de esta semana en el diario El Líder.

viernes, agosto 12, 2011

Regreso a la normalidad

Poco a poco retomo la corriente de la "normalidad". O, más bien, la de la rutina con sus idas y venidas, con su aire sisífico. Y me gusta reencontrarme, sobre todo,  con la palabra que se había perdido en alguna esquina del verano con sus viajes y sus calores insatisfechos.  
Mi libreta ha vuelto a llenarse con notas, imágenes, frases. Y en mi cabeza bullen las ideas que ya no se quedan en ese limbo de la inercia. Saltan de ella al ordenador o directamente a la acción cotidiana.
Vuelvo a la normalidad  y no se por qué intuyo que tendrá nuevas corrientes, nuevos cauces que me llevarán a otros ríos y mares.
Ah, se me olvidaba, desde ayer esa normalidad me reconoce  menos paria...

OVNI DE MEDIA NOCHE

A finales de la década de los 70 cuando yo aún era una niña, papá nos contó una historia que aún me sigue maravillando y  que de algún modo ...