viernes, febrero 17, 2006

CIUDAD EN CONSTRUCCIÓN

Salir por ciertas calles del L'Hospitalet de Llobregat (y de Barcelona y cercanías, también) es toparse con una visión de escombros, parapetos, grúas, hombres con casco, camiones, ruídos endemoniados y vías en caos constante. Es como si estuviesen sacando las tripas a la ciudad para poner en su lugar un intestino reluciente y aséptico.

Que se mejoren las avenidas y que se construyan aparcamientos está muy bien; pero sería estupendo que también se construyeran más equipamientos sociales y más zonas verdes. Especialmente en este sector de la ciudad que comprende los barrios Pubilla Casas, La Florida, Can Serra y Les Planes; sector densamente poblado y con un hacinamiento urbano considerable, producto de la improvisación, la carencia de planes urbanísticos y sobre todo, de la ambición inmobiliaria que se aprovechó de la necesidad de los inmigrantes que llegaron a mediados del siglo pasado desde distintos puntos del estado español.

Desde que estamos en este barrio (Pubilla Casas) siempre hemos tenido la visión cotidiana de calles removidas, agujeros, taladros, etc. Así hemos sido testigos de la transformación de la calle Miraflores, la avenida Severo Ochoa y ahora de las avenidas Masnou y Electricidad. Se intenta solucionar un problema casi endémico: la falta de espacio para los viandantes. Y para ello confinan los coches a los aparcamientos, amplían y arborizan las aceras. Y ¿Dónde están los espacios verdes para la recreación y el deporte? ¿Dónde están los equipamientos sociales que permitan a la gente mayor, a los jóvenes, a los adultos (antiguos y recién llegados) tener un espacio para la interrelación, para encontrarse con los demás y cualificar su vida cotidiana?

Ahora me viene a la memoria aquella película estupenda de José Luis Guerín, "En construcción", cuyo nudo accional se ubica en la construcción de un edificio en el Barrio Chino de Barcelona. Guerín crea una narración auténtica y hermosa al mismo tiempo, sobre una clase social estigmatizada inserta en una realidad dura y compleja; muestra ese mundo de la calle y nos recuerda que es a ras del suelo donde hierve la vida. Allí se retrata la vicisitudes de un barrio que está a punto de ser destruído para desarrollar nuevos planes inmobiliarios; las vivencias de la gente común y corriente que ve cómo su espacio vital, su calle, cambia, y que seguramente más tarde que temprano será expulsada de allí sin misericordia.

Estupenda metáfora de lo que pasa en otros sectores de Barcelona y cercanías. Supuestamente se mejoran las zonas degradadas construyendo edificaciones que actúan como dispersores de los que no llegan a fin de mes, de los menesterosos, los desheredados, de los que siempre han ocupado esos espacios pero que no pueden acceder a las nuevas construcciones.

Eso lo sabrán más temprano que tarde los habitantes de las zonas cercanas al nuevo Distrito VII de L´Hospitalet, Granvia L'H. Un espacio de más de 300 hectáreas donde se construyen centros comerciales enormes, hoteles de 5 estrellas, palacios de congresos, etc... Un núcleo económico de altos vuelos que "revalorizará" esa área de la ciudad para festejo de los grandes capitales. Y ¿que pasará con esos vecinos de toda la vida? ¿Con los hombres y mujeres de las clases populares que viven en las zonas aledañas? ¿Se construirá allí vivienda social?

Mientras tanto, desde el balcón de casa sigo observando el platillo volador del Hesperia Tower, las grúas, el paisaje gris que trae el polvo. Y sigo escuchando el ruido incesante de las máquinas...
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Foto (Parc de Les Planes una de las pocas zonas verdes de la zona norte de L'Hospitalet) y texto: Martha Cecilia Cedeño Pérez
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